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Alicia Bárcena no prende.

No concita votos y por ese camino el Gobierno mexicano avanza hacia su segunda derrota internacional en muy poco tiempo.

Hace un mes perdió la oportunidad de dirigir la Organización Panamericana de la Salud (OPS), un sector donde el sexenio reprueba en manejo de la pandemia y atención de enfermedades crónicas.

Postuló a Nadine Gasman a pesar de declaraciones contra las organizaciones hemisféricas y reclamos de cambiar el statu quo regional.

En especial se ha lanzado contra la Organización de Estados Americanos (OEA), donde en el pasado el Gobierno mexicano tuvo actuaciones soberanas sobresalientes.

Para la historia queda el rechazo a la expulsión de la Cuba de Fidel Castro a principios de los sesenta y en abierta confrontación con Estados Unidos.

Para este gobierno han resultado infructuosos sus esfuerzos por crear una representación alterna con países de Centro, Sudamérica y caribeños como la Celac.

Parte de la campaña fue el boicot de López Obrador contra la Cumbre de las Américas de Joe Biden, a la cual acudió Marcelo Ebrard.

LA SOMBRA DE LAS DICTADURAS

Pero el tema es Alicia Bárcena.

Mujer de prestigio, recién designada embajadora de México en Chile, durante un largo período condujo con éxito y reconocimientos la Comisión Económica para América Latina (Cepal).

Compañera de generación política de Marcelo Ebrard, ahora busca conducir el Banco Interamericano con un gran capital para financiar el desarrollo: 23 mil 500 millones de dólares el año pasado.

Desde ahí se impulsarían líneas de crédito capaces de equilibrar el desarrollo regional e impulsar proyectos claves como la producción de vacunas.

Pero ha faltado trabajo.

Lobby, me dicen enterados de lo que sucede en Washington.

El asunto tiene otras connotaciones.

Contra Nadine Gasman pesó su conocida cercanía con la dictadura cubana de los Castro (Fidel y Raúl) y ahora Miguel Díaz-Canel.

Curiosamente la campaña contra Alicia Bárcena contempla los mismos señalamientos: la cada vez más cercana cercanía del gobierno lópezobradorista con regímenes dictatoriales.

“No podemos permitir que una simpatizante comunista lidere el BID”, dice la congresista María Elvira Salazar en carta dirigida a la secretaria del Tesoro, Janet L. Yellen.

“Usted tiene un rol esencial para detener” esto.

El texto continúa con otras afirmaciones:

“Alicia Bárcena Ibarra celebra la opresión en Cuba y Venezuela”.

Además, “es una crítica del libre comercio”, aspecto grave cuando México está en riesgo de someterse a paneles por violaciones al T-MEC.

En consecuencia, el arribo de la mexicana al BID “sería un desastre”.

Hay otras expresiones en contra de Bárcena y, en contraparte, uno se pregunta: ¿dónde está la diplomacia mexicana? ¿Dónde Marcelo Ebrard, quien no usa la estructura de la embajada en Washington?

OPERACIÓN ANA LILIA-ALEJANDRA

Está en marcha una operación cicatriz en el priismo mexiquense.

Esto debe conducir en los próximos días a la suma de Ana Lilia Herrera a la candidatura de Alejandra del Moral con compromisos específicos en campaña y en el gobierno.