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Andrés Manuel López Obrador dará hoy su Tercer Informe anual de gobierno, aunque en realidad no ha otorgado un informe real de la situación en la cual se encuentra el país, en los diferentes ámbitos, político, social, económico y últimamente de salud.
De tal manera que no esperamos que haya alguna novedad, de lo cada día tras día señala en sus conferencias mañanera, y en los informes tradicionales de cada trimestre.
Sin embargo, este informe obtiene relevancia porque es el punto medio de su administración y el posible parte aguas o no de la forma en la cual se ha manejado hasta ahora o no.
Es probable que López Obrador haga un resumen de cómo recibió el país y como vamos hasta ahora, destacando lo que para él es lo más representativo de su administración y que quizá sea el mantener unas finanzas públicas sanas, con déficit en las balanzas fiscales sin ningún cambio importante basado en su política de ahorro y austeridad.
Evadiendo que el costo al negarse a otorgar estímulos a los sectores más afectados por el confinamiento que se produjo por la pandemia del covid se tradujo en la mayor caída del Producto Interno Bruto (PIB), en una recesión del 8.5 por ciento y una pérdida de por lo menos 10 millones de empleos, un incremento en la pobreza de la población en 3.7 por ciento y de 2.5 por ciento de la que cayó en niveles extrema pobreza.
Además de in incremento en 7 millones de personas que se alistaron al comercio informal y un número similar de gente que no ha encontrado trabajo, por la falta de creación en el país de este.
Para Andrés Manuel, los resultados serán positivos y resaltará que se espera un crecimiento por encima del 6 por ciento de nuestra economía, sin embargó menor en 2.5 por ciento de la caída que se presentó en el 2020.
Eludirá señalar que el problema central de la economía nacional se basa en aplicación de inversión privada y pública para fortalecer a los sectores productivos para crear riqueza, empleos y mejores salarios.
Destacara que los programas sociales, asistencialistas, se incrementaron, pero evitará señalar que no han dado los resultados esperados disminuir la pobreza en el país, porque estos programas fueron eliminados rápidamente ante los incrementos de precios de los productos básicos y medicamentos.
También dejara de lado la incertidumbre jurídica que mantiene los inversionistas ante las múltiples decisiones que han prevalecido en esta administración, como la cancelación del aeropuerto de Texcoco, la contrarreforma energética, el debilitamiento de los órganos autónomos, la opacidad en compras gubernamentales, los problemas en la compra de medicamentos que siguen sin resolverse, la ineptitud de la Secretaría de Salud y del Insabi, para hacer frente ya no solo al covid, sino también a otras enfermedades que presenta la población como cáncer en distintas modalidades y enfermedades llamadas catastróficas.
La falta de inversión también ha dejado como secuela que las líneas aéreas mexicanas y la seguridad aérea pierda su categoría 1 en seguridad lo que pone en riesgo a la industria de turismo y servicios, que poco se ha hecho para evitar los bloqueos en vías férreas y carreteras, que lamentablemente daña las cadenas productivas y perjudica directamente el precio de los productos lastimando la economía familiar.
Esto también son factores que incrementan la inseguridad en el país lo que provoca que los inversionistas piensen muchas veces el dejar sus capitales en nuestro país.
En conclusión, solo escucharemos la versión de una persona que, como lo hacen todos los gobiernos, solo resaltan lo que para ellos es positivo, tratando de tapar los puntos negativos que siempre saldrán a flote.
