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Es un galimatías.

No lo entienden ni los militares ni los civiles.

Pero así se pergeña desde el alto poder la incorporación -o semi incorporación, como se explicará más adelante- de la GN a la Sedena.

Se ignora si desde la Presidencia -de dónde procede este adelanto- se ha consultado a los secretarios, el general Luis Cresencio Sandoval o el almirante Rafael Ojeda.

¿Usted se imagina una dependencia militar con una especie de control administrativo civil para no burlar la Constitución?

¿O una mezcla rara de militarización pero con miles de elementos ajenos al Ejército y la Marina?

No, mejor la expulsión de todos los civiles heredados en la Policía Federal y otras corporaciones para no darles ninguna influencia en seguridad nacional y seguridad pública.

Pero, para no entrar en especulaciones y juicios personales, es conveniente entrar al proyecto del Gobierno de la República sobre este enredo.

FUERA CIVILES PIOJOSOS

Entremos en materia:

El documento del plan en ciernes se llama Propuestas para el control operativo de la G.N. por la SEDENA y a continuación se plantea en un resumen ejecutivo:

Que la Guardia Nacional quede integrada por los Organismos operacionales siguientes (84,450 elementos):

-Una Jefatura Federal de Coordinación Policial.

-Coordinaciones Territoriales y Estatales.

-Dirección General de Carreteras e Instalaciones.

-Unidad de Protección DD.HH. (derechos humanos)., -Disciplina y Desarrollo Profesional.

-Dirección General de Transporte Aéreo; para ser operados y coordinados por la Secretaría de la Defensa Nacional.

Ah, pero dejan fuera un contingente muy amplio:

Que sean segregados de la Guardia Nacional y pasen a ser controlados y operados por la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (14,626 elementos), los organismos siguientes:

-Unidad de Organismos Especializados por Competencia.

-Coordinación de Administración y Finanzas.

-Unidad de Asuntos Jurídicos y Transparencia.

-Dirección General de Servicios Especiales.

-Unidad de Asuntos Internos.

LA SUPERVISIÓN MILITAR

La lectura pareciera simple.

Según expertos e interesados en esta reforma con o sin reforma constitucional, con decreto o acuerdo, como se le quiera mencionar, el objetivo es:

Se van los agentes civiles heredados a través de la GN pero no reubicados porque los militares desconfían de ellos por corruptos, neoliberales, fifís y demás, en línea con el discurso presidencial.

A ellos se suman otros.

Así dice el proyecto:

Que “la Dirección general de Servicios Especiales se integre al Servicio de Protección Federal” (SPF) de Luis Wertman, un viejo conocido de López Obrador.

Son ocho mil 77 elementos, según el listado bajo análisis del Gobierno de la República y, se supone, todos de formación civil.

Pero los idos de la GN no se irán limpios ni se les perderá la pista y menos se robarán instrumentos oficiales de trabajo.

Dice el instructivo:

“Realizar un pase de lista nominal de personal, vehículos y armamento a la G.N.; para corroborar la existencia física y verificar el empleo de los recursos asignados y ocupación de las plazas presupuestales autorizadas”.

Está usted informado de un proyecto parlamentariamente condenado al fracaso pero con vida según los atajos presidenciales para eludir al Congreso de la Unión.