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elcristalazo.com

Todos conocemos el refrán. Iba a escribir viejo dicho, pero como todas esas sentenciosas aportaciones a la obviedad, son cosa del pasado –sabiduría popular les llaman algunos–, no tiene caso insistir en su edad sobre todo cuando se habla de la infancia.

Ahogado el niño, a tapar el pozo o tras el niño ahogado tapan el pozo. Como sea.

Parecería una crítica a la imprevisión, pero en el fondo, donde casi siempre residen el genio y el talento, se trata de una acción preventiva y muy sabia y quizá duradera porque con eso se garantiza (como dicen ahora de las violaciones a Derechos Humanos) la no repetición. Si no lo ciegan, se les ahoga otro chamaco. Y eso estaría muy mal, hasta como recurso contra la sobrepoblación. Dios nos libre de tan inhumano extremo, como si fuéramos Jonathan Swift.

Este abstruso tema de los pozos destapados (notable irregularidad en la ética de cualquier oquedad mínimamente respetable) se parece mucho a la política nacional sobre la ética política.

Primero se piden pruebas para enjuiciar a los sinaloenses del narcogobierno moreno por su señalada proximidad con los terroristas (dicen en los EU) y luego, con los indiciados a buen resguardo (protegidos por el fuero y el partido, excepto quienes fueron de rajones a Nueva York), se piensa, por primera vez en tantos años de evidencias de uno y otro color, en investigarlos a priori, para comprobar la pureza de su conducta, como si se tratara de la virginidad de María: antes, durante y después del parto de una candidatura sin pecado concebida.

De la presunción de inocencia a la confirmación de pureza.

Es para dar de risa. Y pena.

Y no sólo por la coyuntura sino por la inoportunidad, porque el anuncio presidencial de tan importante canon, cuya observancia dejará en claro y ante los ojos del mundo la ética de nuestra clase política; de Morena principalmente y los demás partidos como consecuencia, se produce horas después del hallazgo de otro enjambre de alcaldes felones ahora en el estado de Morelos donde nadie había visto nada. Ni siquiera el pétalo de una buganvilia podrida en el Jardín Borda.

Seguramente el ex gobernador Cuauhtémoc Blanco estaba demasiado atareado en cantarle canciones románticas a su media hermana, o jugaba paddle o se preparaba para echar el bofe en un partido de futbol de las leyendas mexicanas contra las brasileñas, pero nada supo ni como diputado, ni como alcalde de Cuernavaca ni –mucho menos—en su papel de gobernador del estado.

O, mejor dicho, supo otras cosas, pero no vamos ahora a ocuparnos de ellas porque tampoco somos la Unidad de Inteligencia[RC1] Financiera. Dejemos eso para Omar Reyes o las diputadas cantantes en el cloro de no estás sólo, no estás sólo, etc. No nos vayan a señalar por usurpación de funciones.

Fue necesario conocer con detalle interno y hasta del extranjero la proliferación de funcionarios de toda estatura atenidos y adheridos al narcotráfico o el crimen organizado para “¡Eureka!”, proponer una reforma para investigar sus antecedentes, su pozo abierto, sus amistades peligrosas y su proclividad para la comisión de delitos mayores, menores o mayúsculos, como parece suceder con la nueva mafia del poder huachicolero, narcotizado y demás en Sinaloa (ahora sí) o en cualquier otra parte del país cuya pacificación es empeño cotidiano e indeclinable.

“Hay un tema de relevancia –dijo ayer la señora presidenta (con A), que tiene que ver con evitar algún candidato que hubiera algún riesgo de vincular uno con la delincuencia organizada. Luisa María tenía preparada esta propuesta y ayer tomamos la decisión de que se envíe de una vez.»

Obviamente la eficacia, diligencia, atingencia y capacidad de doña Luisa Alcalde, la consejera Jurídica del Poder Ejecutivo son sorprendentes. Llegó a su puesto hace cosa de un mes y ya tuvo tiempo para elaborar con la velocidad de su urgencia, esta importante modificación constitucional, porque ahora todo debe ser constitucional, muy constitucional.

En ese sentido Alcalde explicó la modificación o adición de la Ley General de Procedimientos e Instituciones Electorales para crear la Comisión de Verificación de Integridad de Candidaturas. Según se sabe dicha comisión dependerá del INE. Lo integrarán cinco de los consejeros electorales y serán votados por un periodo de tres años. Cosa bonita.

Para su funcionamiento (expedito y sincero, como se supone),

los partidos deberán entregar a la comisión la lista de sus aspirantes, para cotejarla con las nóminas de la FGR, la CNI, la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) y la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) para analizar si existe algún tipo de riesgo.

Vaya, se les quebró la cabeza con semejante procedimiento previsor.

NARCOTERRORISMO

Hace unos días los Estados Unidos pusieron en el mismo canasto al grupo islámico Hezbolla (Partido de Dios), para cuya aniquilación Israel ha atacado furiosamente al Líbano y el Cartel de Sinaloa.

Pero esa comparación tiene explicaciones no tan recientes.

“El “narcoterrosimo”, sobre todo presentado como una alianza entre los terroristas islámicos y los narcotraficantes mexicanos, se menciona después del 11 de septiembre, como una posibilidad, una sospecha de las autoridades encargadas de la seguridad en Estados Unidos (Escalante, 2012, dice Alonso Vázquez Moyers en una tesis magisterial de la Universidad de Querétaro).

“Sin embargo, la falta de pruebas al respecto muestra que se trata más de una construcción política con una importancia en sí misma, más allá de resultar o no factible, probable o verosímil (Escalante, 2012).

“Sin que la idea sea particularmente nueva, la asociación entre el islam, el terrorismo, el narcotráfico y la frontera con México si lo es. (Escalante, 2012).

“La importancia de dicha idea radica en que, a partir de esta fecha, México y los traficantes de este país se convierten en una amenaza de la mayor gravedad. De esta forma, parte de la carga simbólica de los atentados del 11 de septiembre gravita sobre la imagen de México en los Estados Unidos, y obviamente afecta la relación bilateral.

“En su traza básica, es el mismo esquema a partir del cual se elaboró el discurso de legitimación de la segunda invasión de Irak: una retórica punitiva, un pequeño conjunto de estereotipos y frases hechas, y la evocación constante de los atentados de Nueva York (Escalante, 2012:22).

“Lo más importante no es si la idea tiene fundamento o no, sino que tenga credibilidad y circulación en el espacio público y resulte una obviedad.

“El narcoterrorismo se vuelve real en el imaginario colectivo estadounidense o parte de él, así como en el discurso las agencias de seguridad del gobierno y por lo tanto en sus consecuencias (Escalante, 2012).

“Si bien fue a partir de 2001 cuando se intensificó la idea del narco-terrorismo, es en 2006 sobre todo cuando esta idea, empezó a dominar la relación bilateral de México con Estados Unidos, al punto de ser uno de los soportes o justificaciones de la Iniciativa Mérida, así como de la solicitud de militarización de la frontera.

 “En el mismo sentido, el discurso presidencial que afirma que el Estado Mexicano ha perdido control de algunas partes del territorio nacional, reafirma esta idea (Escalante, 2012).

“La crisis de seguridad experimentada en México sobre todo a partir de 2008, “es una historia americana, que no se entiende sin los Estados Unidos” (Escalante, 2012:36).

“Y al mismo tiempo significa también que hay una elaboración simbólica, una serie de estereotipos, que dan consistencia a la imagen que se hace la opinión pública tanto en México como en los Estados Unidos, “y que influyen directamente sobre la definición de políticas de seguridad” (Escalante, 2012:36).

“Así pues, la guerra contra el narcotráfico, las imágenes creadas de los delincuentes y la respuesta del gobierno, tienen una dimensión ideológica, en la que se apela a valores y a verdades absolutas más que a datos concretos, de manera tal que se instala en el imaginario colectivo una representación del peligro que implican los narcotraficantes, derivado de lo cual, se justifica la utilización de militares para su combate, en el entendido que problemas extremos precisan de soluciones extremas”.

¿Se habrá hablado así ayer durante la reunión de ayer con Markwayne Mullin, jefe del Homeland Security (Seguridad Doméstica o Interna)?