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Finalmente se realiza el cambio en la Secretaría de Hacienda, con la entrada de Rogelio Ramírez de la O y la salida de Arturo Herrera, quien tendrá que esperar hasta el próximo mes de enero para poder entrar como gobernador del Banco de México.
La forma en la cual ha actuado López Obrador, nos permite adelantar que su pensamiento está más en mantener una popularidad entre la gente que le permita niveles altos hasta 2024 y que su candidato sea el ganador de la contienda electoral del mismo año y no en el fortalecimiento del crecimiento económico desde el interior del país.
Esto se explica porque la entrada de Ramírez de la O, tuvo que haberse dado desde el día que anuncio el cambio, para que se iniciara a su vez un trabajo de acercamiento y de obtener opiniones sobre cómo podría fortalecerse el mercado interno a favor de crear el ambiente propicio para la inversión privada y la creación de más fuentes de empleos.
Sin embargo, el propio López Obrador realizó declaraciones que nos muestran que su política de ahorro y austeridad, seguirá dentro del país, para buscar el reconocimiento de las organizaciones económicas y financieras mundiales porque no se aumentará el tamaño de la deuda de manera importante de México, pero tampoco tendremos crecimientos económicos importantes en lo que resta del sexenio.
Al manifestar que no habría reforma fiscal, señaló el camino que deberá seguir Ramírez de la O como Secretario de Hacienda, y es precisamente realizar recortes en el presupuesto para poder obtener recursos públicos que permitan aplicar en los proyectos de López Obrador, mientras se encuentra en una miscelánea fiscal las oportunidades de seguir presionando a las empresas para ser más eficiente el pago de impuestos y rezagos que mantienen algunas desde hace varios años, estos recursos por supuesto se aplicaran a las mega obras de esta administración federal.
Entonces el futuro cercano del país, estará marcado por la insuficiencia de recursos en los estados y municipios y en algunos sectores como son la educación, salud y el campo.
Es decir, no habrá cambios significativos para mantener un crecimiento económico fortalecido desde el mercado interno y seguiremos dependiendo principalmente de lo que suceda con la economía de Estados Unidos para que la nuestras tenga signos positivos.
México está condenado a seguir una camino de austeridad y ahorro, para todos menos para la obras del poder Ejecutivo, por lo que después de obtener un crecimiento del 5 por ciento este año, tendremos que conformarnos con crecimiento apenas rayando el 2 por ciento para los próximos años, todo esto bajo las declaraciones que cada día expresará López Obrador para seguir echando la culpa de su fracasos al pasado, a los opositores, a los conservadores a quienes solo buscan el enriquecimiento personal y son ambiciosos .
México requiere del fortalecimiento de sus sectores productivos, bajo leyes establecidas por el gobierno, pero que permitan crear riqueza atraigan inversiones a favor de más empleos y mejores salarios, si cerramos nuestra economía, solo reviviremos un Estado autoritario que permaneció durante muchos años en el país y nuevamente observaremos que las promesas son fáciles de decir, lo complicado es hacerlas realidad.
