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elcristalazo.com/ LA CRÓNICA

En lejanos años cuando el ex presidente López anunció su ambición de ocupar el Palacio nacional, no sólo para gobernar, sino también para habitar, el agudo periodista Carlos Marín advirtió el riesgo de convertir la azotea de tan noble y significativo edificio, con todo su peso en la historia nacional, en un tendedero de calzones y guayaberas. Como es lógico, nadie le hizo el menor caso.

Pero el tiempo le ha dado la razón: si bien no hemos visto el tendedero (quizá sustituido por secadoras de ropa), ahora atestiguamos –sin duda alguna–, el uso indebido de sus balcones. Y eso, en esencia confirma lo innecesario de convertir un monumento nacional en domicilio con el inútil afán de sentirse Benito Juárez o (ahora de moda), Margarita Maza.

Si en el Palacio Nacional se sienten Juaristas, en “Los Pinos” se podrían sentir cardenistas. Tanto vale un héroe como otro.

Pasamos del tendedero al solario, al asoleadero.

Cuando Gabriel García Márquez quiso describir la agonía de la dictadura patriarcal y la ruina del poder, presentó un Palacio donde había “una vaca muerta en el balcón de la patria”.

Hoy los mexicanos no vemos reses en los balcones o los ventanales del Palacio Nacional, pero si advertimos a la dama de las piernas asoleadas, a pesar de las inútiles versiones en contrario de Infodemia, cuyo propósito de desmentir desde la burocracia ha quedado desmentido desde la Casa Presidencial para vergüenza (si la tuviera) de Genaro Villamil, porque ayer la señora presidenta (con A), sin revelar el dato protegido, confirmó la helioterapia de una mujer de piel blancuzca como de pollo en supermercado (por eso anhelaba estímulo de la melanina) quien conchudamente usaba los balcones como solario personal por lo cual ya fue reprendida y sancionada a pesar de no haber cometido infracción reglamentaria alguna.

“…Al principio (esto es cuando las redes explotaron), el área correspondiente pidió información al área en donde está esta ventana e informaron que no, que nunca nadie había salido a tomar el sol. Después revisaron y resulta que sí había habido una persona que se había sentado en la ventana ese día. Entonces, pues ya (a) la persona se le dijo… pues fue sancionada y decirle, oye, no puedes estar haciendo esto…”

Sin embargo, en el terreno de lo innecesario la señora presidenta (con A), prosiguió con una trompicada explicación sin nadie para hablar del 68, el PRI o Calderón como pidió en otro momento:

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“…Pero hay que decir que no está prohibido, no hay un reglamento en Palacio Nacional donde se diga, no pueden salir a tomar el sol en la ventana”. ¿Entonces sancionaron a la asoleada sin base legal?

La información de los días iniciales decía:

“@InfodemiaMx tuvo que salir de nueva cuenta a desmentir esa versión. La aclaración alega que ya más de una plataforma de detección de inteligencia artificial mostró que en efecto se trata de IA.

“Además, hizo notar varias contradicciones evidentes entre los videos posteados, por ejemplo, el que en uno de ellos se aprecian vallas azules alrededor de Palacio Nacional y en el otro no. En uno se ve una cámara del C5 y en otro no.

“La arquitectura mostrada es diferente en uno y otro, concretamente unos grabados en la piedra de la fachada del inmueble. Asimismo, que “la supuesta persona (¿supuesta persona?) que aparece en los videos voltea a lados contrarios” y tiene vestimenta diferente. Qué ganas de gastar tiempo en generar esos debates estériles, ¿no?” Pura farsa.

La esterilidad de un debate se da cuando para participar en él y generarlo, se usan recursos públicos para después quedar en ridículo.

Ahora Infodemia podrá decir, no; no fue la presidenta (con A), quien confirmó con detalle la existencia de la bañista solar del Palacio Solariego; esa mañanera nunca existió, fue lograda con la misma IA del principio.

Nomás eso les falta, además de I.N. (Inteligencia Natural).