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La escena es común en los centros de vacunación: Credencial de elector y comprobante de domicilio en mano, los citados acuden minutos antes de la hora fijada.

Los reciben múltiples equipos de Gobierno: de la Ciudad de México, de la Secretaría de Salud (SSa), los siervos de la nación -cuervos de la nación, me aclara Alejandro Moreno-, de muchas partes.

Los conducen por varios campamentos de lona donde amables enfermeras les aplican la respectiva dosis antes del último paso.

Los llevan a un lugar para las instrucciones finales, los guían con algunos ejercicios físicos y varios médicos los supervisan de 20 a 30 minutos.

No hay desmayos, ni dolores, ni alarmas y entonces escuchan la frase liberadora:
-Ya se pueden ir en el orden que ingresaron. Primero los de esta fila, luego la siguiente y así…

-¡Viva la 4T! -grita un hombre mayor!

Aquí surge una sorpresa:

Un doctor de la Secretaría de Marina (Semar, honor a quien honor merece) toma la palabra:

-Esta no es una campaña política. La vacunación es un programa institucional pagado por todos con nuestros impuestos. No se la deben a nadie.

VOTOS DE AMOR Y ODIO

El tiempo da para construir amistades ocasionales.

-Para usted, ¿qué es la 4T? -pregunto a un hombre de 75 años.

-Para mí es la pensión.

-Pensión también pagada con nuestros impuestos -interviene el facultativo mientras lo despide.

Repito la pregunta y las respuestas son diversas:

-Es el combate a la corrupción…

-Es lo que nos dice el Presidente…

-No, es todo lo que ordena a los legisladores…

Curioso: ayer hice la misma pregunta a decenas de personas en fila antes de y a la salida de votar.

Los partidarios del Gobierno, sufragio inmóvil, contestaron lo mismo, mientras los opositores se fueron al extremo:

-Es el inicio de la dictadura… Por eso venimos a votar en contra. México no es de un hombre.

Polarización ante las urnas azuzada desde Palacio Nacional sin saber definir qué es la pregonada hasta el cansancio 4T.

Referencia absoluta: no sabemos por qué votaron los más, pero sí sabemos quién concita los odios al discurso oficial.

POLÍTICOS DE SIEMPRE

1.- La ciudadanía habrá cambiado de actitud.

Hace tres años votó por la esperanza y ayer acudió movida por la desilusión o un abierto rechazo.

Pero ese motor no ha impactado a nuestros políticos, pues los dirigentes partidistas soltaron su acostumbrada guerra de cifras.

Por ello debió salir el consejero Ciro Murayama a desmentir todas las informaciones porque, aclaró, “los votos no se han contado”.

Y 2.- De Valle de Bravo llegaban anoche reportes preocupantes a la capital del país.

Según esos datos, la morenista Michelle Núñez llevaba una ventaja importante hacia la presidencia municipal.

Debiera verse como un resultado eminentemente democrático, pero no hay razón para la alegría.

Semanas antes de la votación Zudikey Rodríguez, abanderada de la alianza PRI-PAN-PRD, fue secuestrada y amenazada por el crimen organizado.

Le pidieron declinar a favor de su adversaria e inclusive se identificó a miembros de La Familia Michoacana como operadores del cártel.

Le pidieron retirarse de la campaña mientras Núñez actuaba con entera libertad: ha ganado, según los avances informativos.

El crimen en acción electoral.