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Zoyla Rabadilla.- El cinismo es la flor de la canela en la política mexicana. Primero el presidente Enrique Peña Nieto declaró que el salario mínimo recuperó –como nunca- su capacidad de compra… (sin palabras).

Luego, el senador Jesús Barbosa despreció a su partido, el PRD al hacer públicas sus aspiraciones políticas en favor del líder de Morena, Andrés Manuel López Obrador, pero se resiste a dejar el hueso negro-amarillo.

Eso se llama DESLEALTAD -aunque en el barrio “es tener poca madre”-, pero, el político poblano demostró, eso sí, tener muchos huevos y, ahora, como los meros machos se tiene que aguantar.

Finalmente, por la buena o por la mala tendrá que dejar la coordinación de los senadores del PRD, él, pronto renunciará al partido del sol azteca y se irá con Morena, donde le espera la candidatura para gobernador de Puebla.

Barbosa es fiel ejemplo de la filosofía del priísta y profesor Carlos Hank González (q.e.p.d.) quien alguna vez apuntó que “un político pobre es un pobre político” y, Barbosa sabe que la política en México es una lámpara maravillosa.