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Estamos a poco más de un mes de iniciar el cuarto año de gobierno de Andrés Manuel López Obrador y los resultados siguen siendo negativos, por lo que cada día se confirma que este sexenio será uno perdido en cuanto al desarrollo y crecimiento económico y la felicidad prometida tendrá que esperar por lo menos tres años más para alcanzarla.
Será casi imposible señalar que el proyecto de la 4T tuvo el éxito que esperaban López Obrador, sus seguidores y los mexicanos que con su voto confiaron en cambiar las cosas para México
De entrada México presenta un vació de poder el cual ha sido ocupado poco a poco por las organizaciones criminales que buscan ampliar cada día su mercado y territorio de operación, aun a costa de vida de civiles que nada tiene que ver con estos grupos
Este vacío fue iniciado precisamente por López Obrador a través de sus discursos donde dividió a la población entre el pueblo sabio y los Fifí, conservadores y traidores que no quieren dejar el poder y si obtener ganancias jugosas de sus capitales.
Discursos que día a día son utilizados también para tratar de justificar cada uno de los fracasos que se presentan en su administración
Las conferencias “mañaneras”, más allá de representar un informe de actividades diarias del presidente, solo se muestran como el pulpito desde donde se puede señalar y enjuiciar a cualquier personaje que no piense igual a López Obrador.
Esto aumenta la división social y no busca para nada un dialogo de reconciliación, lo que es el caldo de cultivo para aumentar la violencia e inseguridad en el país.
Y así lo demuestra la más reciente Encuesta Nacional de Seguridad Publica Urbana, correspondiente a la primera quincena del mes de marzo donde 66.4 de la población de18 años o más consideran que vivir en su ciudad es inseguro.
Mientras López obrador sigue mirando hacia atrás y culpando a los gobiernos del pasado la falta de resultados positivos, lo que impide alcanzar el dialogo social a favor de encontrar una solución inmediata al tema de la inseguridad y violencia que se vive en el país.
En términos económicos, los resultados van por el mismo camino, en lugar de obtener crecimientos importantes en nuestra económica, aprovechando la situación geográfica que tenemos en el mundo y los diferentes acuerdos, asociaciones y tratados comerciales que tenemos con varios países, estamos sumidos en una crisis que, para salir de ella, ocuparemos los tres años restantes de este sexenio.
Es cierto que la pandemia sanitaria provocada por el covid-19, fue un elemento negativo, pero las dediciones que se tomaron en el país para confrontar la pandemia no fueron exactamente las más adecuadas.
El esperar a que el número de contagios creciera para empezar a confinar a la gente, no fue precisamente la mejor decisión. En cuanto el mantener una política económica de “austeridad y ahorro”, para evitar que crecimiento de la deuda se diera, tampoco fue otra opción positiva, porque solo se condenó al sector productivo a cerrar sus puertas ante la falta de movilidad económica, y arrojo a cerca de 10 millones de mexicanos a la pobreza en sus diferentes niveles.
Estas decisiones y sus consecuencias, solo las podremos superar si se aplican políticas públicas para fortalecer los sectores productivos, abrir nuestra economía a la inversión, con leyes y reglas bien delimitadas, para crear mayor cantidad de empleos y con mejores salarios.
De lo contarios y pese a que este año se espera un crecimiento del 5.88 por ciento en la economía, la presión del índice de inflación lo diluirá, golpeando a los más pobres, objetivo principal de trabajo en esta administración.
Lo que si veremos de López Obrador en los próximos tres años es su obstinación por mantener sus proyectos, el Tren Maya y el Ístmico, la refinería Dos Bocas, y el aeropuerto Felipe Ángeles, que aun cuando no se terminen, serán el recuerdo de un sexenio sin proyecto no objetivos claros.
Es probable que aun sabiendo que, en el poder legislativo, los números no le favorecen, su insistencia de realizar reformas constitucionales en el sector energético, electoral y establecer la militarización de la seguridad pública nacional, serán solo la constancia de que las promesas de un cambio en México no se pudieron dar, no porque no existieran las condiciones, sino por la forma en la cual se pretendían imponer.
Sabemos que López Obrador nunca reconocerá sus errores, porque siempre ha vivido en una burbuja donde cree que él es el único que tiene la solución a todos los problemas que aquejan al país, el problema es que nadie conoce esas soluciones y su falta de capacidad para comunicarlas las hacen totalmente desconocidas para la mayoría de la gente, incluyendo a su equipo cercano de colaboradores.
Quizás por ello, López Obrador ha abierto la puerta a la carrera presidencial dentro de su Morena, su partido político, y con ello intenta desviar la atención de lo que sucede en el país, de los resultados de su administración porque no acepta su proyecto está basado en una serie de equivocaciones.
