Lamento profundamente el sensible fallecimiento de mi gran amigo, el periodista Francisco Garfias. Hoy el periodismo mexicano pierde a una de sus plumas más brillantes y yo me despido de un amigo entrañable con quien compartí invaluables momentos.
A través de su leída columna «Arsenal» en Excélsior, Paco fue un cronista indispensable y un testigo agudo de la vida legislativa y política de México. Desde sus años como corresponsal en París hasta consolidarse como el gran analista que era, siempre ejerció el oficio con rigor inigualable.
Extrañaré mucho tus charlas, tu comentario certero y tu lectura siempre exacta de la realidad nacional. Envío un abrazo solidario y mis más sentidas condolencias a su familia, amigos y a todo el gremio periodístico.
¡Descansa en paz, querido Paco!
