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Las altas temperaturas representan un riesgo importante para perros y gatos si no se toman medidas preventivas oportunas. El golpe de calor es una de las urgencias médicas veterinarias más frecuentes en épocas de calor y, en muchos casos, puede evitarse con información adecuada y cuidados básicos.

El Hospital Veterinario UNAM-Banfield, institución que promueve la medicina preventiva basada en evidencia, indica que anticiparse a los cambios de temperatura forma parte del cuidado responsable hacia los animales de compañía.

El golpe de calor puede presentarse cuando aumentan la temperatura y la humedad. Los perros y gatos no regulan su temperatura como los humanos, por lo que dependen completamente de que su entorno sea seguro”, explica el Dr. Fausto Reyes Delgado, Director Médico y de Desarrollo Institucional del Hospital Veterinario UNAM-Banfield. “La prevención es siempre la mejor herramienta: evitar la exposición prolongada al sol, garantizar hidratación constante y reconocer los signos tempranos puede salvarles la vida”.

A diferencia de las personas, los perros eliminan el exceso de calor principalmente a través del jadeo y por medio de sus cojinetes, mientras que los gatos lo hacen en menor medida y tienden a ocultar el malestar. Cuando la temperatura corporal supera los límites normales, pueden presentarse signos como jadeo excesivo, lengua muy roja, debilidad, vómitos, desorientación o incluso colapso. Ante cualquiera de estos signos, la atención veterinaria inmediata es fundamental.

Algunas condiciones incrementan el riesgo de insolación en mascotas: razas braquicéfalas (como Bulldog o Pug), animales con sobrepeso, ejemplares geriátricos o aquellos con enfermedades cardíacas o respiratorias. También es importante recordar que los espacios cerrados, como automóviles o patios sin sombra adecuada, pueden alcanzar temperaturas peligrosas en cuestión de minutos.

En México, la Encuesta de Tenencia de Mascotas realizada por Mars Pet Nutrition muestra que el 70 % de los perros vive dentro de casa como parte activa de la convivencia familiar; sin embargo, solo 32 % permanece exclusivamente en interiores, cifra que ha disminuido en los últimos años, lo que sugiere que cada vez más perros pasan tiempo al aire libre. En el caso de los gatos, 45 % habita al interior del hogar y el porcentaje de aquellos que permanecen fuera ha disminuido.

Estas dinámicas hacen que, durante periodos de calor intenso, cobren especial relevancia la supervisión y las medidas de prevención frente a altas temperaturas. Cuando aumenta el riesgo de exposición del ejemplar, la hidratación adecuada, los horarios seguros de paseo —evitar salir entre las 10:00 am y las 5:00 pm— y la orientación veterinaria oportuna se convierten en decisiones clave para proteger su salud.

Entre las medidas básicas de prevención destacan:

  • Evitar paseos en las horas de mayor radiación solar
  • Garantizar acceso permanente a agua fresca
  • Proporcionar sombra y espacios ventilados
  • No dejar nunca a un perro o gato dentro de un automóvil
  • Mantener un peso saludable, ya que el sobrepeso aumenta la vulnerabilidad al calor

Anticiparse a las altas temperaturas no es un acto alarmista, sino una expresión de tenencia responsable. Cuando adoptamos hábitos preventivos y nos informamos a tiempo, damos pasos firmes para hacer un mundo mejor para las mascotas, protegiendo su salud antes de que el calor se convierta en una amenaza”, finaliza