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Por Cecilia Hdez. y Miguel Gaytan        

Buscan implementar un Código de Ética en la Cámara de Diputados, el cual tienen como objetivo prohibir la venta de bebidas alcoholicas, así como dar seguimiento a quejas, observaciones y otros asuntos relacionados con la conducta de las y los legisladores, señaló la diputada del PRI, Carolina Monroy del Mazo.

La propuesta impulsada por la vicecoordinadora priista, a través de un Punto de Acuerdo, el cual fue aprobado por mayoría de Urgente y Obvia Resolución, establece que este Código tendrá el carácter de obligatorio y coercitivo, además de que se prevé la instauración de un Comité Plural que con método y sistema, garantice el cumplimiento y avance real.

La legisladora mexiquense, precisó que «una de las tareas del Comité será dar seguimiento a las quejas, observaciones y demás asuntos relacionados con la conducta de las y los legisladores, y estará facultado para investigar sistemática y constantemente las mejores prácticas legislativas alrededor del mundo, con el propósito de replicarlas en nuestro sistema legislativo».

Monroy del Mazo destacó la necesidad de que los legisladores recuperen la confianza de la gente, es un elemento indispensable de la reconstrucción del tejido social,  «es un imperativo implementar en el Poder Legislativo de nuestro país una regulación formal que esté acompañada de la obligatoriedad de actuar con valores», sostuvo.

En este sentido, precisó, «es necesario responder a la oportunidad de servicio público que hoy tenemos, con el firme compromiso de no faltar a la confianza de la ciudadanía, de cultivarla y actuar siempre desde los más altos valores éticos: la enorme responsabilidad de representación y la toma decisiones sobre la vida nacional que nos corresponde, así lo reclama».

Con base en lo anterior, subrayó  que «en el Grupo Parlamentario del PRI estamos ciertos de que los cambios que queremos ver allá afuera deben comenzar aquí dentro», por lo que hizo un llamado al Pleno a convertirse en el primer referente de lo que los romanos denominaban el decorum, como el principio de ejercer la política con ética y congruencia, apropiadamente con responsabilidad.

Asimismo, cuestionó la congruencia de los representantes de esta LXIII Legislatura de seguir permitiendo la venta de alcohol en los restaurantes de la Cámara de Diputados, sabedores que esta sustancia entorpece el funcionamiento óptimo de las capacidades humanas.

«No debemos permitir factores que actúen en detrimento de nuestra conducta y por tanto de nuestro quehacer. ¿Por qué si la presencia del alcohol no está permitida en otros establecimientos gubernamentales ni en muchos otros lugares comunes de trabajo, sí lo permitimos aquí, justo en el punto neurálgico del quehacer político?», concluyó.