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México no logra despegar en lo económico y esto por supuesto que impacta en las otras actividades.

Llevamos casi siete años y medio de un régimen que prometió un crecimiento económico de 6 por ciento. Sin embargo este no se ha dado y el resultado es que cada año la deuda total del país crece, lo que significa que estamos cayendo en una situación que de no resolverse podría afectar por lo menos a dos generaciones más en el país.

Si realizamos un análisis con aritmética elemental entenderemos que un país que paga más deuda que lo que crece seguirá aumentándola, y esto es precisamente lo que ocurre en México.

El secretario de Hacienda, Edgar Amador, sigue insistiendo en que esto es manejable, pero la terca realidad nos muestra todo lo contrario. Se habla de una consolidación fiscal, pero los resultados muestran que no se recauda lo suficiente para estabilizar las finanzas públicas y por ello se recurre al aumento de la deuda.

La economía mexicana ha dejado de crecer y el ingreso per cápita esta prácticamente al mismo nivel de hace ocho años, aun cuando se manifieste que se ha elevado el salario mínimo en porcentajes como nuca se había hecho.

El ambiente que necesitan los inversionistas para tener la confianza de invertir en México, no es el adecuado, porque no existe un marco jurídico e institucional claro que permita a estos inversionistas tomar decisiones a largo plazo.

Esto por supuesto que se refleja en que la inversión privada no levanta y a pesar de que desde Palacio Nacional se hacen esfuerzos para crear estrategias que inviten a la inversión privada a participar más en el país, esta es renuente ante la poca claridad del respeto al estado de derecho.

Se modifican leyes y se implementan otras, pero el resultado no es tan agradable para los inversores como es el caso de la reforma judicial, que hasta el momento no ha mostrada las bondades por la cual se creo y solo deja el sabor de que este nuevo Poder Judicial esta subyugado por el Poder Ejecutivo.

Hoy México ofrece poca certeza jurídica, y esto es un factor determinante en los resultados económicos, porque aun cuando se siga insistiendo que México tiene una gran ventana de oportunidades, la incertidumbre jurídica frena todo eso.

Recientemente la calificadora Standard and Poor´s manifestó que México tiene retos que resolver en el corto plazo y de no hacerlo favorablemente, el panorama se ve más que gris.

México, insisto, tiene las capacidades para obtener un crecimiento económico, el problema es que quienes gobiernan solo han mostrado que lo hacen bajo sus propios intereses y no los intereses de la población.

De no existir un cambio en esto, seguiremos observando incremento en el nivel de deuda, poco crecimiento económico y por supuesto una pobreza que nuevamente envolverá a más del 60 por ciento de la población.