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El mayor peligro que México actualmente tiene es el intento del presidente y sus seguidores de destruir nuestra democracia que con tanto trabajo hemos venido construyendo desde el siglo pasado, por capturar al Instituto Nacional Electoral, para regresarnos a una burda emulación del régimen priísta del siglo pasado, con la diferencia de que ahora se quiere establecer un régimen de un solo hombre mesiánico.

Sí, esta es una amenaza real e inminente. Tan real que se está haciendo un intento de meter a la cárcel a los consejeros ciudadanos del INE que les resultan más incómodos. Tan inminente, que se ha amenazado con destituir a los consejeros ciudadanos del INE a través de un juicio político.

No podemos los mexicanos permitir por ningún motivo que esto suceda.

Por desgracia, algo parecido ha sucedido con la destitución que se hizo del INE presidido por Juan Carlos Ugalde, después de las elecciones del 2006, que sin fundamento alguno (tipo Trump) fueron desconocidas por nuestro actual presidente, habiendo cedido, sin causa válida, el gobierno de Calderón y su partido el PAN, junto con el resto de los partidos políticos, a hacer un nuevo IFE, destituyendo a Ugalde como presidente del organismo y a la mayoría de los consejeros ciudadanos, solo para pretender “calmar la presión” ejercida por el perdedor en esas elecciones, nuestro actual presidente. Así entró Andrés Albo Márquez como nuevo presidente del IFE. Aunque este cambio no fue para capturar al entonces IFE, sino para bajar la presión política imperante, ello ha sentado un grave precedente que ahora se podría aprovechar.

Pero, en ente momento la situación es totalmente diferente; primero, porque no ha habido ningún reclamo de fraude. La elección de nuestro actual presidente de la República no fue impugnada por ningún partido. En las pasadas elecciones Morena arrasó en las gubernaturas. Pero, a pesar de ello, inexplicablemente (bueno, sí hay una explicación), el presidente se ha lanzado a denostar al INE como institución, diciendo que está integrada por personas antidemocráticas.

La única explicación que hay para esta acción destructiva por parte del presidente, es que quiere capturar o destruir al órgano electoral para que él controle las elecciones, al más viejo estilo priísta del siglo pasado.

Si esto llega a pasar, ahora sí que todo se viene abajo. El presidente, al tener el control electoral del país, se establecería como el Gran Elector de México, y como se cree santo, ya hasta ya lo quieren santificar, podríamos caer en una dictadura de tintes hasta religiosos, acrisolándose el fanatismo por el presidente.

Es responsabilidad de todos de que en este venidero 2022 nos involucremos en defender al Instituto Nacional Electoral, a su presidente y consejeros ciudadanos, para amparar la permanencia de nuestra democracia.

Lo primero que se destruye al no tener democracia en un país, son las libertades ciudadanas, amén de las repercusiones económicas catastróficas que se derivan de ello. Debemos de comprender claramente que estamos en un gravísimo peligro. No hay que esperar “a ver qué pasa”. Está pasando ya, el peligro está presente y es inminente.

Para empezar, debemos los ciudadanos protestar ante nuestros diputados y senadores. Consigue sus datos a través de estos enlaces de Internet: https://web.diputados.gob.mx/inicio/tusDiputados y https://www.senado.gob.mx/64/senadores/integracion

Envíales una carta mencionándoles que el INE es la única institución que tenemos para defender la democracia, que si se le afecta indica el interés de los legisladores de instaurar una dictadura en el país que no vamos a permitir.

Estamos ante una amenaza real e inminente. Debemos comprenderla cabalmente. Es necesario iniciar el año con acciones contundentes. No nos vayamos a reprochar lo que no hicimos a tiempo para defender la democracia, se lo debemos a nuestros hijos, a nuestros amigos y vecinos, a nuestras comunidades, ciudades, entidades, al país entero.

¡Actuemos ya!