La Secretaría de Desarrollo Agropecuario, Forestal y Pesquero de Tabasco (Sedafop), descartó que las pastillas de fósforo de aluminio sean usadas en alguna etapa de la producción de cacao, y afirmó que el grano cultivado en tierras tabasqueñas es totalmente inocuo para el consumo humano.
Ante la intoxicación de una persona que ingresó este lunes al Hospital La Raza del IMSS en la Ciudad de México, por inhalar fósforo de aluminio durante la transportación de un cargamento de cacao, presuntamente procedente del municipio de Cárdenas, la Sedafop y el Comité de Sanidad Vegetal deslindaron responsabilidades, y atribuyeron el error a la compañía encargada del envío.
El titular de la Sedafop, Pedro Jiménez León, dejó claro que esa sustancia usada como fumigante no es empleado en ningún proceso que tenga que ver con el cacao tabasqueño, “ni de siembra, mantenimiento, producción, secado, ni de fermentación”, atajó.
Aseveró que el cacao de Tabasco está sano y no representa riesgo alguno para el consumidor, y precisó que de acuerdo con las primeras indagatorias efectuadas en el estado, ninguna de las principales organizaciones locales que comercializan con el aromático tiene registro de la carga en cuestión.
“La Unión Nacional de Productores de Cacao ya notificó que ese cargamento no es de ellos, y otras tres de las cinco empresas que hacen acopio del producto en la entidad también confirmaron que tampoco es de ellas”, refirió al fijar la postura del gobierno estatal.
Sostuvo que en Tabasco, una entidad con gran tradición cacaotera, jamás se han presentado problemas de esta naturaleza, “porque simple y sencillamente no se usa el fosforo de aluminio para ninguna etapa del proceso del cultivo o producción”.
Jiménez León pidió a las autoridades competentes de la Ciudad de México, llevar a cabo una investigación exhaustiva para determinar “el origen de las pastillas, quién las puso ahí o por qué razón las olvidaron”.
Explicó que las pastillas de fósforo de aluminio se aplican para fumigar bodegas o para desinfectar transporte cerrado, porque la idea es que la sustancia que emanan no pueda propagarse al aire libre.
“El transporte involucrado en la intoxicación del chofer, previamente debió haber trasladado un cargamento de productos para consumo animal, y debieron haber dejado olvidadas esas pastillas”, comentó y concluyó que cuando se emplea este tipo de químico, el lugar donde se aplica no puede volver a ser usado en un plazo de 72 horas.