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• Tendrá como motivo principal el Templo dedicado al dios serpiente Kukulkán

Con 395 votos a favor, 66 en contra y cero abstenciones, la Cámara de Diputados aprobó el dictamen que reforma el artículo segundo del diverso por el que se reforma el inciso b) del artículo 2º de la Ley Monetaria de los Estados Unidos Mexicanos, y se señalan las características de la moneda de veinte pesos, publicado en el Diario Oficial de la Federación el 8 de diciembre de 1992.

Modifica las características de la moneda de veinte pesos para establecer un diseño genérico, adicional a los diseños de esta denominación con los que se conmemoran eventos de transcendencia nacional, que cuente con características estandarizadas, sea de fácil identificación e incentive un mayor uso y circulación de esa moneda.

El diseño de la moneda estándar tendrá como motivo principal el templo dedicado al dios serpiente Kukulkán, ubicado en la ciudad prehispánica de Chichén Itzá, Yucatán, la cual fue declarada patrimonio mundial por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) y uno de los centros más importantes de la civilización maya.

De acuerdo con el dictamen, producto del análisis de una iniciativa presentada por la presidenta de la República, el reverso dice: El diseño del motivo será el Templo de Kukulkán en Chichén Itzá e incluirá el símbolo «$20», el valor nominal con texto «VEINTE PESOS», el año de acuñación, la ceca de la Casa de Moneda de México «Мо» у los elementos de seguridad.

Determina como elementos de seguridad: En el reverso de la moneda dentro del centro de la misma, el microtexto «CHICHÉN ITZÁ, TEMPLO DE KUKULKÁN- PATRIMONIO CULTURAL” y una imagen latente con el numeral 20.

Considera que tal diseño representa un símbolo icónico de la riqueza cultural e histórica de México, reconocido a nivel mundial. Se plantea que el símbolo “$20″ y el texto «VEINTE PESOS» sean de tamaño mayor al actual, con el fin de facilitar aún más la distinción de su valor nominal, principalmente para las personas con discapacidad visual y los adultos mayores. La moneda tendría forma dodecagonal y su canto sea estriado discontinuo.

Además con 395 votos a favor, 66 en contra y cero abstenciones, se aprueba el dictamen que modifica disposiciones de la Ley Monetaria y señala las características de las monedas de cinco, diez, veinte y cincuenta centavos y de uno, dos, cinco y diez pesos, publicado el 22 de junio de 1992 en el Diario Oficial de la Federación, únicamente por lo que hace a la moneda de diez pesos.

El documento, que deriva de una iniciativa presentada por la presidenta de la República, Claudia Sheinbaum Pardo, adiciona la aleación de acero recubierto de níquel, entre aquellas que se pueden elegir para la composición metálica de la parte central de la moneda de diez pesos.

Su finalidad es facilitar el contar con materiales alternativos que permitan reducir el costo del proceso de producción de tal moneda, sin modificar su apariencia en cuanto al diseño de sus grabados, ni alterar sus propiedades de forma, tamaño y las características de su canto.

Lo anterior, considerando la posibilidad de que se presenten variaciones en el precio de los metales que se utilizan actualmente para su fabricación, o que se desarrollen nuevas técnicas de producción que favorezcan la acuñación en determinado metal.

Expone que en la industria de las monedas se han desarrollado nuevas tecnologías y materiales para acuñar signos monetarios a menores costos, sin menoscabar su durabilidad y que, a su vez, permiten hacer uso de nuevos elementos de seguridad, en particular de la firma electromagnética.

Destaca la importancia de utilizar acero recubierto de níquel para producir los centros de las monedas de diez pesos, toda vez que se ha demostrado la factibilidad y conveniencia de ello, así como con que las monedas de diez pesos acuñadas con dicho material podrán ser aceptadas en la mayoría de los equipos de pago automatizado y clasificadores de monedas, y su uso permitirá obtener ahorros importantes en los costos del proceso de producción de monedas, así como hacerlo más eficiente.

Adicionalmente, el uso del material permitirá continuar incorporando diversos elementos de seguridad en las monedas mexicanas, entre ellos la firma electromagnética, y las monedas de diez pesos que actualmente se encuentran en circulación conserven su poder liberatorio hasta que el Banco de México las retire de circulación.