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elcristalazo.com

No se secaba aún la tinta de lo escrito sobre las aproximaciones neoliberales de la IV-T.2-P (los romances con Coca-Cola, Blackrock y la FIFA, por ejemplo), cuando la presidenta (con A), tomó un rollo de papel sanitario y lanzó al cesto de los desperdicios las previsiones y hasta prohibiciones de Don Andrés López, relativas a la maldición del “fracking”.

En el año 2024 (no hace tanto tiempo) Don López propuso varias modificaciones al artículo 27 constitucional. Una de ellas fue prohibir la extracción de hidrocarburos mediante el proceso de fractura mineral con inyección hidráulica. Sus turiferarios crearon hasta un membrete llamado Alianza Mexicana Contra el Fracking (AMCF, cuyas siglas también pueden ser Andrés Manuel Contra el Fracking), para hace ruido en favor del, entonces infalible señor presidente cuya visión industrial n o va más allá del trapiche.

Si eso no fuera suficiente junto con otros oportunistas, se unieron a la promoción del Día Mundial contra el Fracking (11 de octubre). En ese tiempo la dicha alianza “hizo un llamado al poder legislativo federal para aprobar la propuesta de reforma ambiental que dejó el expresidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO), que busca la prohibición del fracking, en especial del uso no convencional”.

Alejandra Jiménez, representante del membrete, “criticó (dice Ángulo 7), que se priorizaron otras reformas importantes, como la judicial, dejando ésta que prohíbe una actividad muy dañina “en el tintero”. Según la AMCF, una limitante es que “la ley permite al Estado decidir en cualquier momento si esta extracción es necesaria, lo que requerirá un consejo cuya conformación no es clara”.

Sin embargo, en el Palacio Nacional se planteó durante dos días consecutivos este cambio de rumbo. Ser o no ser pero que parezca seguir siendo.

“…si tomamos la decisión de entrar a la explotación de este tipo de gas de manera sustentable (fracking), reciclando agua, con agua que no sea para consumo humano; todas estas características que estamos definiendo con sustancias químicas, biodegradables, en fin, con todas estas características, va a generar un desarrollo muy importante (entre 2018 y 2024 no generaba nada. Sólo males)”.

Poco antes la secretaria de Energía, Luz Elena González había descrito el dependiente panorama del gas en México para justificar las futuras explotaciones fuera del dogma obradorista, caduco y anacrónico a más dar y por cuyo distanciamiento la ya mencionada asociación balín, previsora (Proceso 8 ago.25), ha llamado a la señora presidenta (con A) simplemente traidora.

En ese sentido divierte y causa hilaridad cómo los devotos ahora hacen maromas para justificar la fidelidad actual sin perder la devoción anterior (ambas –fidelidad y devoción– falsas como un billete de tres pesos). Hay –entre otros muchos–, un maromero genial. Ha escrito esto sobre el gas y lo demás:

“…Las decisiones que se tomaron entonces y las que se toman ahora obedecen a un contexto que les da coherencia. Pero los contextos cambian. Lo peor que podríamos hacer es quedar atrapados en posicionamientos políticos provincianos cuando el mundo se está modificando a marchas forzadas.

“…Los actores económicos políticos están obligados a no perderse en la grilla del día…”

Dijo LEG:

“Hoy consumimos diariamente 9 mil millones de pies cúbicos de gas natural. De esos 9 mil millones de pies cúbicos: 2 mil 300 millones de pies cúbicos los produce o los genera Pemex, y 6 mil 800 millones de pies cúbicos son importados, son gas de importación.

“Es decir, hoy México enfrenta una alta dependencia de gas natural proveniente del extranjero. Particularmente esta situación se ha generado a partir… se ha incrementado a partir de 2010…el 75 por ciento del gas natural que consumimos es gas de importación. Este gas de importación proviene básicamente de Estados Unidos, el 75 por ciento del gas que consumimos viene de Estados Unidos; y particularmente, el 80 por ciento de esa importación viene de las cuencas de Texas ―que están de este lado, toda esta parte del mapa― y el 20 por ciento de California” … Este gas que importamos es gas shale, es el llamado “gas shale”, gas de lutitas.

“Este gas es extraído con fractura hidráulica. Y proviene ―como bien lo mencioné― casi el 80 por ciento de Texas… hay implicaciones importantes en nuestra soberanía energética”.

Y para explicar lo obvio, la señora secretaria González halló el huevo de Colón:

“…Es decir, al depender de otros países para acceder al gas, existe una incertidumbre en la garantía del suministro… Y al final, estamos expuestos a decisiones que están fuera de nuestro control y recaen en decisiones de empresas extranjeras, o de otros países, o de situaciones que se pueden presentar a nivel internacional. Todo esto, lo que quiero decir con esto es que hay una necesidad, por parte de nuestro país, de anticiparnos a estas vulnerabilidades y fortalecer la seguridad energética del país”.

Estos puntos de vista coinciden con la convocatoria del Pacto para el Futuro adoptado por la Asamblea General de la ONU (ahora tan mal vista):

”1. Implementar paneles solares y fortalecer redes de energía local descentralizadas, considerando que los sistemas centralizados pueden ser vulnerables, reconociendo que la energía distribuida aumenta la resiliencia, y con el objetivo de garantizar un suministro energético más seguro y sostenible.

“2. Expandir el uso de energía solar y biomasa junto con prácticas de cuidado ambiental, teniendo en cuenta que los costos energéticos impactan directamente en la calidad de vida, consciente de que las energías renovables reducen la pobreza energética, y con la finalidad de disminuir los costos de producción y mejorar el bienestar social.

“3. Implementar talleres para la elaboración de lámparas solares caseras, reconociendo que el acceso a tecnología básica puede mejorar la vida cotidiana, tomando en consideración que existen alternativas de bajo costo, y con el propósito de capacitar a las familias para generar soluciones energéticas accesibles en sus hogares.

“4. Establecer regulaciones para fábricas e industrias con el fin de disminuir las emisiones de carbono, considerando que la actividad industrial es una de las principales fuentes de contaminación, afirmando que es necesaria una mayor responsabilidad ambiental, y con el objetivo de mitigar el impacto del cambio climático”.

Por eso entre el dilema de lo demorado o lo inexistente, México se dispone a usar técnicas de aprovechamiento para “generar electricidad con fuentes renovables de energía, avanzar en la transición energética de manera más acelerada” y aprovechar el gas de lutitas, cosa ya añeja en Estados Unidos donde se comenzó a hacer de esta manera en 1865 cuando Edward A.L. Roberts usó el primer “torpedo” para reventar un pozo petrolero tradicional y aprovechar las rocas circundantes liberando el gas y el residuo del combustible.

También a eso hemos llegado irremediablemente tarde.

CORRECTORES

Si en el equipo de comunicación de la presidencia hubiera un mínimo de profesionalismo en vez de tanta grilla de Chucha Cuerera, no se presentarían por escrito estos errores en las versiones estenográficas sin revisión:

“…El viernes (CSP) vamos a Morelos, es 10 de abril, vamos a conmemorar a Emiliano Zapata. El sábado y el domingo vamos a… Vamos a Chichimeca, el viernes—sábado y domingo vamos a Puebla, Tlaxcala. Puebla y Tlaxcala”.

Jocosa confusión entre Chinameca y chichimeca. Ahora resulta, Guajardo de seguro era chichimeca y traicionó al pobre Emiliano.