A 23 años de que el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) le declaró la guerra al Estado mexicano, los grupos indígenas del país siguen igual o en peores condiciones de vida, afirmaron las diputadas del GPPRD, Lluvia Flores Sonduk y Karina Barón Ortiz.
Lamentaron que la población indígena del país, particularmente la del sur-sureste, siga como referente en México sobre el tema de pobreza, como está documentado por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).
“Los avances de los que presume el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto, solo se ven en el discurso y en las campañas propagandísticas, porque cuando se revisan las condiciones sociales y económicas en que viven los grupos indígenas del país, es claro que no tienen nada que ver con la realidad”, apuntaron.
Consideraron que los logros que se han alcanzado tras 23 años del levantamiento armado indígena, como un mejor nivel de vida, sólo son en zonas donde tiene presencia el EZLN.
Flores Sonduk afirmó que es muy triste y preocupante el contraste entre dos “Méxicos”: el de los oligarcas que cada día están entre los más ricos del mundo y la población rural que sobresale en los estudios internacionales como de las más pobres del mundo.
La parlamentaria guerrerense aseguró que el gobierno de Peña Nieto sigue en deuda con la población indígena, pues recordó que el Ejecutivo federal se comprometió a que serían parte del desarrollo del país, situación que sigue siendo sólo promesa.
Dijo que si bien las comunidades zapatistas han tenido avances importantes hacia la consolidación de su autonomía, los grupos indígenas siguen siendo objeto sólo de reconocimientos verbales en actos políticos donde se les “aplaude” por lo que “representan” en nuestro pasado histórico, pero la pobreza en la que viven permanece, la cual sigue siendo violatoria de sus derechos humanos.
Por su parte, Barón Ortiz afirmó que lamentablemente las acusaciones posteriores al levantamiento zapatista, como las que señaló la “comandante Hortensia” en el sentido de que “los malos gobiernos hacen creer a los pobres que desarrollan programas sociales en su beneficio”, siguen siendo válidas.
La diputada oaxaqueña consideró que “los programas sociales que presume el gobierno federal son solo de mentiritas, paliativos que no permiten que los indígenas mexicanos vivan en condiciones de dignidad”.
Apuntó que la miseria y bajísima productividad del campo siguen siendo parte de la realidad nacional y que el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), cuya vigencia inició cuando estalló la guerra del EZLN contra el mal gobierno, no mejoró esa situación, sino la empeoró.