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Focos rojos se encienden en el Instituto Politécnico Nacional y el fantasma de la huelga de 2014 vuelve a caminar por los pasillos de Zacatenco y el Casco de Santo Tomás.

Hay que decirlo: las movilizaciones que actualmente se registran en el IPN todavía no se han generalizado como ocurrió hace doce años. Pero también hay que advertirlo: la comunidad estudiantil volvió a entrar en estado de irritación.

En los pliegos petitorios, los de antes y los de ahora, existe un punto en común: la denuncia de condiciones materiales precarias para el estudio y la docencia. Aunque hoy destacan además acusaciones de corrupción y opacidad financiera contra el actual director general, Arturo Reyes Sandoval, cuya destitución ya exigen distintos grupos estudiantiles.

El conflicto de 2014 comenzó el 17 de septiembre en la Escuela Superior de Ingeniería y Arquitectura (ESIA) Zacatenco con un paro de actividades. El reclamo de la comunidad estudiantil surgió por modificaciones a los planes de estudio y por un nuevo reglamento interno que, según denunciaban, afectaba derechos de profesores y alumnos.

También exigían mejoras básicas en aulas, laboratorios, talleres y hasta pupitres. Sin embargo, aquellas demandas —que inicialmente parecían locales— no fueron atendidas con oportunidad y terminaron siendo minimizadas por las autoridades politécnicas.

El mal manejo del conflicto en la ESIA provocó que la inconformidad se propagara rápidamente a otras escuelas. Y tras una marcha realizada el 25 de septiembre hacia la Dirección General del Poli en Zacatenco, terminó por encenderse la mecha que paralizó prácticamente a toda la institución fundada por Lázaro Cárdenas del Río para poner “La Técnica al Servicio de la Patria”.

El paro —o la gran huelga del movimiento Todos Somos Politécnico, como todavía se le recuerda dentro del Poli— concluyó hasta el 12 de diciembre de 2014, después de intensas movilizaciones en las calles de la Ciudad de México y de largas mesas de diálogo transmitidas en vivo por Canal Once desde el auditorio Jaime Torres Bodet, conocido entre los politécnicos como “El Queso”.

Aquellos diálogos concluyeron con acuerdos difundidos posteriormente a toda la comunidad politécnica mediante gacetas extraordinarias.

Pero en el trayecto, el gobierno de Enrique Peña Nieto terminó sacrificando a Yoloxóchitl Bustamante Díez, la primera mujer en dirigir al IPN. Con su salida también cayó prácticamente todo su equipo de administración.

Doce años después, el Poli vuelve a calentarse desde abajo.

Alumnos de la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas (ENCB), de la Superior de Medicina (ESM), de la Escuela Superior de Comercio y Administración (ESCA) y de otras unidades, impulsan un pliego petitorio de diez puntos en el que exigen la destitución inmediata del director general Arturo Reyes Sandoval y otros 14 funcionarios clave en la administración politécnica.

Piden auditorías externas por presunto mal manejo de recursos y por irregularidades atribuidas al Patronato Corazón Guinda y Blanco; mejoras en infraestructura, internet, agua y transporte; acciones eficaces contra el acoso sexual; y un diálogo directo con los titulares de la SEP, Gobernación y Hacienda o, preferentemente, con la presidenta Claudia Sheinbaum.

Para visibilizar sus demandas, exigir mesas públicas de negociación y denunciar la agresión contra un estudiante –hecho que aún no ha sido esclarecido-, mantienen tomadas las instalaciones de Canal Once, hasta donde llegó el pasado 23 de mayo Mario Delgado, secretario de Educación Pública, para pedir la liberación de la televisora y ofrecer mesas de diálogo.

Los alumnos rechazaron inicialmente la propuesta. Sin embargo, se acordó un encuentro el 27 de mayo en el Casco de Santo Tomás para que autoridades federales y del IPN presentaran respuestas integrales, por escrito y difundidas por Canal Once.

Pero el encuentro nunca ocurrió.

Las autoridades dejaron plantados a los estudiantes, quienes en respuesta se trasladaron a Zacatenco para tomar las instalaciones de la Dirección de Administración Escolar (DAE). El titular de la SEP, en un video en X, reiteró su disposición al diálogo y anunció el inicio del proceso de extinción del Patronato Corazón Guinda y Blanco.

El conflicto atraviesa ya una fase delicada y sostenida desde hace más de 40 días, aunque existen antecedentes de inconformidad previos. Y otra vez las autoridades federales y politécnicas parecen reaccionar cuando el humo ya comenzó a salir por las ventanas.

Hoy los politécnicos vuelven a irritarse porque perciben que, igual que ocurrió durante el sexenio priista cuando estalló el paro de 2014, las decisiones vuelven a tomarse desde arriba y se pretende conducir al IPN sin escuchar a quienes padecen diariamente el deterioro de aulas, talleres y laboratorios.

Pero cuidado. El conflicto ya cruzó una frontera políticamente delicada: dejó de ser solamente administrativo para convertirse en un problema simbólico y de gobernabilidad.

Los estudiantes están utilizando Canal Once —uno de los emblemas históricos del Politécnico— como espacio de presión pública y narrativa política. Y eso inevitablemente recuerda a 2014, cuando el conflicto dejó de ser escolar y terminó convertido en asunto de Estado.

Por eso, cuidado: no jueguen a ponerle la cola al burro… porque el Poli también sabe tirar patadas.

En X: @castroclemente

castroclemente@gmail.com Vía @LineaPoliticaMX