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El expresidente Enrique Peña Nieto ya regresó a España.

Estuvo dos semanas en México para visitar a su madre con problemas de salud y atender algunos asuntos personales.

De manera discreta se entrevistó con excolaboradores suyos, jugó golf, dialogó con vecinos y con todos se mostró jovial.

Inclusive se dio tiempo de informar a su sucesora Claudia Sheinbaum sobre su presencia y sus intenciones de regresar con alguna regularidad.

Nada nuevo, pues no es el primer contacto telefónico entre ambos, siempre de manera muy respetuosa y con algún comentario político.

El acercamiento ha sido muy superior al que se tuvo con Andrés Manuel López Obrador, a quien entregó la Presidencia de la República y de quien recibió insultos en el discurso de toma de posesión.

Peña Nieto escuchó con estoicismo sentado a un lado de quien luego culpó al pasado -con términos agresivos como neoliberales, derechistas, corruptos y demás- de todos los males pasados, presentes y hasta futuros.

CASOS PENDIENTES

Fue un viaje muy provechoso.

Amén de cuidar a su madre, el expresidente se dedicó a atender pendientes abandonados durante muchísimo tiempo.

Los acumulados en 12 años de despachar desde Los Pinos o de haberse autoexiliado por decisión propia.

Había de todo tipo.

Filiales, fiscales -estuvo en oficinas del SAT en el estado de México para no tener problemas-, de propiedades y hasta jurídicos.

No ha finiquitado todo.

Desde hace tiempo tenía interés en venir a México, como hemos informado en este espacio, e inclusive buscó operadores para mejorar su imagen.

No quería, según expresó entonces, correr la suerte de otros expresidentes a quienes se les abuchea en público.

Pero tampoco desea andar como judío errante porque, aparte de las acusaciones genéricas y no sustentadas por Andrés Manuel López Obrador, no hay cargos en contra suya.

Ni siquiera pudo el tabasqueño enjuiciar a Carlos Salinas, Vicente Fox, Felipe Calderón y Peña Nieto porque no le dio la consulta organizada a gran costo y con el aval de la Corte de Arturo Zaldívar.

FELIPE CALDERÓN

1.- Quien anda feliz en México es Felipe Calderón.

Entra y sale del país con prudencia, se mueve en su ámbito, va a restaurantes, convive con exsubordinados suyos y asiste a celebraciones de aniversarios.

Con ese conocimiento el dirigente panista Jorge Romero lo quiso enganchar como comparsa en la Asamblea Nacional del partido y Calderón se excusó con mucha corrección.

En diálogo con excompañeros, narran confidentes, sugiere impulsar una corriente para rescatar al PAN de quienes desde hace tiempo lo manejan como bien privado.

2.- Los aires de renovación vuelan sobre Zacatecas.

El diputado federal Ulises Mejía Haro cada día aumenta sus preferencias para ser candidato a gobernador por Morena.

No importa el nombre de la encuestadora: su ventaja se refleja en todas y, con 39 por ciento de intención, aparece como elemento de unidad en el movimiento gobernante.

Confrontado con posibles candidatos de otros partidos, lo perfilan como seguro ganador para retener la gubernatura.

Y 3.- Otra deferencia.

La presidenta Claudia Sheinbaum escogió de nuevo Acapulco para vacacionar durante la Navidad.

En la tierra de Evelyn Salgado se siente segura, atiende problemas específicos y encuentra un apoyo de la izquierda fraguado desde los ochenta por el senador Felix Salgado Macedonio.

@urenajose1