Tras sostener que el acto encabezado por Andrés Manuel López Obrador para poner en marcha este domingo la construcción de la refinería de “Dos Bocas” en Tabasco, es un “nuevo episodio autoritario como el del aeropuerto de Texcoco”, y no representa más que el interés del mandatario por “exacerbar ánimos patrioteros”, el diputado federal del Partido de la Revolución Democrática, Antonio Ortega Martínez acusó que el Titular del Ejecutivo mexicano sigue gobernando con símbolos y no con estrategias públicas sostenidas que garanticen el uso adecuado de los recursos financieros del país.
Auguró que dicha obra será un fracaso con severas consecuencias para el país y sus ciudadanos.
“Estamos ante un nuevo acto de ceguera, sordera, e incapacidad para escuchar y reflexionar, y –por lo tanto- es predecible un fracaso en este proyecto” indicó el integrante de las comisiones de Hacienda y Presupuesto; así como de los comités de Decanos y de Ética de la Cámara de Diputados.
El Presidente López Obrador ha mencionado en las últimas horas, su gran liderazgo, su aceptación mayoritaria y el respaldo que la sociedad mexicana le da en el diferendo comercial frente a los Estados Unidos y creo que exagera… no sabe reconocer la realidad, y digo esto porque, en las últimas semanas ha sido insistente la opinión de expertos, de directivos de organismos internacionales, de instituciones académicas de México y del mundo, respecto al proyecto de la refinería “Dos Bocas”.
“El Presidente no quiere reconocer la veracidad, la contundencia de los datos, de los argumentos, de los estudios que definen y explican claramente que ese es un proyecto fallido, que es un plan de negocios absurdo, que es más bien un viejo recuerdo del nacionalismo utilizado para exacerbar ánimos patrioteros; pero que no atinan a resolver, cuando menos, tres problemas:
1.- El plazo fijado para la construcción de la refinería y el costo, están muy por debajo de la realidad. Ya los últimos estudios hablan de 16 mil millones de dólares (el doble de lo anunciado originalmente), lo que significaría una cantidad de recursos que no serían recuperables en el mediano plazo echando a andar esa famosa refinería.
De igual manera, el plazo que se ha fijado quedará corto y, por lo tanto, corre el riesgo de convertirse en un proyecto como el del aeropuerto de Texcoco en donde se desperdician recursos, se pierden otras oportunidades y hay pérdida de recursos en un país que tanto los requiere.
2.- Todos los expertos definen claramente que México debería estar pensando en cómo sustituir las energías provenientes de petrolíferos, de recursos fósiles para transformar la producción de energía con energías renovables, limpias, mucho más baratas que están siendo utilizadas en el mundo como la alternativa con mayor proyección y visión. Y el Presidente insiste -de una manera absurda- en pensar que el petróleo puede sacar al país de la pobreza.
3.- El hecho político incuestionable: El Presidente sigue gobernando con símbolos, con medidas más de carácter mediático, ideológico, político, que con estrategias públicas sostenidas, fundadas en números sólidos que garanticen que los recursos del país –que son escasos y pocos- puedan ser utilizados de manera eficaz y productiva.
Estamos, lamentablemente –finalizó Ortega- frente a un nuevo acto autoritario, de ceguera, sordera y de incapacidad para escuchar y reflexionar, y –por lo tanto- es predecible un fracaso en este proyecto con las graves consecuencias para el país y sus ciudadanos.
Con frecuencia, muchas familias suelen perder todo su patrimonio a causa de una enfermedad o el tratamiento médico de algunos de sus miembros. Y aunque pudieran gozar con algún tipo de cobertura –Seguro Popular, IMSS, ISSSTE o cualquier otro-, la urgente necesidad de comprar medicinas cuando estas dependencias padecen su desabasto o tener que pagar por los servicios de salud que no les brindan oportunamente o lo hacen con una deficiente calidad, los lleva a una terrible encrucijada: pagan o corren el riesgo de perder la vida.
Un claro ejemplo son las enfermedades crónico degenerativas; padecimientos como el cáncer, la diabetes o la portación del VIH representan un gran costo para las familias por culpa del colapso que vive el sector salud en México. Justificar en la corrupción del pasado los irresponsables recortes presupuestales del presente, sólo acerca a la muerte a miles de pacientes, de todas las edades, en todas las regiones del país.
Los pacientes –sobre todo niños y adultos mayores- no tienen tiempo; no pueden esperar a que el gobierno resuelva sus conflictos internos para recibir tratamiento. Por eso, las familias gastan todo el dinero que está a su alcance, no importa si para eso tengan que endeudarse.
Según especialistas, el gasto en salud pública que depende del gobierno federal, alrededor del 50 por ciento es cubierto por los pacientes, como consecuencia de las carencias que viven hospitales y centros de salud.
Esta situación se ha vuelto aún más grave en las últimas semanas: el desabasto de medicinas y vacunas, el aplazamiento de cirugías y tratamientos, y el despido de personal médico, han provocado que los mexicanos tengamos que gastar mucho más en salud. Lo que el gobierno no paga, lo tienen que hacer los pacientes. Lo justo es que ese dinero se devuelva.
Por ello, ante la crisis de abasto y el alto costo de los medicamentos que vive en el sector salud, junto con mi compañera diputada Soraya Pérez Munguía presentamos una iniciativa que busca que los medicamentos que se compran con receta médica sean deducibles de impuestos, como ya lo son otros servicios de salud.
Esta iniciativa busca proteger la economía de las familias además de mejorar el control y regulación de los medicamentos en el país. Si bien esta es una iniciativa de observancia general, los principales beneficiarios serán los adultos mayores, quienes, por razones obvias, realizan el mayor gasto en medicamentos. La iniciativa tiene una dedicatoria especial para ellos.
La iniciativa fue en respuesta a una petición ciudadana -suscrita por el Dr. Ignacio Gutiérrez Lobaco y publicada en la prestigiada Columna política “Tobogán” del respetado periodista Manuel Marquez- con la que se busca ayudar a las personas enfermas que hoy no pueden recibir sus tratamientos médicos por la crisis que vive el sector salud en este nuevo gobierno. En las últimas semanas, sólo el 61% de las personas con diabetes, hipertensión y dislipidemia que acudieron a los Servicios Estatales de Salud salieron con todos sus medicamentos.
En México está prohibido enfermarse porque representa un verdadero quebranto a la economía familiar. Las enfermedades crónicas representan 7 de las 10 principales causas de muerte en el país, y a pesar de ello, el gobierno está dejando de atenderlas. El tratamiento de todos estos males representa un gasto que prácticamente ninguna economía familiar soporta.
Los hospitales no tienen suficientes médicos ni medicinas. Hace unos días, en Chiapas, un bebé murió porque ya no hay presupuesto para las ambulancias aéreas; lo mismo pasó en Tijuana donde 13 bebés murieron. En la ciudad de México, más de 200 pequeños no han recibido sus quimioterapias, lo cual es no solo irresponsable, sino inhumano.
Confío en la sensibilidad de mis compañeros para ayudar a millones de personas que lo necesitan. Hacerlo posible está en nuestras manos.