En el marco de la promulgación de las leyes del Sistema Nacional Anticorrupción, el Presidente Enrique Peña Nieto pidió perdón por el agravio y la indignación que causó entre los ciudadanos la compra de la «Casa Blanca».
En Palacio Nacional, y ante secretarios de Estado, representantes legislativos e invitados especiales, señaló «reconozco que cometí un error. Este error afectó a mi familia, lastimó la investidura presidencial y dañó la confianza en el Gobierno. En carne propia sentí la irritación de los mexicanos, la entiendo perfectamente».
Peña Nieto afirmó que estas leyes obligan a la reflexión y a la autocrítica y dijo que ésta pasa incluso por él mismo. El sistema, indicó, implica un cambio de paradigma para fortalecer la integridad de los servidores públicos.
«Estoy seguro de que en México habrá un antes y un después con este sistema”. Al tiempo que añadió que los servidores públicos además de ser responsables de actuar conforme a derecho, son responsables de la percepción que generan sus actos.
“La corrupción es un reto de la mayor magnitud pero tiene solución, todos tenemos que ser autocríticos y vernos en el espejo”, anotó.