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“Y ya no sé lo que pensar
Si tu recuerdo me hace bien o me hace mal…” Ricky Martin/ La Mari

No, no es broma. Urgido de la salvación divina, asumiéndose libre de pecados, el gobernador de Sonora, Alfonso Durazo Montaño dice que casi suda agua bendita.

Y Américo Villarreal Anaya, gobernador de Tamaulipas, se asume víctima de “narrativas basadas en especulaciones, presunciones o versiones anónimas”.

Ambos tienen algo en común: ayer miércoles 03 de junio, les cayó el Chahuistle; en Estados Unidos, al sonorense lo investigan por vínculos con el narcotráfico y, al tamaulipeco lo relacionan con el huachicol financiero. Tres gobernadores más los que se acumulen.

¡Ajajá!, pero la Princesa Caramelo, lejos de alzar férrea y patriota defensa de Alfonso y Américo, como lo ha hecho durante más de un mes en el caso de Rubén Rocha Moya, gobernador con licencia de Sinaloa y requerido por la justicia estadunidense, zanjó:

“Salió una nota en LA Times, en Los Angeles Times, de dos gobernadores. Entiendo que ellos tienen que aclarar”, respondió como pateando el bote cuando le pidieron opinar acerca de esta investigación en curso, además de que a ambos les quitaron la visa para ingresar a territorio estadunidense.

Lo cierto es que dicha información era públicamente conocida y se esperaba que, en cualquier momento, sobre todo a partir de que la ingeniera Sheinbaum se montó en la postura patriotera frontal contra Trump. Pero la ingeniera presidenta apresuró los tiempos.

Y es que, mire usted, el lunes 1 de junio, hace cuatro días el embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson, pidió a Sheinbaum no politizar el combate a los carteles del narco porque, adujo, ello implicaría “una oportunidad perdida”.

En respuesta, al día siguiente, martes 2 de junio, cuasi envuelta en el lábaro patrio la Princesa Caramelo le llamó a ser respetuoso de los asuntos internos del país, refiriéndole que “hay una parte que estamos de acuerdo porque hay que trabajar conjuntamente cuando tenemos problemas compartidos, uno de ellos pues es, evidentemente, la violencia que provoca la delincuencia organizada (…)”.

Pero, con la conocida muletilla de “respetuosamente”, le dijo:

“Es muy importante también, lo digo respetuosamente, recordar que los embajadores se queden en el tema de la coordinación y la colaboración. Los embajadores tienen que ser respetuosos de los asuntos políticos internos de los países”.

La versión no desmentida ni cuestionada es que, casualmente 24 horas después el cotidiano Los Angeles Times publicó el caso de los dos gobernadores.

Y se teje, con nombres y apellidos la información de que altos funcionarios mexicanos son investigados en Estados Unidos, trascendida antes de la acusación contra Rocha Moya y 9 coacusados más que ha derivado, formalmente, con la entrega del general Gerardo Mérida Sánchez, ex secretario de Seguridad Pública de Sinaloa quien, el lunes pasado compareció ante Katherine Polk Failla, Jueza del Tribunal de Distrito para el Distrito Sur de Nueva York, Estados Unidos.

¡Chín, Donald!, ya se dieron cuenta… Y tienen harto miedo de perder el poder e ir a prisión.

Por eso, el Santo Niño Andrés Manuel López Obrador asomó la cara desde La Chingada y, cual caballero en defensa de la doncella, descalificó a Donald Trump; la Princesa Caramelo aceptó que su mentor hablara a su nombre y usara los epítetos que, más por temor que por pudor político, se abstiene de endosar en contra del licenciado presidente Trump.

¡Vaya reacción!

Pero el colega Steve Fisher, sostuvo el contenido de su artículo publicado en la edición de ayer de Los Angeles Times. En efecto, Durazo Montaño y Villarreal Anaya son investigados.

¡Sopas, perico! Los nuevos dueños del poder creyeron que la impunidad es eterna y, en la ruta crítica hacia la elección intermedia de 2027, cayeron en la cuenta de que urgían reformas constitucionales para que nada ni nadie pueda echarlos de la mayoría en la Cámara de Diputados y la hegemonía en los gobiernos estatales.

Ni mucho menos de la Presidencia de la República en los comicios de 2030. Y, bueno, a curarse en salud y acusar que la cabrona ultraderecha internacional en amasiato con la mexicana les quiere jugar chueco encuerándoles tal cual son: corruptos

Y sus heraldos dizque dueños de la verdad, como la culta diputada federal Rafaela Vianey García Romero y su compañero de bancada, el patriota y civilizado Francisco Arturo Federico Ávila Anaya se darán vuelo en acusar a la oposición que dicen no existe, de confabularse con bastardos intereses extranjeros.

Gritarán, insultarán, descalificarán a la oposición partidista, a los periodistas incómodos, los acusarán de ser financiados por la ultraderecha internacional e intereses hasta de Timbuctú que les quieren arrebatar el poder.

En cambio, estridentes elogiarán la postura de la ingeniera presidenta y rendirán loas a quien, no lo dude, llamarán valiente, porque desde La Chingada hizo “una respetuosa reflexión sobre el presidente Donald Trump”.

Bueno, antes la ingeniera presidenta se echó un rollazo y planteó, como no queriendo:

“Entonces, en esta narrativa, en esta ofensiva mediática y de redes sociales, que es principalmente pagada por la ultraderecha mexicana y de otros lados del mundo, pues es muy importante que nos preguntemos: bueno, ¿quién juzga eso?”

Luego evidenció sus miedos porque, dijo, “ si viene este caso de un gobernador, y luego viene otro gobernador —de cualquier partido, eh— y luego viene otro gobernador, y luego viene otro gobernador, y luego viene otro gobernador, y luego otro gobernador, y luego otro gobernador, ¿quién se vuelve el elector? Por eso lo dije así el domingo: “¿quién elige entonces a las autoridades?”

Olvida que vivimos en la globalidad y que, por más que se cure en salud y ordene las reformas que eviten a la oposición retomar el poder en México.

¿Cómo usted ve esto? ¿Cómo va a afectar esto? ¿Cómo ve esta retirada de visa a los gobernadores?, preguntaron ayer en la mañanera.

–Salió una nota en LA Times, en Los Angeles Times, de dos gobernadores. Entiendo que ellos tienen que aclarar. Pero antier o ayer lo dije: ¿qué intención con quitar la visa?

Y, además, hacerlo público, o sea, “vamos a filtrar” —porque así se actúa por algunos sectores— para ver qué… para decirle a los mexicanos: “aguas, aguas, te van a quitar la visa” –respondió.

¡Ah!, pero ahí tiene usted al licenciado Andrés Manuel López Obrador con el punto nodal en su reclamo a Donald Trump. Lea usted.

“Para ser más claros: algunos funcionarios de Estados Unidos están tramando debilitar a Morena y fortalecer a la oposición de derecha en México con la idea de volver a disponer de un gobierno entreguista, corrupto, mafioso y cruel y, por lo mismo, vulnerable, subordinado y fiel a sus designios intervencionistas”.

Bueno, bueno, Su Alteza Serenísima no se ha ido, confirma que mantiene los hilos del poder, por más que la versión ayer confirmada con este texto de cinco cuartillas en el que se asume representante de los intereses patrios, incomode a la ingeniera presidenta Sheinbaum Pardo.

Y, no lo dude usted, la fanaticada le aplaudirá este desplante que se atreve a hacer desde su búnker en La Chingada recomendándole al licenciado Trump que “mande al carajo a las rémoras que lo rodean y azuzan, trátese de quien se trate, sean paleros, manipuladores, caciquillos, vividores, ladrones, polizontes, tinterillos, especuladores, filibusteros, potentados, trepadores o malvados”.

Sí, sí, como él lo hizo cuando echó a andar sus obras imperiales y aceitó la maquinaria para fincar la dictadura, apropiándose de los Tres Poderes de la Unión, con sobrerrepresentación en el Congreso de la Unión, arropado por la cúpula militar que se integró con nuevos millonarios.

¡Aguas, aguas princesita! Nada es eterno, ¿a poco no, Drakko? Digo.

sanchezlimon@gmail.com @sanchezlimon1