<< Se estima que entre 25,000 y 50,000 NNA quedan cada año en orfandad por hechos violentos en México (Cámara de Diputados, 2025)
<< En 2019, autoridades de 26 entidades identificaron a 796 niñas, niños y adolescentes en situación de orfandad por feminicidio (Instituto Nacional de las Mujeres, 2020)
<< Reinserta pide garantizar atención especializada y protección integral a niñas, niños y adolescentes sobrevivientes de violencia extrema, así como a crear protocolos e infraestructura que eviten su revictimización durante los procesos de protección y justicia
El reciente multihomicidio ocurrido en Atizapán de Zaragoza, Estado de México, dejó como único sobreviviente a un niño de seis años, quien fue localizado con vida después del asesinato de integrantes de su familia. Ante un hecho de esta magnitud, desde Reinserta pedimos colocar su protección integral en el centro de cualquier actuación institucional. Sobrevivir físicamente a un episodio de violencia extrema es apenas el inicio de un proceso que requiere atención especializada, protección y acompañamiento a largo plazo.
Después de un episodio de violencia extrema, la atención que recibe una niña o un niño es fundamental para su proceso de recuperación. Cada infancia procesa una experiencia traumática de manera distinta, por lo que la intervención debe partir de una valoración especializada que responda a sus necesidades y priorice su estabilidad emocional. Esto implica garantizar un entorno seguro, acompañamiento de personas cuidadoras protectoras y atención especializada, así como resguardar su privacidad, limitar la exposición mediática y evitar interrogatorios o la repetición innecesaria de los hechos. La protección no termina con poner a una niña o un niño a salvo; también exige cuidar la forma en que las instituciones y las personas adultas intervienen después de la violencia.
Garantizar esta protección requiere una actuación coordinada entre los sistemas DIF, las Procuradurías de Protección, las autoridades de salud y, cuando corresponda, las fiscalías. Sin una ruta de atención articulada, la intervención de distintas instituciones puede derivar en múltiples entrevistas, valoraciones y comparecencias que obliguen a niñas, niños y adolescentes a narrar reiteradamente experiencias traumáticas. Evitar esta victimización secundaria es una responsabilidad de todas las instituciones.
En Reinserta conocemos de cerca la importancia de la atención especializada después de la violencia extrema. A través de nuestro Centro de Atención Reinserta, acompañamos a niñas, niños y adolescentes víctimas directas e indirectas de delitos graves, y lo hacemos mediante un modelo de atención integral informado en trauma con el objetivo de estabilizar y resignificar las experiencias traumáticas, fomentando su recuperación. Nuestra experiencia confirma que una intervención adecuada y sostenida es determinante para su bienestar y correcto desarrollo.
El caso de Atizapán debe llevarnos a revisar cómo protegemos a las infancias después de sobrevivir a la violencia. Desde Reinserta hacemos un llamado a las autoridades a garantizar respuestas coordinadas y especializadas, desde el resguardo y la atención psicológica hasta la eventual participación en un proceso judicial, y a avanzar hacia mecanismos que eviten la repetición innecesaria de testimonios. Sobrevivir a la violencia no debería significar enfrentar una nueva victimización por parte de las instituciones encargadas de proteger. Porque proteger su salud mental, su dignidad y su derecho a reconstruir un proyecto de vida también es hacer justicia.
Foto: Reinserta
