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Los asesores de Claudia Sheinbaum siguen insistiendo en ponerla en ridículo, lo que parecía sería una nueva iniciativa que tendría los lazos para el diálogo entre todos los actores del país, resulto ser con más puntos negativos que impiden el dialogo e imponen una voluntad.
El llamado Plan B solo s la muestra de esa obsesión de tener todo el poder y destruir lo que en México se construyó por muchos años y que nos dio paz social y un desarrollo, mediano, de la democracia.
La iniciativa dl Plan B, pretende ordenar un federalismo basado en un centralismo, es decir, propone ajustar los costos de los Congresos locales y establecer el número de gente que conformaran los cabildos, con la intención de ahorrar, estableciendo salarios no mayores a los de la presidencia de la república.
Para hacer esto significa una reforma constitucional que de entrada no podrá alcanzarse, porque los partidos políticos perciben un recorte en sus presupuestos, algo que ya demostraron, hasta sus aliados PVEM y PT, que no lo permitirán.
Se pretende que, con esas acciones populistas, de ahorrar dinero, se pueden cambiar artículos constitucionales, volviendo a colocar a los legisladores federales simplemente como levanta dedos sin opinión y sometidos al poder del Ejecutivo.
También en esta Plan B se elimina la equidad de género, algo que no podrán aceptar las mujeres en el Congreso de la Unión, porque ha sido un derecho ganado y no permitirán que una decisión de asesores eche abajo este triunfo, lo que también disminuye la posibilidad de apoyo a esta nueva iniciativa.
Es cierto que en los Congreso locales y en las alcaldías hay algo malo, pero deben ser los personajes locales quienes con voluntad política deben arreglarlo y de no hacerlo, entonces el valor del voto popular tendrá que hacerlo.
Se ha puesto en la mesa los puntos negativos, pero repito, deben ser los congresos locales en su nueva conformación quienes decidan el ajuste necesario. Sino lo hacen estarán firmando su salida anticipada y posiblemente su defunción política de cada uno de los componentes de esos Congresos locales y de los cabildos de los municipios.
México es un país que se maneja como Federación y la autonomía de cada estado y municipio está consagrado en la Constitución, querer cambiar esto por decisión de una persona es volver a lo que dejamos hace años atrás un partido único, un gobernante con todo el poder capaz de decidir por todos los mexicanos sin realizar una consulta, siquiera a sus representantes que son los legisladores.
La idea de los asesores de esta 4T se mantiene en que los legisladores solo son una oficialía de partes y que deben aprobar, sin modificar, todo lo que el Ejecutivo proponga, algo que pone en una situación delicada a Claudia Sheinbaum y nos muestra que ella no propone solo lee y pretende que se apruebe.
Si en verdad se quiere hacer bien las cosas, primero se convoca a los gobernadores, quienes después deben convocar a sus congresos y ayuntamientos hacer ver que los costos son altos y que deberá hacerse un ajuste, pero con calidad y no cantidad, porque simplemente se establecerían Congresos establecidos a partir de los compadrazgos, el amiguismo el nepotismo y no por personas que en realidad tengan la capacidad de apoyar a los legisladores para realizar el trabajo legislativo.
Claudia Sheinbaum permite que sus asesores, sean quienes deciden y no ella la que proponga. Será difícil que este Plan B pase, más por lo que puedan perder los partidos políticos que por lo que se pueda ganar a favor de un ahorro de dinero.
