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Aunque es inevitable que se produzcan algunos casos de infecciones posvacunación entre quienes están totalmente vacunados contra el COVID-19, es poco probable que conduzcan a hospitalizaciones o a la muerte. Sin embargo, una pregunta importante sobre las infecciones posvacunación que sigue sin respuesta es si los vacunados pueden desarrollar el llamado COVID prolongado.

El COVID prolongado, persistente o de larga duración describe a un conjunto de síntomas -como fatiga severa, niebla cerebral, dolor de cabeza, dolor muscular y problemas de sueño- que pueden persistir durante semanas o meses después de que la infección activa haya terminado. Se trata de un síndrome poco conocido, pero los estudios sugieren que entre el 10% y el 30% de los adultos que contraen el virus pueden padecerlo, incluso quienes solo experimentaron una enfermedad leve o no presentaron ningún síntoma.

No obstante, la gran mayoría de los datos sobre el COVID prolongado se han recabado en la población no vacunada. No se ha estudiado el riesgo de desarrollarlo en las personas totalmente vacunadas que se contagian después de vacunarse.

Aunque las investigaciones preliminares sugieren que, de hecho, es posible que un caso de infección posvacunación dé lugar a síntomas que pueden persistir durante semanas o meses, todavía hay más preguntas que respuestas. ¿Qué porcentaje de los casos de infecciones posvacunación dan lugar a síntomas persistentes? ¿Cuántas de esas personas se recuperan? ¿Los síntomas persistentes después de las infecciones posvacunación son tan graves como los que se producen en las personas no vacunadas?

“No creo que haya suficientes datos”, aseveró en diálogo con The New York Times Zijian Chen, director médico del Centro de Atención Pos-covid del Sistema de Salud Monte Sinaí de Nueva York. “Es demasiado pronto para saberlo. La población de personas que se enferman después de la vacunación no es tan elevada en este momento y no hay un buen mecanismo de seguimiento para esos pacientes”.

INFOBAE