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En el juego del trompo hay trucos que lucen espectaculares cuando salen perfectos. Es el caso del boomerang: lanzas la peonza al aire, das un jalón preciso a la cuerda y regresa dócil para bailar mansita en la palma de la mano.
Pero cuando el tiro va torcido -sostenido por mentiras y la soberbia de quien maquilla la realidad-, el riesgo es otro: que el trompo no vuelva elegante, sino rabioso, y ¡zas! se te estampe en plena boca.
Y así está ocurriendo, en estos días de abril de 2026, con los trompos que lanza la 4T en medio de un mar de chapopote y de vergüenza.
Vamos al Golfo de México. Entre la primera y segunda semana de febrero inició una fuga en el oleoducto Old AK C de 36 pulgadas de Pemex, localizado en la zona de plataformas del activo Abkatún-Pol-Chuc, dentro del complejo Cantarell, en la Sonda de Campeche.
Con fotografías satelitales y evidencias físicas, organizaciones ambientalistas y habitantes del corredor costero Campeche, Tabasco, Veracruz y Tamaulipas reportaron la presencia del derrame y su impacto en playas, manglares, fauna y actividades pesqueras.
Pero como la desgracia no tiene madre, la respuesta oficial fue negar responsabilidad y el malabarismo verbal rebosó de narrativas aceitosas para escurrir el bulto.
En una cadena de mentiras se negó la responsabilidad de Pemex y se minimizó la magnitud de la fuga. “Solo gotitas”, atajó Rocío Nahle, gobernadora de Veracruz, ex secretaria de Energía y “gran arquitecta” de la refinería de Dos Bocas. Con esa seguridad que tiene para minimizar y culpar a terceros, responsabilizó del derrame petrolero a un barco privado concesionado en el sexenio de Enrique Peña Nieto y negó muertes de fauna. “Es una tortuga que estaba revolcada”, dijo.
En la misma línea se colocaron Pemex y hasta la Secretaría de Marina. La cadena de versiones falsas llegó a Palacio Nacional: la presidenta Sheinbaum habló del “famoso barco fantasma” y de chapopoteras naturales, con base en la información que le hicieron llegar.
Sesenta y nueve días y cientos de toneladas de residuos después, el boomerang regresó con todo su peso. El director de Pemex, Víctor Rodríguez Padilla, reconoció que la fuga se detectó en su propio ducto, que las áreas operativas le ocultaron información sobre la fuga y que el buque Árbol Grande estuvo involucrado en las reparaciones. Fueron cesados tres funcionarios y se presentó una denuncia penal ante la FGR.
Las “gotitas” de Nahle afectaron más de 630 kilómetros de litoral en cuatro estados. El trompo no cayó suave: exhibió la opacidad, tardanza institucional y dejó a toda la narrativa oficial embarrada hasta las orejas de chapopote.
No fue abuso
Y como si el desastre en el Golfo de México no fuera suficiente, llegó otro trompo que navega en aguas turbias: el uso y abuso de las embajadas.
El protagonista es el ex canciller y actual secretario de Economía, Marcelo Ebrard. Reconoció ante la presidenta Sheinbaum, durante la conferencia mañanera, que su hijo Marcelo Patrick se hospedó entre octubre de 2021 y abril de 2022, en plena pandemia de Covid, en la embajada de México en Londres para tomar cursos ¡por zoom!
“No veo ningún abuso de mi parte, salvo la procuración de un papá por un hijo. No usamos ningún recurso ilegalmente”, atajó el ex Canciller.
¿No es delito de peculado? La ex embajadora en Brasil, Cecilia Soto, llamó mentiroso a Ebrard y recordó que ella pagaba hasta las llamadas telefónicas personales de su familia.
Asegura que la Secretaría de Relaciones Exteriores era muy estricta en cuanto a los gastos, “pero todo se ha venido descomponiendo en el país”.
La entonces embajadora en Londres, Josefa González Blanco (la misma que en 2022 fue captada cargándole la mochila al hijo menor de AMLO en el aeropuerto de Heathrow), fue quien facilitó que el hijo del ex Canciller fuera atendido como “príncipe”.
Y no es la primera vez que Josefa usó la residencia diplomática como hotel particular. Hay reportes de que también hospedó a Ashen Page, hijo de una amiga y de Jimmy Page, guitarrista de Led Zeppelin. Al dejar la embajada le llovieron las denuncias por acoso y maltrato laboral.
Hoy guarda silencio como otros tantos. ¿La Secretaría Anticorrupción ya investiga? ¿Habrá sanciones? Ya veremos cómo evaden este trompo.
Citlalli la operadora
El barco de Morena hace agua por todos lados y nadie quiere ser el que se hunda primero.
Luisa María Alcalde, presidenta nacional del partido, ha visto cómo los rumores de su salida cobran fuerza tras su áspero manejo con los aliados PT y PVEM. Ni con el joven “Andy” López Beltrán pudo estabilizar la nave morenista.
Entonces llegó la cuña presidencial. Citlalli Hernández renunció a la Secretaría de las Mujeres (donde su desempeño fue más bien magro) para regresar a Morena como presidenta de la Comisión Nacional de Elecciones y Alianzas.
Sheinbaum presentó esta salida como si fuera una sorpresa: “Ayer Citla me entregó su renuncia… casi me voy de espaldas”, dijo.
Pero fue un enroque calculado desde Palacio para recomponer alianzas rumbo a los comicios del próximo año. Con esta jugada Alcalde queda más débil y simbólica. Citlalli, con respaldo presidencial, influirá en las candidaturas y los pactos con otros partidos.
Sin duda habrá más ajustes, chapopote flotando y más trompos y pirinolas bailando descontrolados.
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