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Como todos sabemos, Dylan Thomas fue una especie de poeta maldito como Baudelaire, Poe o Rimbaud. Su vida tempestuosa no fue suficiente para acallar su genio y su influencia en otros escritores en verso o en prosa. Uno de ellos, el premio Nobel de literatura, Bob Dylan (Robert Zimmerman), usó ese nombre de pluma en homenaje al genio alcohólico cuya sombra cubrió a todos los cínicos de su tiempo.
A fin de cuentas, como él dijo: Un alcohólico es alguien que te cae mal y que bebe tanto como tú.
Pero también sentenció en alguno de sus textos: “la vida siempre te ofrece una segunda oportunidad. Se llama mañana”,.
Hace un par de años, en medio de los jaloneos por la supremacía política en el estado de México (jamás ha estado en manos de Delfina Gómez, una gobernadora de utilería; quien ordena allí se llama Horacio Duarte), un hombre solitario leía en la poco concurrida librería “El Péndulo” en las primeras horas de la tarde.
Los escasos asistentes no reparaban en su presencia. A pesar de tantos años en la política no es un rostro muy conocido, al menos no por los jóvenes con ojos en los estantes. O no lo era, ahora, fuera de la municipalidad texcocana, lo apabullarán los reflectores.
Sobre la mesa, junto a la taza de café, un libro recién adquirido: Dylan Thomas.
–No pensé que leyeras a Thomas, es un escritor poco divulgado en estos tiempos, le dije.
–Me gusta.
–¿Te gusta la poesía?
–“No. Me gustan las narraciones”; me respondió antes de entrar en el escabroso tema de nuestra cita sobre el cual no abundaré ahora.
Ese hombre es desde ayer presidente de la mesa directiva de la Cámara de Senadores. Se llama Higinio Martínez y el aforismo thomasiano de las segundas oportunidades le viene como sortija en el anular.
Perdió en el estado de México durante los tironeos; renunció a la jefatura del Gabinete delfinista (u horacista) y se recluyó en su escaño senatorial.
“Quien suscribe, Higinio Martínez Miranda, en mi calidad de Senador de la República, notifico a usted mi intención de reincorporarme al ejercicio de las actividades legislativas a partir del 24 de noviembre del presente año (2023)”, refiere el escrito, dirigido a la presidenta del Senado, la morenista Ana Lilia Rivera.
“En consecuencia, solicito de la manera más atenta notificar a las áreas correspondientes de dicha comunicación para los efectos legales correspondientes”.
Hasta anteayer cuando ganó la mesa en una coyuntura altamente favorable para su interés posterior y único: otra oportunidad de las muchas esquivas de su vida para llegar al gobierno mexiquense después de haber corrido un maratón –como dijo el domingo—de 50 años. No de 42 kilómetros.
Su llegada al control senatorial se da con la rebeldía inocua (e inicua) de Noroña quien con roñosa actitud se queja del verticalismo en las decisiones del partido, como si por otro procedimiento él hubiera conseguido algo en la vida. Cuando por dedazo presidió el Senado, bravo, bravo. Ahora, cuando lo mandan a Palenque, chilla como es su rutina (ruina).
“…Se decide una presidencia de connivencia con la oposición, no de respeto a la oposición, sino de connivencia. Lo considero un yerro mayúsculo y no deseo guardar silencio al respecto. Detrás de los llamados consensos se diluyen decisiones políticas de las que, más tarde, nadie se hace responsable. (…) Estoy seguro que una presidencia de connivencia con la derecha fortalecerá la ofensiva insidiosa en contra de la 4T”.
Luego por qué hasta Alito lo abofetea.
La coyuntura a la cual me he referido es la sustitución del Congreso. Si bien el Senado no cambiará en 2027, desde ahí se equilibran posturas políticas porque ya se comienzan a vislumbrar asomos de autonomía del Ejecutivo (Ejecutiva con A, por favor). La siguiente Cámara de Diputados ya no será una herencia sino una obra propia para consolidar el sexenio y preparar la salida, el relevo y la continuidad. Así de rápido se acaba esto.
Y en el Senado muchas cosas ocurren por encima de la degradada función legislativa, porque ya sabemos. En la nueva estructura del poder, en San Lázaro tiene asiento y despacho la Secretaría de Asuntos Legislativos.
De otra manera ni con la mayoría artificial de ahora, habría sido posible el obsceno manoseo de la Constitución. Apenas va el primer tercio del gobierno y a la “Carta Magna” le han metido la mano 27 veces y la han dejado irreconocible: como si hubieran recurrido al cirujano de Lyn May, con todo respeto para ella.
Una muestra de la gravedad de esta dependencia del “legislativo” frente al Ejecutivo (o la Ejecutiva con A) lo ofreció claramente la diputada Elena Segura (una de las suyas) en reciente asamblea, sin espacio para la duda o la interpretación, porque en la plenaria Morena desveló la mala calidad del trabajo de la consejería jurídica, donde se hacen las iniciativas turnadas a esa “soberanía”, la cual debe aprobarlo con los ojos cerrados sin tocar ni una coma, aun cuando abunden en errores, incompatibilidades, incongruencia e incluso antinomias (ella lo acentúa en la “i”).
“Y eso nos provoca que lo tengamos que defender y argumentar en el pleno y comisiones, y nos vemos vapuleados por la oposición, pero lo peor del caso es que lo hacen con argumentos legítimos.”
Por lo visto los argumentos legítimos (para Morena) son parte del cuento de la ley.
Ninguna legitimidad, ninguna legalidad, ninguna racionalidad por encima del mandato superior. Borregos con fuero, levanta dedos, pulpos chupeteadores…
DOBLE NACIONALIDAD
En torno de lo escrito aquí sobre la doble nacionalidad (el patriotismo bifronte, por lo tanto, imposible) leo a Tonatiuh Guillén quien me hace llegar su colaboración para “Proceso”:
“…La doble nacionalidad inevitablemente condensa un conflicto de interés. En caso de disputa de México con algún país extranjero (con Estados Unidos, por ejemplo), alguien con doble nacionalidad de un lado será un patriota y del otro un traidor. No puede evitarse esa contradicción”.
Perdón, pero si es posible evitar una contradicción: no promulgarla.
Si lógicamente algo es imposible no tiene caso. El concepto de doble nacionalidad –al menos en un país como este–, equivale a pensar en una persona con dos corazones o dos cerebros. Es antinatural.
“Por supuesto, la cuestión –dice Guillén–, no debe avanzar en sentido contrario a la doble nacionalidad, que es un gran logro, un giro inmenso que ha cambiado la estructura social y el futuro de la nación mexicana (amplío el análisis en mi libro “México, nación trans territorial. El desafío del siglo XXI”).
“El debate no debe conducir a acotar derechos a la población mexicana que tiene doble nacionalidad y que hoy ronda los 30 millones de personas, casi todas viviendo en el país vecino del norte. Por el contrario, debe abrirse un amplio debate relativo a la consolidación institucional y ampliación de sus derechos, todos, empezando por los políticos”.
“Aquí radica un luminoso horizonte de desarrollo para la nación”.
Bueno. Cada quién.
AUTO BOMBA
Estalla una bomba escondida dentro de un auto estacionado en Zacatecas, en el municipio de caliente donde se iba a iniciar la feria de la uva. Pero días atrás se hizo estallar otra carga explosiva con distinta modalidad: en una motocicleta.
Además de “autos bomba”; los delincuentes zacatecanos ya tienen “motos bomba”
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