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El crecimiento económico de México sigue estimado por encima del 5 por ciento al finalizar el año, lo cual es posible, porque este será empujado principalmente por el crecimiento económico que muestre la economía de Estados Unidos, país vecino, socio comercial y principal economía mundial.
Sin embargo, este solo será el resultado del rebote de la economía mundial, luego de que el año pasado cayó por consecuencia de la pandemia sanitaria desatada por el covid-19.
Ahora en este rebote toca a cada nación establecer el fortalecimiento interno de sus sectores productivos para mantener un crecimiento económico en el 2022, similar al de este año.
El factor inflación será una presión constante a nivel mundial y este deberá ser sorteado a través de las políticas económicas que en cada nación su banca central decida afrontarlas. Los expertos han señalado que en los próximos días la Reserva Federal de Estados Unidos aplicará un incremento a su tasa de interés para frenar la presión inflacionaria.
Hecho que motivara el encarecimiento del financiamiento y la depreciación de algunas monedas como el peso mexicano. De tal manera que lo volveremos a ver a niveles de 20 pesos por dólar.
Esto traerá como resultado que las importaciones que hace nuestro país de insumos serán más caras, como son la gasolina y diésel y algunos otros insumos.
Estos costos influirán de manera directa al de los productos y elevarán sus precios, siendo el consumidor final quien pague esto precios
Además de que será un factor de presión interna en el nivel de inflación. Por el momento la mayoría de los especialistas y analistas colocan una inflación anual para este 2021 por encima del 6 por ciento, algo que fulmina de manera importante el crecimiento del 5 por ciento
Para evitar esta inflación, el gobierno federal tiene dos opciones, la primera es seguir aumentando los subsidios a las gasolinas y el diésel para contener en algo el incremento en el precio de los productos, pero esto al final será pagado por los contribuyentes.
La otra opción, y más conveniente, será permitir que la inversión privada vuelva a estar presente en todos los sectores económicos y con ello disminuir los gastos enromes que se mantienen por parte del gobierno para contener el incremento en los precios a través de los subsidios. Esta participación es la que puede apoyar, en mayor grado, el desarrollo económico del país.
La inversión significa más estructuras, maquinaria, equipo y otros bienes duraderos que se destinan al proceso productivo.
Sin embargo, desde el segundo trimestre de 2018, la inversión privada ha registrado una tendencia a la baja. El nivel real de esta variable en el primer trimestre de 2021 fue 15 por ciento inferiores al que se presentaba en el 2018.
Si bien en la trayectoria reciente de la inversión privada podrían estar influyendo múltiples factores, el enfoque de política económica de la presente administración ha sido el elemento central inhibidor, al involucrar cambios en las reglas del juego y nuevos obstáculos para la inversión bajo la premisa de mantener una soberanía en sectores como el energético. Esto ha incrementado la incertidumbre de los inversionistas ante las decisiones tomadas y han alejado los proyectos de capital en nuestro país
Si a esto le sumamos una política pública de austeridad y ahorro, con el objetivo de contener el aumento de su deuda respecto al Producto Interno Bruto, tenemos una economía con escasa inversión privada y con un gasto publico aplicado al sector energético que no ha podido contener el incremento de precios, el resultado nos muestra una presión inflacionaria.
Entonces, el persistente declive de la inversión, a favor del aumento del consumo, refleja un enfoque inapropiado de política económica, al limitar el potencial de crecimiento de la economía, a cambio de una utilización menos rentable de los recursos públicos.
La disminución de los niveles de inversión pública es aún más preocupante si se tiene en cuenta que, en gran medida, ese flujo no se ha orientado a construir la infraestructura de bienes públicos que podría impulsar la productividad de la economía, sino solamente a rectar a PEMEX, que hasta el momento mantiene números rojos, a establecer una empresa estatal generadora de energía eléctrica que ha demostrado que no tiene la infraestructura para distribuir y abastecer a la totalidad del país.
Por lo tanto, es necesario que el gobierno federal reconozca la importancia del capital privado, de la necesidad de crear más fuentes de empleo, y que el gasto publico este orientado a satisfacer las necesidades de una sociedad en términos de alimentación, salud educación
De lo contrario seguiremos esperando que la economía de estados Unidos crezca, para que la nuestra sea empujada por ello y que las remesas sean el factor principal de muchas familias para poder sobrevivir en una economía con crecimientos raquíticos
