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Número Cero/ EXCELSIOR

El Presidente llega hoy a su 4to Informe con un alto nivel de aprobación que sostiene el impulso de su gobierno, cuando en otros sexenios descendía. Su fórmula es la misma desde el principio: la confrontación como ariete de la polarización para remover obstáculos a su proyecto, aunque multiplique conflictos con otros poderes y dentro de su partido. Pero este virus es contagioso y deja trastornos psicológicos en un país cada vez más cansado por la compresión socioeconómica. El impulso es clave para la política, así lo expresaba López Obrador días antes del informe para asegurar que la 4T lo tiene para traspasar el sexenio, aunque sus resortes se mueven cada vez menos rápido. La falta de políticas orientadas a efectos prácticos y resultados aumentan los riesgos de la ansiedad y el desasosiego, porque se perciben los límites de su proyecto en el poco crecimiento, la inseguridad y la pobreza laboral. Ante estas evidencias, la polarización acelera la desafección y la desconfianza en la política.

Si el balance sólo dependiera de la popularidad, podría decirse que su estrategia ha sido exitosa para capitalizar lo que algunos autores llaman “fatiga o recesión democrática” y convertirse casi en el único referente del debate público. Sus bases se ensanchan sobre la oposición como muestra, por ejemplo, el crecimiento territorial de Morena y el predominio de las encuestas hacia 2024. López Obrador entendió el cansancio por la arrogancia y corrupción de gobiernos tecnocráticos distantes de las preocupaciones de la gente. Con un mensaje simple y comprensible logró detener el hundimiento del estado de ánimo social, pero ahora las limitaciones de su gobierno no alcanzan para reanimar el sistema político con frases emotivas como “cero impunidad, cero corrupción, cero lujos del gobierno”.

El mensaje del informe es el mismo desde el primer día, “no somos iguales”, pero cada vez menos fuerte para recuperar la confianza en la democracia y dar certezas sobre el futuro, lejos de la agitación ensordecedora del lenguaje de la ira. Como coinciden en advertir estudios y autores como Antoni Gutiérrez-Rubí —el más reciente fichaje de Claudia Sheinbaum como asesor de Comunicación para 2024—, el problema mayor de la política en el mundo es que la democracia da síntomas de desgaste y cansancio que refuerzan la nostalgia por pasados autoritarios y abren la puerta a fundamentalismos de izquierda y de derecha. Esas llamadas de atención no pasan por alto el costo de la polarización, que acaba por dejar sin salida a quienes se sientan desprotegidos o no vean alternativas claras. El país puede superar el trauma de los gobiernos anteriores, pero no necesariamente el cansancio en la democracia. En los resultados de este 4to Informe podemos observar cómo la confrontación, política y electoralmente rentable, en cambio, desgasta la eficacia y la legitimidad de las instituciones como depósitos de fuerza del sistema político.

El Presidente mantiene alta aprobación, no así el gobierno y la misma democracia. Sobran ejemplos. Mientras las encuestas señalan apoyo mayoritario a más intervención del Ejército en seguridad, como él propone, también reprueban su estrategia. Si la mayoría respalda su gestión, también el pesimismo se extiende sobre los pronósticos económicos. La preocupación por la inflación aumenta, a pesar de planes y subsidios para atajarla. Tampoco parece calmar las ansias y temor al futuro con el mensaje de que, sin la 4T, habría crisis e ingobernabilidad.

Mantiene el impulso, pero soslaya esas tensiones. Más bien las profundiza con la confrontación con el Poder Judicial, la Corte y el Congreso en tanto conserve su aprobación, aunque la democracia se fatigue aún más. La confianza está puesta en los programas sociales que, apoyados en mensajes empáticos como “primero los pobres”, logran conectar con la necesidad de protección de la mayoría de la sociedad. Aun cuando la bolsa no sea mucho más grande que la de gobiernos anteriores. Pero el apoyo del Estado es vital para la sobrevivencia del 40% de la población a la que no alcanza para la canasta básica, aunque tenga trabajo. La pobreza y la laboral han crecido —como revela el Coneval—, mostrando las limitaciones del proyecto de la 4T.

Los mensajes de la polarización, redituables para el Presidente, tienen, sin embargo, un alto costo porque propalan el contagio psicológico y profundizan el cansancio cuando la política gubernamental enseña cada vez más sus limitaciones.