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¿Qué pasaría si un día dejáramos de insultar en la política?, ¿si un día quienes piensan distinto no fueran enemigos, sino interlocutores?, ¿si dejáramos de herir con palabras que humillan, ridiculizan o excluyen?, se cuestiona La Arquidiócesis de México, a través del documento Desde la fe.
Agrega «vivimos en una sociedad donde el lenguaje se ha vuelto un arma. La discusión pública es un campo de batalla estéril. Se desacredita antes de escuchar, se etiqueta antes de comprender, se grita más de lo que se dialoga.,,
«Y», sin embargo, todos sabemos que no nos sentimos bien en ambientes donde prevalece el desprecio. Nos sentimos más humanos en los lugares donde nos hablan con respeto, donde la palabra no humilla y donde la crítica no destruye la dignidad del otro…
«Aunque pareciera que no, el lenguaje crea atmósferas en las que una casa, un trabajo, o una tribuna pública se puede convertir en una casa o en una trinchera», señala.
Recuerda que el próximo miércoles de Ceniza inicia la Cuaresma, un tiempo que la Iglesia propone como oportunidad concreta de conversión, y en su mensaje para este año, el Papa León XIV invita a ir más allá del ayuno exterior, desarmando el lenguaje.
Insiste que desarmar el lenguaje no significa renunciar a la verdad, sino aprender a decirla sin desprecio. Tampoco implica que somos ingenuos frente a la injusticia; la propuesta es evitar la violencia que queremos erradicar.
Y pregunta nuevamente ¿qué pasaría si esta Cuaresma decidiéramos cambiar eso? ¿Si en lugar de repetir el rumor eligiéramos verificar? ¿Si antes de responder con enojo guardáramos un momento de silencio? ¿Si al hablar de quien no está presente lo hiciéramos con la misma dignidad con la que quisiéramos ser tratados?
«La Cuaresma nos recuerda que el cambio auténtico comienza en el corazón, y el corazón se revela en la palabra. Si nuestras conversaciones familiares fueran más respetuosas, si la discusión pública bajara el tono, si quienes tienen responsabilidades políticas eligieran el diálogo antes que la descalificación, nuestra convivencia sería distinta.–
«Escuchar profundamente también es parte de esta conversión personal; escuchar al que piensa distinto, al que sufre en silencio. Escuchar antes de responder…
«Tal vez el progreso que tanto anhelamos no empiece solo con grandes reformas estructurales. Seguramente también los gestos cotidianos son igual de importantes: hablar con honestidad, tratar con dignidad, no mentir para ganar, no humillar para imponerse, no ignorar al que necesita apoyo…
«La ceniza que este miércoles se impondrá sobre nuestra frente es un recordatorio de fragilidad, y también una oportunidad para elegir otro modo de relacionarnos. Tal vez esta Cuaresma el primer paso no sea solo dejar de comer algo, sino dejar de herir en nuestras conversaciones», pide.
