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Hoy el secretario de Hacienda y Crédito Público, Rogelio Ramírez de la O, acudirá a la Cámara de Diputados Federal para entregar el Paquete Económico que contiene, como los Criterios Generales de Política Económica (CGPE), la Ley de Ingresos de la Federación (LIF) y el Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF), que será analizado, modificado y en su caso aprobado por los diputados y se pondrá en marcha a partir del primer día del 2022.

El contenido de este Paquete Económico sigue siendo una incógnita, pero se ha escuchado en los pasillos de Hacienda y Presidencia, que será inercial a los anteriores presentados por esta administración, es decir, bajo la premisa del ahorro y la austeridad.

Esto significa que probablemente se siga utilizando los recursos económicos nacionales en el mismo sentido que se ha hecho en estos primeros tres años, con el objetivo de mantener las finanzas del país sanas”.

Por ello comentaremos que significa para el gobierno actual “finanzas sanas”, y que únicamente seguir inyectando ingresos económicos a Petróleos Mexicanos (PEMEX), que suman más de mil millones de pesos, para hacerla una empresa productiva, como en los años 70 y 80 y que significaba la plataforma económica no solo del país, sino del gobierno federal.

Esta inyección de capitales seria de beneficio si PEMEX no presentara números rojos, como hasta ahora mantiene, lo que es seguir dilapidando recursos en una empresa que en tres años no ha enderezado su rumbo, por distintas circunstancias, pero quizá porque las autoridades de la empresa, comenzando con la secretaria de Energía, Rocío Nahle y el director de PEMEX, Octavio Romero Oropeza, no han encontrado la fórmula correcta para administrar a la empresa.

Estos recursos, que han salido principalmente de los recursos que se destinaban anteriormente a Fondos y Fideicomisos para hacer frente a algunos problemas imprevistos, como desastres naturales, inundaciones, sismos, terremotos, y algunos otros problemas naturales o para asegurar la compra de medicamentos y atención médica para muchos mexicanos o para garantizar el cuidado de los hijos e hijas de las madres trabajadoras o para fortalecer a los sectores productivos ahora ya se utilizaron en mantener en pie a PEMEX.

El resultado ya lo vimos y lo seguimos sintiendo, ante la pandemia derivada del covid-19 y el confinamiento, no hubo recursos para aplicar en la compra de vacunas, o en el fortalecimiento de los sectores productivos por lo que el desempleo y la pobreza se incrementaron en el país.
Todo esto bajo las premisas de no endeudar más al país y mantener las finanzas públicas nacionales sanas, pero que también se provocó que los paquetes de inversión, por lo menos tres, que se habían planeado junto con la iniciativa privada, para despuntar el crecimiento económico del país, se detuvieran y hasta ahora no se tiene indicios de que se echen a andar.

Provocando con ello que la inversión, el otro gran elemento de la demanda interna, haya presentado una caída, A esto se agrega la cancelación del aeropuerto en Texcoco, y otros proyectos que podrían traer más recursos, pero ante esto solo tuvimos una contracción económica importante al cierre de 2019, que no ha logrado componerse hasta el momento.

Por lo tanto, el 2019 y 2020 han sido años con resultados más negativos que positivos para la economía nacional y la de las familias mexicanas.

Y pese a todo lo que se dice, la recuperación de la inversión no se ha logrado a niveles antes del 2018.

Esto da solo como resultado que hasta ahora tenemos un gobierno con poca claridad en lo referente al crecimiento económico y cómo hacerlo palpable para los mexicanos.

Es por ello que el Paquete Económico para el 2022, representa mayor atención para todos los mexicanos, con la esperanza de que se cambien las políticas públicas y que en verdad tengan mayor sentido social para, verdaderamente, detonar la creación de riqueza que genere empleos e incrementos saláriales con una base fuerte y no solo se dedique a seguir utilizando recursos para programas sociales, que hasta ahora solo han sido paliativos para enfrentar la pobreza sin detonar riqueza.