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El PRI rechaza de manera total, categórica y definitiva la reforma al Poder Judicial impulsada por el narcogobierno de Morena. Esta ha sido la postura clara, firme e inamovible expresada por nuestras legisladoras y legisladores desde el momento en que la iniciativa fue presentada, y es hoy la posición oficial e irreductible de nuestro partido.
Reiteramos que la llamada reforma judicial no solo fue una aberración constitucional que vulnera la división de poderes, sino una afrenta directa al Estado de Derecho y a la democracia mexicana. Por ello, esta reforma no se corrige, no se ajusta y no se mejora: debe desecharse y enviarse al basurero de la historia.
No aceptamos simulaciones ni falsos debates. Pretender “corregir” una reforma concebida desde el más rancio y obsoleto ánimo autoritario es una estrategia para justificar el atropello institucional y confundir deliberadamente a la opinión pública. El PRI no acompañará ninguna modificación a un proyecto que nació viciado de origen y cuyo objetivo fue someter al Poder Judicial al control del poder político.
La reforma judicial promovida por Morena nunca tuvo como propósito fortalecer la justicia, sino controlarla. No planteó mecanismos reales para combatir la corrupción, sino fórmulas para concentrar el poder. No defendió al pueblo de México, sino los intereses de una facción de políticos cínicos y corruptos que siguen causando un daño profundo al país. Fue un intento claro y deliberado de capturar a uno de los últimos contrapesos que aún no se subordinaban al régimen.
Desde el PRI decimos con absoluta claridad: estamos en contra de la reforma completa. México necesita un Poder Judicial sólido, independiente y profesional, no jueces sometidos, tribunales debilitados ni decisiones dictadas de las cúpulas del poder. Atacar al Poder Judicial es atacar a la democracia, a la legalidad y a la certeza jurídica que requieren las familias y la sociedad en su conjunto.
México vive un momento histórico en el que ya no es posible dialogar con quienes han decidido destruir las instituciones. Con Morena no hay acuerdo posible porque ha optado por el autoritarismo, la mentira y la concentración del poder.
a Morena en defensa de la nación y del pueblo de México es hoy un deber y una responsabilidad, para sacarlos del poder por la vía constitucional, restablecer el orden democrático, reconstruir las instituciones y devolver el orden, la prosperidad y la tranquilidad de las familias mexicanas.
Desde el PRI lo decimos con firmeza: México merece un gobierno que fomente la unidad, que respete la ley y que gobierne para la gente. En esta coyuntura no hay puntos medios ni posturas ambiguas: o se está del lado de la democracia o se está del lado del autoritarismo.
El PRI está, y seguirá estando, del lado correcto de la historia.
