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ADRIANA NORIEGA, MIGUEL GAYTAN y HERCEDEL.-   

 

El politólogo José Woldenberg Karakowski, advirtió que ante la complejidad de las elecciones en México y la cada vez más alta fragmentación del voto, es fundamental implementar la segunda vuelta para la presidencia de la República y las gubernaturas, a fin de evitar que los gobernantes lleguen a sus cargos con más rechazo que aceptación.

 

Al hacer una presentación ante los diputados del PRI, explicó que si bien esta figura no es “una varita mágica” si se justifica, ante el escenario cada vez más frecuente de que los candidatos ganadores no concentren ni siquiera el 35 por ciento de los votos ciudadanos

Agregó que la segunda vuelta “no lo resuelve todo”, pero si es una fórmula para evitar que nadie llegue al Poder Ejecutivo con más rechazo que apoyo.

Subrayó que quien  llegue a ese cargo de elección popular, dijo, no sea con más rechazos que apoyos y eso es lo que sí resuelve la segunda vuelta.

Al participar en los trabajos de la Tercera Reunión Plenaria de la Fracción Parlamentaria del PRI de la Cámara de Diputados, consideró que el voto debe ser sólo un derecho y no una obligación.

Mencionó que el crecimiento de algunos partidos políticos nacionales, aunque sea de manera regional y la introducción de los candidatos llamados independientes, si nos pueden llevar a una situación en las próximas elecciones presidenciales o de gobernador, donde una persona con 25, 26 o 27 por ciento pueda salir triunfador y “me parece que este es un porcentaje muy bajo”.

Lo que ha venido ganando en los últimos años, abundó, es la tesis de que hay que ampliar los márgenes de libertad y “si mal no entiendo lo único que queda en la Legislación Electoral actual es la prohibición de la calumnia y creo que es correcto porque la calumnia está claramente tipificada”.

Señaló que los partidos políticos y los candidatos tienen la más amplia libertad de expresión no solamente para presentar su programa, sino para criticar a sus adversarios y de eso se trata.

 

Pero otra cosa que va más allá de estas disposiciones, subrayó, es a una mecánica partidista que parece inyectar la necesidad de la descalificación del adversario una y otra vez y otra vez; lo que sucede es que el adversario tiene, siente la misma necesidad de descalificar al otro.

 

“Entonces el conjunto de esa dinámica es la que al final creo que acaba afectando a todos”, aseveró.

 

Consideró que el hecho de que los partidos y los candidatos hagan sus campañas a través de los tiempos oficiales es correcto.

 

Ahora bien, explicó, esa reforma ha tenido una derivación “que no me parece tan afortunada, que es que ahora las campañas se han convertido en una catarata de spots y en 30 segundos ni el más ingenioso puede decir algo medianamente complejo, presentar un diagnóstico, una propuesta medianamente atractiva.”

 

Nos enfrentamos, prosiguió, realmente a una catarata de spots donde lo que se busca es la sonrisa fácil, la musiquita pegajosa, algo que realmente empieza a vaciar de contenido las propias campañas electorales.

 

Manteniendo el criterio de que las campañas deben hacerse a través de los tiempos oficiales de radio y televisión, añadió, por qué no disminuimos de manera considerable el número de spots  y abrimos más espacio a los debates.

 

Es decir, explicó, “mantener el criterio de que las campañas se hacen a través de tiempos oficiales, pero abriendo más espacios para el debate, para la presentación de iniciativas y reduciendo el tiempo de los spots.”

 

El ex consejero del IFE enfatizó que México es un país lo suficientemente complejo y plural, como para que “un exorcista” pretenda homogenizarlo, igualarlo y demás.

 

Destacó que en el caso de las candidaturas independientes, es la retórica de muchos de los candidatos independientes.

 

“Es esta retórica que pone de un lado a los políticos y del otro a los ciudadanos. Los políticos no son más que los portadores de todos los antivalores y los ciudadanos son los portadores de todos los valores”, agregó.

 

Por lo tanto, subrayó, “no solamente es maniqueo y erróneo sino que además genera un discurso antipolítico, porque un candidato independiente en el momento en que aparece en la boleta se está convirtiendo en un político y si quiere tener algunos márgenes de éxito, va a acabar conformando un partido aunque no se atreva a llamarlo de esa manera.”

 

Es probable, aseguró, que esas candidaturas independientes sean partidos efímeros, “pueden ser partidos personalistas, pueden ser partidos grandes o pequeños, pero partidos al fin».

 

Por otra parte, aseguró que persiste en la sociedad malestar contra los partidos y falta de credibilidad en los  gobiernos y congresos, pero consideró que de atenderse de manera eficaz factores como el escaso crecimiento económico, la pobreza y los hechos de corrupción puede recuperarse la confianza de los mexicanos.

 

Dijo que México vivió en los últimos años del siglo XX una auténtica transición democrática al pasar de un sistema de partido, casi único, a un sistema de partidos plural y equilibrado, además de transitar de elecciones sin competencia a elecciones sumamente competidas, y esos dos aspectos hicieron que el mundo de la representación política fuera realmente plural y complejo.

 

Ante el coordinador de la bancada del tricolor en el Recinto Legislativo de San Lázaro, César Camacho, señaló que existen diversos factores importantes que han generado en la sociedad ese “humor público muy agrio con los asuntos de la política”, pero aclaró que no hay democracia posible si no existieran los partidos, los políticos, los gobiernos y los congresos. 

 

Reunidos los 208 diputados federales que conforman la bancada del tricolor en la Cámara de Diputados, Woldenberg –quien fue presentado por el legislador Enrique Jackson–, aseveró que en la sociedad existe déficit de ciudadanía, por lo que es necesario incrementar la participación de los ciudadanos en asuntos públicos y atender los aspectos que ponen en riesgo los avances democráticos del país.