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Quizá este sea un caso de esos llamados de justicia poética, pero en las entrañas del Poder Judicial, cuya declinación se suponía culminada e insuperable con la mal llamada Reforma Acordeonista ha sido agudizada con la autorización para anulaciones electorales con el baladí pretexto de la intervención extranjera –ya hasta denunciada en el discurso presidencial del domingo– ahora muestra su preocupación abierta por la invasión de la fauna nociva (así se llama a cucarachas, ratas, alacranes y todo tipo de alimañas).
Ya no es solamente un caso de ridículo nacional, como llamó con sensata advertencia Alfonso Ramírez Cuellar, vicecoordinador de Morena en la Cámara de Diputados a esa extensión casi porfiriana del periodo de ministros cuya longevidad en el cargo se pagará con la anulación de los comicios so pretexto de intervención extranjera, siempre y cuando –obvio es– el espurio resultado beneficie a los opositores; nunca a Morena.
Pero el problema del Poder Judicial, además de su pervertida naturaleza de apéndice político del Poder Ejecutivo con auxilio de un Poder Legislativo convertido en la instantánea secretaria de Modificaciones Constitucionales, son sus roedores, insectos y arácnidos y demás. Ácaros y cácaros.
De acuerdo con información reciente (El Universal) , “el Poder Judicial de la Federación reconoció un incremento de la presencia de fauna nociva y diversas plagas —entre ellas, ratas, ratones, cucarachas e insectos rastreros— en diversos inmuebles del territorio nacional”.
La Dirección General de Inmuebles y Mantenimiento (DGIM) del Órgano de Administración Judicial, (oficio SEA/DGIM/316/2026) la situación es notable y en algunos casos preocupante. Después de visitas técnicas, se ha podido confirmar la proliferación de la fauna nociva cuya abundancia, sin llegar a las dimensiones de catástrofe de las plagas bíblicas, es cierto, “incide en la conservación de inmuebles, equipos, archivos, y en la salud de los usuarios y supongo también de los trabajadores y en la afinación de los acordeones o la conservación de las togas bordadas con florecitas del Tata Mandón, si los malos bichos llegaran a mancillar la H. Suprema Corte de Justicia de la Nación.
“Esta dirección general considera que el control de plagas en los inmuebles del Poder Judicial de la Federación debe atenderse mediante un enfoque integral, técnico y diferenciado, que contemple tanto la aplicación de insumos específicos como la implementación de medidas preventivas de mantenimiento”, advirtió.
“Aclaró que “derivado de las acciones efectuadas a nivel nacional y a la identificación de incremento en la presencia de fauna nociva y plagas en diversos inmuebles del Poder Judicial de la Federación, y considerando las condiciones climatológicas y ambientales del país, determina que la problemática debe de abordarse mediante un enfoque diferenciado por regiones, en función de los diversos tipos de plagas predominantes”.
Y si líneas arriba ya nos referíamos al clima en la Suprema Corte de Justicia, honorabilísimo tribunal constitucional cuya calidad ha crecido sensiblemente desde la ya mencionada reforma, la ministra “del pueblo”, doña Lenia Batres, cuya excelencia no admite titubeos, pasa por momentos de felicidad por el primer aniversario de la nueva etapa judicial, pero también externa lamentos y expone sentimientos por la incomprensión de algunos, especialmente (vaya originalidad), de los medios de información. Dice así la notable jurista en un reflexivo cuanto profundo análisis público:
“…Hay que decirlo, se trata de un proceso sumamente asediado.
“Se exacerban supuestos errores personales de las nuevas personas juzgadoras, siempre en el marco del reclamo de la exclusividad del saber jurídico, o calificando de error interpretaciones que se reclaman como unívocas…
“Además de medios de comunicación que revisan hasta los gestos de algunas personas juzgadoras, analistas serios han dedicado espacio para el estudio de resoluciones específicas e, incluso, han impulsado observatorios universitarios y de colegios especializados, para evaluar los resultados de la reforma a través de las resoluciones de las personas juzgadoras electas.
“La observación seria se concentra, fundamentalmente, en estándares de transparencia, protección de derechos y autonomía frente a los otros poderes.
“Hasta ahora, se reconoce lo que es evidente: nunca como ahora se están transparentando las resoluciones del Poder Judicial, fundamentalmente las de la Suprema Corte, que pasó de resolver en sesiones públicas el 5% al 100% de sus resoluciones”.
Como si nol conocer los códigos ni por las tapas fuera un “supuesto error”.
Como se ve las alimañas ni están sólo dentro, están afuera. Son los censores, los malos mexicanos quienes “revisan hasta los gestos (y gustos, diría yo) de las personas juzgadoras, en vez de aplaudir la notabilísima independencia frente a los otros poderes, como quedó comprobado el domingo en el Monumento a la Revolución con el señor presidente de la Corte y su entusiasmo durante el mensaje presidencial.
Pero el nacionalismo exacerbado no sólo puede expresarse en la justa indignación por las posibles intentonas de meter la mano en las urnas del cercano futuro electoral, tan vehementemente denunciadas por nuestra señora presidenta (con A) en medio del júbilo popular.
También se abre un espacio de confirmación identitaria y defensa nacional –más allá de la remoción del “Ajologol”–, con el alegre juego de nuestra gloriosa Selección Nacional de Futbol cuya conformación definitiva ya ha sido dada a conocer a través de la sabia palabra de Don Vasco Aguirre quien se enfila a su tercer fracaso como técnico mexicano. No cualquiera tropieza tres veces con la misma piedra.
La lista final, con la novedosa inclusión de los naturalizados (Fidalgo, Quiñones, Giménez, Vargas, etc), impensable concesión en el futbol de antaño, es el resultado de una pepena titubeante. “Casting” le llaman los modernos.
Y si ya hablamos de otros tiempos releamos la alegre prosa de Manuel Seyde. Poco cambian las cosas:
Bajo el título de “La contumacia”, Seyde dice:
“…Pero nunca existió la selección nacional. El prolongado periodo de preparación, dependiente de un contrato de publicidad, fue una sucesión de jugadores que fracasaban y de acomodamientos, de titubeos, llevando a los lados las declaraciones del “director técnico” que se mostraba satisfecho y que daba a entender que en el momento preciso, habría equipo para ir, cuando menos, de visita a la gloria.”
Obviamente este equipo fue incapaz de cuajar. Una prueba es el entrenamiento contra Australia, por ejemplo, nada más hizo once cambios para naufragar en el “ratonerismo”). Sin embargo, tiene la mesa puesta para avanzar en la primera ronda. Su grupo es todo de segunda. Como la verde.
Los sudafricanos llegarán inermes al estadio Azteca-Banorte-CDMX o como se llame, convertido en flanera. No pueden ni siquiera salir de su lejano país para aclimatarse: no les arreglan sus visas a los pobres “Bafana bafana”.
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