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Pese a lo que se diga, México sigue sumido en problemas que no se han resuelto en este gobierno, que esta más preocupado en mantener niveles altos de popularidad que el trabajar para cumplir sus promesas de campaña.

Durante su larga campaña política, la cual duro12 años, López Obrador prometió tener la formula necesaria para alcanzar crecimientos económicos más allá del 2 por ciento, que obtuvo la administración anterior a lo largo de su sexenio. El resultado es hasta ahora crecimientos inferiores al 1 por ciento y el año anterior una caída por encima de 8 por ciento.

Probablemente la expresión “como anillo al dedo” al manifestar la entrada de la pandemia del covid-19 a nuestro país, tiene explicación. porque esta administración intuía que la economía mexicana seria golpeada de manera contundente, aunque nunca pensó la dimensión del golpe.

Entendía que la economía caería y que la reacción natural sería un rebote, el cual podría colocarse por encima del 3 o hasta el 5 por ciento, esto le permitirá vanagloriarse y señalar que habría cumplido una de sus promesas, un crecimiento mayor al 2 por ciento.

Y así está ocurriendo, pero el crecimiento del 5.88 por ciento, estimado para este año, por la administración de López Obrador se dará, pero esto solo será una mentira, porque la economía no crecerá sino dejará de hacerlo un 2 por ciento, si lo comparamos al 2020.

Como lo hemos señalado, este crecimiento será únicamente el rebote natural de una caída económica, que por fortuna alcanzó su piso, y como cualquier cosa la tendencia natural es rebote.

Sin embargo, este rebote no es consecuencia de una estrategia económica de la presente administración, sino una consecuencia derivada del crecimiento económico de Estados Unidos.

El resultado de la estrategia establecida por el presidente Joe Biden en su país, es un crecimiento positivo y fuerte que repercute, afortunadamente, en México, porque López Obrador y su equipo no aplicaron recursos para el fortalecimiento de los sectores productivos y solo declaro “cerraran las empresas que tengan que cerrar”, dejando como resultado a millones de personas sin empleo y por supuesto millones de personas que engrosaron las cifras de la pobreza.

Personas que, para evitar una mayor pobreza, salieron a las calles a establecer puestos comerciales y de venta, hasta llegar a rebasar a las autoridades que no tuvieron otra cosa que aceptar esta informalidad para evitar un problema social.

Esto ha desatado un incremento de inseguridad traducido en actos delictivos y desesperación de la gente que llega hasta el homicidio de otras personas, además abrió la oportunidad al crimen organizado para hacerse presente en los comicios electorales y que esas organizaciones propusieran y decidieran quien tomaría el mando como alcalde, concejal, sindico, diputado local o federal y hasta gobernador en las entidades del país.

Entonces otras dos promesas no han sido cumplidas, reducir los niveles de inseguridad, los cuales se ha incrementado y erradicar la corrupción.

Lo peor de esto es que todo indica que este gobierno ha decidido concluir su sexenio de manera anticipada, porque al abrir el abanico de posibles sucesores de López Obrador este año, adelanta la carrera presidencial y los ojos estarán más atentos en saber quién es más popular o quien de plano ha decidió bajarse de la contienda o incluirse en ella, aun cuando no haya sido nombrado por López Obrador.

Todo indica que esas promesas quedaran en el olvido y seguiremos padeciendo los problemas, que en palabras de López Obrador serian erradicados, La realidad nos despierta y el cambio prometido solo resulto ser un sueño que duro pocos meses, porque al final este gobierno resulto ser igual a los anteriores.