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NÚMERO CERO/ EXCELSIOR

El mensaje que Sheinbaum enviará hoy al país, a dos años de su victoria electoral, dará o confirmará señales del rumbo que tomará el segundo piso de la 4T en esta nueva etapa del sexenio. La convocatoria servirá para medir si el gobierno ha optado por refugiarse en la lógica de blindarse en el poder o por corregir errores en su promesa de regenerar la vida pública para sumar voluntades frente amenazas externas.

La Presidenta llega al primer cambio de tercio del sexenio en un momento muy delicado. Los vientos que antes soplaban a su favor comenzaron a cambiar por Trump, que desplazó su agenda y exhibió limitaciones de su mandato. Coincide con una baja en su popularidad y, sobre todo, con la multiplicación de frentes abiertos y señales de desgaste en la narrativa político-ideológica oficial. 

El contexto también cambió en el plano internacional. La política de seguridad nacional de Trump y su ofensiva contra los cárteles buscan alinear a México y al hemisferio occidental a sus intereses estratégicos. A ello se suma la incertidumbre sobre el futuro del T-MEC y la aparente pérdida de dirección política interna que desafía la capacidad de Sheinbaum para manejar el nuevo escenario y abre el riesgo de endurecer su mando, aferrándose a respuestas que funcionaron para su antecesor, pero podrían resultar equivocadas en su caso.

Las formas y el fondo del periodo extraordinario en el Congreso reflejan ese peligro. La reacción defensiva al tratar de blindar la hegemonía política de Morena recuerda la normalización de la excepcionalidad política del PRI y el PAN. El riesgo es el encerramiento del poder en sí mismo. El costo puede ser mayor polarización, más politización institucional y debilitamiento de la cohesión nacional que, más que cualquier discurso soberanista, constituye la principal fortaleza del Estado frente al injerencismo de Trump.

En ese contexto, la Presidenta y su coalición dejaron pasar la oportunidad de corregir una reforma judicial que se ha convertido en un frente interno por la desconfianza que genera en la inversión, la falta de crecimiento y la percepción de debilitamiento institucional. Además, amenaza la viabilidad financiera de sus programas sociales y envía señales contradictorias en materia de corrupción e impunidad, las banderas que llevaron a la izquierda al poder.

La decisión de envolver reformas electorales favorables al oficialismo en la agenda de justicia demerita aún más la capacidad de revertir errores y profundiza divisiones, incluso dentro de Morena. Las voces que desde sus filas propusieron aplazar la elección judicial para revisar fallos del diseño fueron desoídas y desplazadas por la agenda político-electoral presidencial. Aun así, persistieron desacuerdos internos frente a la reforma para abrir la reelección a magistrados electorales y otra para anular elecciones por injerencia extranjera; causando alarma dentro y fuera del país.

La decisión de imponer reformas sin consensos con la oposición, sin deliberación suficiente en el Congreso y mediante “albazos” legislativos, incuban fracturas internas con alto costo político. La imposición, lejos de fortalecer al oficialismo, terminará por restarle apoyos. Y esas tensiones llegan en un momento complejo para Morena, marcado por disputas internas, la remodelación de su dirigencia y la anticipada batalla por las candidaturas de 2027.

Hoy se espera un mensaje de reafirmación ideológica dirigido a su movimiento y a su base popular, centrado en la defensa de la soberanía frente a amagos intervencionistas de Trump. La reciente denuncia presidencial sobre campañas mediáticas para desestabilizar a su gobierno desde la ultraderecha internacional anticipa la respuesta, pero la interrogante es doble: ¿Sheinbaum tendrá la capacidad de cambiar la percepción de estar actuando sin aparente rumbo claro y de endurecer su proyecto? o, ¿la demostración de fuerza en las plazas bastará para proyectar la imagen de un país cohesionado y convencer a Trump de desistir en su escalada de presión contra la clase política de la 4T.

En suma, la gran incógnita es si un acto de repudio al intervencionismo suma o resta actores hoy separados por la polarización. Ése será el sentido profundo del primer cambio de tercio del sexenio de Sheinbaum.