Ni los narcos ganan.
La guerra desatada hace casi dos años entre dos facciones del Cártel de Sinaloa ha hundido más al estado y ahora todos pierden.
Inclusive las dos facciones del cártel, conocidas como Los Mayitos y Los Chapitos, porque ya no pueden realizar sus actividades ilegales pero lucrativas.
Ido el gobernador con licencia Rubén Rocha Moya, no han podido recuperar su mercado delincuencial porque inclusive ya no tienen a quién explotar.
Han sido más de ocho años perdidos, según los balances del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), reflejados en el Producto Interno Bruto por Entidad Federativa (PIBE).
El período corresponde a las administraciones federales morenistas iniciadas con Andrés Manuel López Obrador, quien llegó al poder en 2018.
Ese año la producción de bienes y servicios sinaloenses fue de 516 mil 703 millones de pesos, pero en 2024 -último de López Obrador- fue 12 mil millones de pesos menor.
PERDÓN Y REINSTALACIÓN
Nadie lo duda:
Empresarios, funcionarios, partidos políticos y académicos atribuyen este fenómeno a la inseguridad imperante por la estrategia de abrazos no balazos.
Y por supuesto ahí va el régimen de Rubén Rocha Moya quien, quizá no satisfecho con el desastre dejado, quiere regresar al cargo cuanto antes.
Intenta sustituir a su sustituta Yeraldine Bonilla Valverde, a quien despectivamente llamó meserita y a quien abrió espacio tras condicionar su solicitud de permiso.
Como ya fue exonerado de los cargos lanzados por la justicia de Estados Unidos por supuestos nexos con el crimen organizado, ya fue purificado por la 4T.
Por eso ha tenido citas en Palacio Nacional, llamadas a Palenque -o a la zona del Ajusco cuando su amigo está aquí- y espera el permiso para regresar.
Tanto como el senador Enrique Inzunza, quien legisla a distancia y cobra en cheque porque sus cuentas bancarias están congeladas y la Cámara de Senadores no le puede hacer transferencias.
Los dos esperan la autorización presidencial para sus regresos.
FGR: CAMBIO ANUNCIADO
Usted lo leyó aquí el lunes:
Habría repercusión por el regreso del piloto del avión en el cual Joaquín Guzmán López, hijo de Joaquín El Chapo Guzmán, llevó a Estados Unidos a Ismael El Mayo Zambada para entregarlo en territorio texano.
La investigación se centraba en la Fiscalía General de la República (FGR) de Ernestina Godoy, donde se integraron los expedientes de los 92 criminales entregados a las autoridades de Washington.
Entre ellos iba Mauro Alberto Núñez Ojeda, conocido como El Jando, encargado de la tropa aérea primero del Cártel de Sinaloa y luego de la facción de Los Chapitos.
Fue capturado allá cuando llevó a ambos capos, interrogado y enviado a México… ¡donde no se le sacó la verdad a pesar de haber declarado su vuelo de Sinaloa a Texas!
Las noticias fueron confirmadas.
Ayer se anunció la renuncia de Ulises Lara López, titular de la Fiscalía Especial de Investigación de Asuntos Relevantes y quien antes fue fiscal de la Ciudad de México y delegado de la FGR en Morelos.
Oficialmente, reportó la dependencia de Ernestina Godoy, su salida es “por motivos personales” a poco más de seis meses de haber llegado al cargo.
Al margen o ligado a este hecho, en Palacio Nacional sigue la polémica sobre las razones por las cuales no se aprovechó la detención de El Jando para tener información veraz sobre cómo fue llevado El Mayo Zambada a Estados Unidos.
@urenajose1
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