El presidente y los funcionarios que se aprovechan de la “lealtad a ciegas” deben rectificar y entender que están debilitando la confianza hacia el país, sostiene
· AMLO tiene que dar plena autoridad, responsabilidad y libertad a Herrera para instrumentar las políticas económicas, proponga las definiciones, rumbo y estrategia para el desarrollo nacional
· La ratificación de Herrera en Cámara de Diputados puede transitar si describe el escenario económico y social que ve, así como las posibles medidas que propondrá para enfrentar los nuevos desafíos y se defina una estrategia, señala
Antonio Ortega Martínez, integrante del Grupo Parlamentario del Partido de la Revolución Democrática y secretario de la Comisión de Hacienda en la Cámara de Diputados, afirmó que la renuncia de Carlos Urzúa al frente de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, se genera justo a unos días de la presentación del Plan de Negocios de Petróleos Mexicanos, que debe establecer el rescate de la empresa actualmente en quiebra, por lo que consideró que uno de los funcionarios a los que el hoy ex secretario alude en su carta como responsables de su dimisión, puede ser la Secretaria de Energía, Rocío Nahle.
Tras recordar que es la segunda vez que Carlos Urzúa renuncia a su cargo en un gobierno de Andrés Manuel López Obrador (la primera vez, siendo titular de Finanzas con AMLO en la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México), Ortega destacó que en esta oportunidad, “debió haber en las últimas horas, un momento en el que saturaron, condicionaron su responsabilidad y lo obligaron a presentar –de manera correcta- su renuncia”, contemplada ya por muchos porque los escenarios de aquel entonces y hoy, son similares: La imposición, las ordenanzas, las obsesiones en el manejo financiero que lo forzaron a dimitir.
Sostuvo que lo que está en debate -y no se dice en esta renuncia- es la concepción de la política energética del gobierno, diseñada y decidida por el Presidente López Obrador: “La política energética que ha trazado es insostenible, va directo al fracaso y conduce de la mano a su gobierno hacia el desastre; pero, sobre todo, al país. La alerta dada por muchos de que México estaba sostenido económicamente por alfileres hoy entra en crisis porque le han quitado varios de los alfileres fundamentales y determinantes”, alertó el legislador federal.
Primero, han resuelto la construcción de la refinería “Dos Bocas” contra la opinión de todos, incluida la de los funcionarios principales de la Secretaría de Hacienda (el nuevo secretario Arturo Herrera, entre ellos).
Han decidido también, de una manera absurda, litigar en tribunales internacionales los contratos para la construcción de los gasoductos y -desde luego- el abastecimiento de este energético indispensable para la demanda de electricidad en todo el país, y particularmente en el sureste, expuso.
Igual determinaron acabar con las rondas que permitirían la inversión privada nacional y extranjera para cumplir la política de elevar la producción de petróleo, aumentar las reservas y garantizar competencia y soberanía en el país en el plano económico, explicó Ortega Martínez.
Y lo que desató la crisis, añadió, es el Plan de Negocios de Pemex que debe ser presentado los primeros días de la próxima semana y será determinante para la calificación a Pemex y con ello a la deuda soberana; pero refirió que “está sostenido en el uso de los recursos del Fideicomiso para la Estabilización del Precio del Petróleo, al cual el Presidente anunció modificaciones legales para hacer uso de esos fondos.
“Esto puede llevarnos a complicaciones y, desde luego, a una situación fatal que sería la recesión económica en México. Lo que está de por medio, sin duda –anunció- es la inconformidad de un funcionario que ya no aceptó más imposiciones de ‘funcionarios influyentes’ cercanos al Presiente que deciden qué hacer con la política económica del régimen. Y lo más grave es el debilitamiento en la confianza en el país”, subrayó.
El perredista subrayó que “sería un grave error dejar que la política económica fuera conducida por bufones. Me parece que dejar a (Gerardo Fernández) Noroña, a Jesusa Rodríguez, y a Rocío Nahle el espacio de influencia con el presidente López Obrador para determinar esta política, sería absurdo y nos conduce a un abismo”, sentenció.
“El Presidente debe entender que la realidad es terca y se le va seguir imponiendo. Tiene que rectificar sobre la construcción de ‘Dos Bocas’, sobre el Aeropuerto de Santa Lucia, las Rondas Petroleras, desistirse de usar indiscriminadamente las reservas que garantizan la estabilidad del precio del petróleo y, desde luego, la controversia con las gaseras; y -de manera especial- el Plan de Negocios de Pemex”.
En referencia al nombramiento del subsecretario Arturo Herrera como nuevo responsable de la política hacendaria del país, Ortega Martínez señaló que “es correcto; sin embargo –citó- el mensaje que lo acompaña, prácticamente confirmando y ratificando las líneas estratégicas generales de la política económica, generan incertidumbre, rechazo e inconformidad. Es un mensaje esquizofrénico y corremos el riesgo de que, si no cambian el contenido, el fondo del tema a debatir que es la ruta hacia el crecimiento; la estrategia energética, la maniobra para enfrentar la desaceleración, en poco tiempo veremos -de nueva cuenta- decisiones encontradas, definiciones no precisas y navegaremos sin rumbo, sin claridad, sin puerto seguro”.
Lo importante, concretó, sería hacer un llamado, una exigencia a la rectificación del Presidente y de los funcionarios que se aprovechan de que ‘la lealtad a ciegas’ los ha acercado a la confianza de López Obrador. Él tiene que dar plena autoridad, responsabilidad y libertad a Arturo Herrera para que instrumente las políticas económicas, proponga las definiciones y el rumbo a seguir y –desde luego- proponga la estrategia.
En nuestro caso como legisladores, finalizó, habremos de discutir en los próximos días la posible ratificación del Secretario Herrera y ésta puede transitar si, en los próximos días, él describe un mensaje claro del escenario económico-financiero y social que ve; cuáles son las posibles medidas que propondrá para enfrentar los desafíos -actuales y los que están por venir- de modo que, conjuntamente, los actores corresponsables de la conducción del país definan una estrategia.