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En ocho días México pasó de un gran festejo por el triunfo en Miss Universo a un golpe presidencial en la mesa que concluyó con la caída del Fiscal General de la República.
Las pirinolas que se jugaron en ese lapso han marcado con un trazo grueso el penúltimo mes del 2025, un noviembre que se va para dar paso al último suspiro del año.
Y así fueron los giros que abrieron paso a la salida de Alejandro Gertz Manero de la FGR.
La noche del 20 de noviembre México celebró el triunfo de la cuarta mexicana en ganar el certamen de Miss Universo. La joven tabasqueña Fátima Bosch se coronó en la edición 74 del certamen de belleza que se llevó acabo en Tailandia.
Pero fue un triunfo con sabor amargo. Un ex jurado del concurso de nombre Omar Harfouch acusó un presunto arreglo para el resultado.
Señaló acuerdos entre el dueño de Miss Universo, el padre de Fátima y Pemex, la petrolera mexicana que con la misma prisa que felicitó a la tabasqueña salió a deslindarse después de presuntos arreglos ilícitos.
Para el día 21, Fátima ya estaba en el debate público no sólo por su triunfo, sino por las acusaciones que le abollaron la corona. Hay rumores en el mundillo del espectáculo de que podría renunciar al título. Son rumores, son rumores.
Un magnate huachicolero.
La acusación de Harfouch puso en la mirada pública en Raúl Rocha Cantú, un magnate regiomontano dueño del 50 por ciento de las acciones de Miss Universo y recordado por ser propietario del Casino Royale que fue incendiado por el crimen organizado el 25 de agosto de 2011 con un saldo de 52 personas muertas.
El lunes 24 de noviembre, Rocha Cantú salió a medios de comunicación para desmentir el supuesto arreglo en el certamen de belleza, pero el miércoles 26 el empresario se convirtió en nota de ocho columnas.
Reforma encabezó: Imputan narco y huachicol a dueño de Miss Universo.
Con esta filtración, que se dice en los corrillos políticos vino desde la Fiscalía General de la República, todavía a cargo de Alejandro Gertz Manero, se jaló una cuerda para destapar a un empresario investigado por ser el presunto jefe de una de red de traficantes de drogas, huachicol y de armas que eran transportadas desde Guatemala hasta Querétaro y al centro histórico de la Ciudad de México.
Las armas, según las investigaciones, se ocultaban en pacas de ropa que llegaban a la zona de Pino Suárez, muy cerca de Palacio Nacional, y de ahí se distribuían a organizaciones delictivas como La Unión Tepito, La Chokiza y células del Cártel Jalisco Nueva Generación.
Rocha Cantú –a quien Guatemala le retiró hace unos días el título de cónsul honorario- era investigado desde hace más de un año con base en una denuncia anónima.

Para no ser detenido, pues ya se había solicitado su captura, se acercó a la Fiscalía –en la que tenía comprada una oreja que lo informaba de todo lo relacionado con su investigación- para llegar a un arreglo.
Lo consiguió y la Fiscalía le otorgó el beneficio de ser testigo protegido a cambio de proporcionar información sobre otros presuntos involucrados en el tráfico de drogas, combustibles y armas. Por eso andaba de aquí para allá como trompo.
La caída del Fiscal
¿Y de todo esto –y más- lo sabía la presidenta Claudia Sheinbaum? Bueno, la filtración publicada el miércoles 26 sobre el caso de Rocha Cantú detonó la decisión de la jefa del Ejecutivo federal para barrer a Alejandro Gertz Manero de la FGR.
Y para ello se reunió en Palacio Nacional, en el transcurso de la mañana de ese día, con Adán Augusto López, coordinador de los senadores de Morena.

Por la tarde-noche se lanzó una convocatoria inusual para una sesión del Senado el día jueves 27 de noviembre y, en medio de un mar de especulaciones, trascendió que sería para recibir la renuncia de Gertz Manero aunque no estaba especificado en la orden del día.
A la fecha ha corrido mucha tinta impresa y digital sobre la salida del Fiscal. Coincido en que se equivocan quienes aseguran que fue el senador Adán Augusto López quién impulsó su caída.
No, operó una instrucción presidencial. El golpe en la mesa lo dio la presidenta porque el octogenario ex fiscal –quien buscó, sin éxito, el apoyo del ex presidente López Obrador- ya no era bien visto en Palacio Nacional porque caminó por cuenta propia con investigaciones y filtraciones que llegaron a impactar al actual gobierno y al anterior.

Desde hace tiempo le habían propuesto que renunciara. Pero se mantuvo en la FGR con una autonomía a su estilo personal. No había coordinación real con el gabinete de seguridad y tenía –como era también una característica suya- confrontaciones añejas con Omar García Harfuch, actual secretario de Seguridad federal.
Todavía el jueves se atrincheró hasta que terminó por ceder, pero no del todo. La carta del Fiscal que esperaba la mayoría morenista para aprobar su renuncia llegó por la tarde pero en ningún párrafo venía escrita la palabra renuncio.
En la misiva dice que “la Titular del Poder Ejecutivo Federal, Doctora Claudia Sheinbaum Pardo, me ha propuesto como Embajador de México ante un país amigo”.
Y el pleno del Senado, en un procedimiento desaseado, aprobó el argumento como una causa grave para su salida de la FGR de donde se lleva seguramente expedientes sobre muchos casos que han puesto nerviosos a más de uno.
El dúo dinámico
Su posible relevo es Ernestina Godoy, ahora ex consejera jurídica de la Presidencia de la República y ex Fiscal en la CDMX. Incluso, quedó como encargada de la FGR hasta que el Senado decida formalmente al nuevo titular.
Desde el viernes 28 Godoy ya hizo nombramientos. Toma decisiones y la resolución de la Cámara alta será un mero trámite.
Ernestina es de la absoluta confianza de Sheinbaum. Es la elegida. La presidenta podría repetir el esquema en materia de seguridad que tuvo en la CDMX con Ernestina y García Harfuch, quien también fue su secretario de Seguridad en la ciudad de México. Les decían el dúo dinámico.
Giran nuevamente las pirinolas, veremos cómo caen en los siguientes días.

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