COMPARTIR

Loading

elcristalazo.com

Evidentemente el discurso presidencial de ayer sobrepasó los casi siempre intrascendentes límites de la oratoria festiva, conmemorativa o persuasiva casi siempre reiterada ante la clientela persuadida o la burocracia resignada al último sol de mayo.

Fue una acusación directa, sin matices contra el gobierno de los Estados Unidos y sus intenciones desestabilizadoras. El permanente elogio de la cooperación; de la soberanía sin reparos y el ingente nacionalismo ante el amago digital, le dio campo al señalamiento directo: las presiones aumentaron cuando cuatro agentes de la CIA fueron descubiertos (unos vivos y otros muertos) actuando en México fuera de la norma durante una “visita (así la llamó) a un narco laboratorio en la sierra de Chihuahua.

Extrañamente no se comentó en ese espacio de denuncia la expulsión de los espías sobrevivientes. Pero la acusación directa y clara, con todo y el manoseado recurso de que se oiga bien y se oiga claro y se escuche lejos (tan propio de Luis Echeverría) ya no fue sólo para los grupos de la ultraderecha americana sino abiertamente al gobierno. Veamos paso a paso:

“…Desde hace algunos meses hemos sido objeto de una ofensiva mediática y de campañas millonarias en redes sociales. No es casualidad. No es casualidad. Detrás de ellas están los sectores conservadores nacionales e internacionales que nunca aceptaron que México recuperara su dignidad y decidiera ejercer plenamente su independencia”.

Hasta ahora no queda precisa la fecha cuando México renunció o perdió su dignidad o declinó el pleno ejercicio de su independencia como para requerir recuperar tan altos valores nacionales y nacionalistas, pero en el trasfondo se adivina la sugerencia de marcar a la IV.T y la IV.T-2P como fechas liminares sin reconcer preliminares. Valga como licencia del fervoroso, ferviente y caluroso discurso.

Como la temperatura oratoria fue subiendo de manera tan gradual como el calor bajo el sol de mediodía sobre el Monumento a la Revolución –tan acostumbrado a concentraciones, discursos y convocatorias patrióticas desde su estreno en 1938–, la presidenta explicó cómo funciona la presión extranjera:

“…Entendamos que hoy las formas de desestabilización promovidas por las derechas internacionales han cambiado un poco, pero no de propósito. Ya no siempre se imponen por la fuerza, como era en el pasado, hoy pueden expresarse a través de campañas digitales, operaciones de desinformación, que buscan erosionar gobiernos o movimientos.

“Pueden operar desde plataformas globales, donde el flujo de información está concentrado en muy pocas manos, con una capacidad de influencia a través de algoritmos sin precedentes en la historia humana…”

Ese uso perverso de las redes y plataformas ha permitido advertir, desde el seno de la IV-T, una mutación: ya no son las “benditas redes sociales”. Ahora son malévolas, robotizadas y perversamente dirigidas como “formas (y herramientas, digo yo) de destabilización”.

Sin embargo, más allá de la acusación de las presiones digitales y el recuento de los hechos relacionados con la CIA y el gobierno de Chihuahua, la presidenta señaló algo a su parecer mucho peor.

“…una oficina (una Corte) del Departamento de Justicia de los Estados Unidos solicitó, con carácter de urgente, la detención con fines de extradición de 10 ciudadanos mexicanos —entre ellos, un gobernador, un alcalde y un senador en funciones— sin presentar públicamente pruebas que sustentaran esa solicitud. Un hecho de esa magnitud no tiene precedentes en la historia de nuestra relación bilateral.

“Y entonces debemos preguntarnos, surge la pregunta legítima:

¿Es realmente interés legítimo, genuino por ayudar a México? ¿Es realmente un interés legítimo para combatir a la delincuencia organizada?

“…La lucha contra la delincuencia organizada –diría después– es una responsabilidad compartida por todos los Estados. Pero esa lucha no puede ser excusa para debilitar principios fundamentales del derecho internacional, como la no intervención y el respeto a la autodeterminación de los pueblos.

“Nosotros vamos a seguir colaborando para evitar que las drogas crucen la frontera, por convicción humanista y porque entendemos el dolor que ese problema causa en familias estadounidenses”.

Pero en cuanto a las motivaciones de los otros, queda esto:

“…¿O quizá estamos viendo cómo sectores de la ultraderecha estadounidense utilizan a nuestro país para posicionarse rumbo a sus elecciones de 2026? ¿O acaso pretenden influir en la elección de 2027 en nuestro país? No son preguntas retóricas”.

No. No lo son. Hasta se modificó la Constitución para anular las elecciones si se meten desde afuera con la urna. Son acusaciones plenas porque si lo más grave fue el pedimento de la Corte de Nueva York en demanda extractiva de los felones sinaloenses, con Rocha Moya (Mayo) al frente, (así se le llame despectivamente oficina) no se trata de la desestabilización de grupos de la ultraderecha americana sino del gobierno del cual el Departamento de Justicia y todas sus “oficinas” forma parte..

Tras esta acusación y a todas las preguntas sobre la real naturaleza de la lucha americana contra el crimen, en la cual colaboramos con dignidad, aún con una exigencia de arriba hacia abajo (de Norte a Sur quiero decir), las cosas parecen haberse complicado de una manera desconocida para los ciudadanos quienes escuchamos sobre las presiones pero desconocemos el paisaje completo por mucho como se nos diga y otro tanto se nos oculte.

La señora presidenta (con A) nos explicó primero y nos convocó después.

“ Es mejor trabajar conjuntamente, como socios comerciales, respetándonos y fortaleciendo el interés común con respeto a nuestra soberanías (explicó). Pero debe quedar muy claro, México no admite la injerencia en nuestros asuntos internos, porque nosotros no nos entrometemos en los asuntos internos de otras naciones.

Y después vino la convocatoria para movilizar a las masas:

“…Los convoco a que, a partir de la próxima semana, vayamos a las plazas públicas a realizar asambleas informativas, repartir volantes y periódicos, e informar al pueblo de que: ¡La patria no se vende! ¡La patria se ama y se defiende!”

El pueblo en vilo, pues.

Esta convocatoria me recordó un momento luminoso del presidente Mao quien nos dijo:

“…Provocar disturbios, fracasar; volver a provocar disturbios, fracasar de nuevo, y así hasta la ruina: esta es la lógica de los imperialistas y de todos los reaccionarios del mundo frente a la causa del pueblo…”

La señora nos había emocionado cuando repitió el inolvidable apotegma de Don Benito y el respeto y el derecho y la paz y todo todo aquello memorizado por 130 millones de mexicanos desde la escuela primaria y aún antes (Ritiidxí ne guirá’ bidxí, ni’ xquidxí quixhé binni lácabe náca’ guendaxhiicabe, se dice en zapoteco, excepto si alguien me corrige desde la SCJN), pero también cuando coronó sus palabras con una descripción inequívoca de la patria:

“Mexico no es piñata de nadie”. Eso es cierto, ciertísimo.