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¡Ay febrero ya nos diste de qué hablar! Y es que los trompos giran en un circo de tres pistas en las que varios actores políticos le pintan rostro, con tinta indeleble, a la llamada Cuarta Transformación.

Los actores no están en el pasado. No se miran desde el retrovisor. Están en activo, son de color guinda y las caras de sus pirinolas caen en narcopolítica, persecución, soberbia e indignación.


Ya no funciona la narrativa oficial de “lo que se ve no es lo que parece”, ni el sincronizado canto de los jilgueros es suficiente para lavarse la cara.

Hoy la “honestidad valiente” –otro exitoso slogan del obradorato- anda patinando hasta en café con nata.


¿Qué cuáles son esos trompos? Va el primero, con una cuerda enredada que se les hizo nudo y que ha (re) confirmado la existencia de narcopolíticos en las filas de Morena.


Se trata del Alcalde de Tequila, Diego Rivera Navarro. ¿A poco no sabían en Morena y Palacio Nacional que era un hijo de… perdón, una fichita?.


Desde que era regidor ya existían sospechas de sus presuntos vínculos con el Cártel Jalisco Nueva Generación. Hace dos años la regidora morenista en el municipio tequilero, Luz Elena Aguirre Sandoval, pidió que fuera investigado pero en respuesta recibió amenazas de muerte.


El alcalde tuvo el cobijo de la dirigencia estatal del partido que lo defendió incluso ante el gobernador emecista de Jalisco, Pablo Lemus. Asumió la presidencia municipal en 2024 emborrachado de poder y enviciado por sus presuntos nexos con Nemesio Oseguera “El Mencho”, líder del CJNG, a quien, según investigaciones, reconocía como “El Patrón”.


Vivía con lujos. Se apoderó del Museo Nacional del Tequila sin la aprobación del INAH para ocuparlo como vivienda y oficinas y armó su propia célula delictiva con tres funcionarios municipales que eran sus principales operadores, entre ellos el Director de Seguridad Pública, Juan Manuel Pérez Sosa, para ejecutar levantones, amedrentar opositores y realizar extorsiones.


También con el apoyo de extranjeros, entre ellos colombianos incluidos en la nominal local, “le pegó” a vendedores de artesanías y hasta gasolineros y empresarios tequileros como los de José Cuervo, con extorsiones desde 20 mil hasta 7 millones de pesos mensuales.


¿Y nadie sabía nada? La presidenta Sheinbaum aseguró que cuando fue postulado como candidato a la presidencia municipal no había indicios delictivos ni carpetas de investigación en la Fiscalía General de la República, ni en la del estado. Pero el nivel de operación del alcalde no se hizo de un día para otro.


Con su detención ha trascendido que en Jalisco y otros estados del país están bajo la lupa al menos una decena de alcaldes de todos colores por sus posibles vínculos con el crimen organizado.


La penetración de los cárteles en el ámbito municipal es tan grave que ya advierte un problema de crisis nacional de gobernabilidad.


Reportes de los periódicos La Razón y Reforma apuntan que de 2018 a 2026 han sido detenidos (en funciones o al dejar el cargo) entre 25 y 35 narcoalcaldes por vínculos con la delincuencia, secuestros o asesinatos.


En su mayoría son de filiación morenista. También hay del PRI, del PAN, del PRD, MC, PT, PVEM, Pacto Social, Chiapas Unidos y Fuerza por México.


El municipio es un punto muy vulnerable para el control del crimen organizado, pero también hay sospechas fundadas de que los brazos de los cárteles de la droga alcanzan a gobernadores, legisladores y funcionarios de primer nivel en el ámbito federal.


¿Agarrará parejo Omar García Harfuch, secretario federal de Seguridad? ¿Le van a dar al gobierno de Donald Trump los narcopolíticos de gran peso que quiere o solo ofrendas para tenerlo contento?


Adán no se fue


Sin que exista una lista oficial de narcopolíticos, varios nombres se mencionan con presuntos nexos con los grupos delincuenciales.


Uno de ellos es el del senador Adán Augusto López Hernández quien, como gobernador de Tabasco, nombró al líder de “La Barredora” Hernán Bermúdez Requena como secretario de Seguridad del estado.


Hernán incendió el sureste mexicano y Adán Augusto, con toda su soberbia, dijo que nunca se enteró.


Con el apoyo y protección de su hermano político, Andrés Manuel López Obrador, Adán –quien presume de ser ganadero, heredero de una herencia familiar y el notario número uno de Tabasco- escaló en el gobierno lopezobradorista y se atrincheró, al no ser postulado como candidato presidencial, en la coordinación del grupo parlamentario de Morena en el Senado de la República.


Tras diversas acusaciones y presiones políticas desde Palacio Nacional, decidió dejar la coordinación de los senadores morenistas, pero no es una salida hacia los juzgados.


Es para salirse del foco. Su grupo político mantiene el control y los recursos económicos del Senado, incluso hasta del salón de belleza que fue exhibido hace unos días mientras Juanita Guerra Mena, del Partido Verde, se teñía el pelo.


Ahora, dice Adán Augusto, operará electoralmente desde Morena. Y seguramente lo hará para imponer candidatos ligados más al obradorato que al claudismo.


Y ya lanzó la primera consigna: “Andrea Chávez será candidata de Morena y gobernadora de Chihuahua”. Pero el espaldarazo a esta joven y muy cercana senadora causó un cisma en el morenismo chihuahuense.


La reacción más virulenta vino del alcalde de Ciudad Juárez y aspirante a la candidatura de Morena al gobierno del estado, Cruz Pérez Cuéllar, quien respondió que “en Chihuahua mandamos los chihuahuenses. Aquí el pueblo manda y la gente es la que va a decidir, no va a decidir un senador que ni siquiera vota aquí”.


Ya veremos hasta dónde “El Próspero Adán” se vuelve no sólo un operador político, sino un factor de decisiones políticas en la dirigencia del partido que fundó AMLO hasta el grado de desplazar a la lideresa Luisa María Alcalde Luján.


Lo que no va a cambiar es su condición de piedrota en el zapato de la presidenta Sheinbaum.


Layda «La Bombita»


Hay otro personaje que se empeña día con día en darle rostro a la cuatroté. Se trata de Layda Sansores San Román, gobernadora de Campeche, a la que sus opositores apodan “Lady Censuras”, “Lady Facturas” y recientemente “La Bombita”.


¿Por qué? Porque la señalan de perseguir policías, reporteros, medios de comunicación, a un rector de la universidad estatal, a su opositores y hasta sus propios compañeros legisladores de partido que rechazaron aprobarle un crédito de mil millones de pesos para cubrir recortes presupuestales en 2026.


La hija del ex gobernador Carlos Sansores Pérez termina su mandato en 2027 pero dejará un Campeche aterrorizado y profundamente lastimado.


Marina ¿a una embajada?


Y quien sigue gozando, como dicen los políticos, de cabal salud, es Marina del Pilar Ávila Olmeda, la gobernadora de Baja California.


Ella también le ha dado color al morenismo, pero no por sus resultados en el gobierno del estado, sino por las denuncian que la rodean junto a su ex esposo Carlos Torres Torres.


Recordarán que el gobierno de Estados Unidos les revocó la visa de turista, según Marina del Pilar, por una “medida administrativa”, pero versiones en aquellas tierras de la frontera mexicana apuntan a presuntos vínculos con el crimen organizado.


Su ex marido fue denunciado por delitos de narcotráfico que ya investiga la Fiscalía General de la República (FGR), mientras la mandataria ha recibido el apoyo público de la presidenta Sheinbaum.


Y como ha ocurrido con otros ex gobernadores en los tiempos estelares de la 4T, como solía decir YSQ, se menciona que al concluir su mandato también en 2027, Marina del Pilar podría ser enviada a uno de los refugios preferidos de los políticos mexicanos: una embajada.


Café, concha y nata


Lo que ocurrió el 5 de febrero a las afueras del Teatro de la República de Querétaro es realmente indignante y humillante.
Hay dos versiones. Una: que los zapatos del ministro presidente Hugo Aguilar Ortiz, de la llamada “Corte del Acordeón”, fueron salpicados con café, y otra que Amanda Pérez Bolaños, vocera de la SCJN, comía una concha con nata a su lado, que una parte del alimento se cayó y le ensució los zapatos a su jefe.


El caso no es con qué se ensuciaron, si no la indignante actitud del ministro al permitir, con las manos metidas en el bolsillo y mirando al piso, que su colaboradora y otro acomedido limpiaran el calzado.


El togado hizo malabares –como los hizo en el caso de las camionetas machuchonas blindadas– para justificar este humillante episodio.


Se disculpó pero la tunda en la conversación pública y digital le cayó como café ardiendo por su actitud de soberbia y por la escena de servidumbre pública.


Oiga, los trompos y las pirinolas giran fuerte para la segunda de febrero.

castroclemente@gmail.com
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