El cardenal Norberto Rivera afirmó que hay “perfecta comunión, respeto y obediencia” entre la Arquidiócesis Primada de México y el Papa Francisco, con quien negó que haya alguna ruptura.
Durante su homilía de la Misa Crismal celebrada en la Catedral Metropolitana, el prelado se refirió a “los rumores mal intencionados de algunos que quieren ver una ruptura de un servidor o de nuestra Arquidiócesis con el Santo Padre”.
“Quiero dejar bien claro delante de ustedes, mi presbiterio y pueblo de Dios, que para con el Papa Francisco hay perfecta comunión, respeto y obediencia. Además hay sincero cariño y amistad”, subrayó.
“No me cabe duda que su persona y su ministerio son un don que Dios ha dado a su Iglesia. Queremos que sepa, Santo Padre, que usted está en nuestra oración y nuestro corazón, y que el pueblo de México le será siempre fiel”, dijo.
Rivera Carrera recordó el mensaje que el pontífice argentino dirigió a los obispos durante su visita a México, en el que los exhortó a reclinarse con “delicadeza y respeto” sobre el alma de los fieles, para lo que es necesario que los ministros de culto tengan una “mirada limpia, un alma transparente y un rostro luminoso”.
El arzobispo primado de México también aseguró que tiene por convicción respetar la libertad de expresión, situación que se mantendrá en los consejos Episcopal y Presbiteral, así como en las distintas estructuras que tiene la Iglesia Católica.
“Por lo tanto, confirmo a aquellos que están colaborando en Desde la Fe, porque es el periódico de la arquidiócesis, no del arzobispo. Los que piensan que el arzobispo es la Iglesia, se les paró el reloj hace 50 años”, subrayó.
Ante sacerdotes, diáconos y seminaristas, el cardenal Rivera también recordó que el Papa Francisco les pidió tener una “verdadera conversión pastoral, a no quedar paralizados dando viejas respuestas a las nuevas demandas”.
“Exhortó a cansarnos sin miedo en la tarea de evangelizar; a no caer en la tentación de la distancia y el clericalismo, de la frialdad y la indiferencia; a evitar el comportamiento triunfal y la autorreferencia», recordó el cardenal Rivera.
En el Vaticano, el papa Francisco lavó y besó los pies de refugiados musulmanes, ortodoxos, hindúes y católicos, a quienes llamó hijos del mismo Dios, en un gesto de bienvenida a la hermandad y en un momento en que musulmanes e inmigrantes son blanco de odio tras los ataques de Bruselas.
El Santo Padre denunció la masacre como un «gesto de guerra» perpetrado por gente sedienta de sangre endeudada con la industria de armas, durante una misa de Pascuas para solicitantes de asilo en un centro de refugiados en Castelnuovo di Porto, en las afueras de Roma.
«Tenemos diferentes culturas y religiones, pero somos hermanos y queremos vivir en paz», dijo Francisco en la homilía, que celebró de forma improvisada en el patio del centro», señaló.
Varios de los migrantes sollozaron cuando Francisco se arrodilló ante ellos, bañó sus pies con agua bendita de un jarro de latón, los secó y besó.