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No criminalizar ni culpar por la mala calidad del aire y del medio ambiente a los artesanos pirotécnicos mexiquenses, toda vez que el problema de la contaminación tiene que diversas vertientes.

Productores de juegos pirotécnicos de más de 70 municipios del Estado de México como Tultepec, Huixquilucan, Almoloya, Ozumba y Zumpango acudieron a la Cámara de Diputados para exigir al gobernador mexiquense, Alfredo del Mazo y a la jefa de gobierno de la capital del país, Claudia Sheinbaum, deje de responsabilizarlos de los elevados niveles de contaminación registrados el mes pasado en la zona metropolitana del Valle de México.

Los coheteros defendieron su trabajo del que dependen miles de familias, por lo que pidieron no estigmatizarlos, pues representa una actividad productiva que genera una derrama económica anual de más de 7 mil millones de pesos.

El representante de los productores de Huixquilucan, José Carmen Ramírez, rechazó tajante que sean los responsables de la contaminación por ozono o de partículas respirables, como afirman los gobernantes, autoridades ambientales y hasta los párrocos de estados y municipios.

Además, exigió poner un alto a las extorsiones y desprestigio de que son víctimas por distintas autoridades.

A su vez, Jesús Tapia, también representantes de estos artesanos de productos pirotécnicos, dijo que lejos de perjudicar al medio ambiente, realizan tareas de cuidado y conservación, como la reforestación de más de 24 hectáreas con 4 mil 800 árboles en Tultepec, además tienen el compromiso de dejar de utilizar plásticos en la elaboración de sus productos.

“Es la reforestación de nuestra zona conocida como el cinturón de seguridad y transformarlo en un pulmón del municipio del Tultepec, la separación de residuos generada por nuestra actividad y la optimización de todos los químicos que se utilizan, la eliminación total de plásticos en cualquier producto pirotécnico o juguetería que será sustituido por cartón que será cien por ciento biodegradable con una tolerancia de no más de dos años para poder sustituir todos estos tipos de plásticos”.

Ante legisladores, los “coheteros” sostuvieron que la elaboración los productos pirotécnicos que se utilizan en ceremonias festivas cívicas y religiosas, es una actividad lícita y noble que debe ser impulsada, no prohibida.