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Cientos de familias puertorriqueñas pierden sus hogares en una serie de sismos, que dejó sin electricidad a toda isla

Autos, catres y sillas de plástico se convirtieron el martes en camas temporales para cientos de familias que perdieron sus hogares en el suroeste de Puerto Rico en una serie de sismos, uno de ellos el más fuerte en más de un siglo.

El temblor de magnitud 6.4, justo antes del amanecer, mató a una persona, hirió a nueve y dejó sin electricidad a toda isla que es territorio estadunidense.

La mayoría de los puertorriqueños seguía sin electricidad el miércoles por la mañana.

Además, cientos de personas buscaron cobijo en refugios del gobierno en la región suroeste de la isla, mientras el presidente de Estados Unidos Donald Trump declaró estado de emergencia y la gobernadora, Wanda Vázquez, movilizó a la Guardia Nacional.

Más de 200 personas se habían refugiado en un gimnasio tras un sismo el lunes, pero el siguiente temblor importante causó daños en la estructura del edificio y les obligó a dormir a la intemperie.

Entre ellos estaba Lupita Martínez, de 80 años, que se sentaba en el polvoriento estacionamiento con su esposo de 96 años. Él dormía en una cama improvisada, tapado con un abrigo azul oscuro.

Excelsior