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A cuatro meses de que inicie el proceso formal de revisión sexenal del T-MEC (julio 2026), México debe llegar con una postura clara en los temas de competitividad, empleo formal, capacitación y facilitación comercial, comenta Pedro Haces Barba, coordinador de Operación Política de Morena en San Lázaro.
El líder sindical de CATEM, explica que ante la conversación creciente sobre el futuro del T-MEC y su revisión sexenal, nuestro necesita una postura técnica y pro-crecimiento, enfocada en que el acuerdo se un motor real de inversión, productividad y bienestar, sin convertirlo en un debate ideológico.
Para el legislador federal, el T-MEC no es un tema de coyuntura sino el marco que sostiene inversión, exportaciones y empleo formal.
Por lo que en la revisión se debe fortalecer certidumbre para las empresas y proteger derechos laborales, sin generar shocks.
La competitividad, dijo, hoy se gana con productividad: capacitación, tecnología y mejor organización del trabajo.
Por lo que México debe llegar con una agenda propia: facilitar comercio, asegurar cumplimiento y atraer inversión de alto valor.
Haces Barba, recalca que si el objetivo es que el tratado beneficie a la gente, la discusión tiene que aterrizarse en empleo, salarios y formación. Eso es lo que está en juego, reitera.
El coordinador de Operación Política de Morena, refiere que México es una economía altamente integrada al comercio: en 2022 el comercio global de México alcanzó US$1.217 billones (≈ 78.5% del PIB), y el comercio con EE. UU. y Canadá representó US$778 mil millones (63.8% del total), un pico histórico.
Agrega que la integración comercial con Norteamérica ha crecido: de 2019 a 2022, el comercio de México con EE. UU. creció 27% y con Canadá 19.5%.
En 2024, recuerda, el comercio México–EE. UU. siguió aumentando: de enero a septiembre de 2024 creció 5.5% vs. el mismo periodo de 2023, alcanzando US$632,290 millones.
Con estos resultados, insiste Haces Barba, que durante la revisión del T-MEC debe buscar tres cosas: Certidumbre para inversión y empleo formal. Que el tratado siga atrayendo inversión productiva y genere empleo formal en cadenas de valor. Productividad con enfoque humano.
Subraya que la discusión no puede quedarse en aranceles también tiene que incorporar capacitación, adopción tecnológica y mejor organización del trabajo. Sin dejar de lado reglas claras para exportar, supervisión laboral efectiva y un marco estable que evite incertidumbre.
Así como facilitación comercial:, es decir reducir fricciones en aduanas/logística para bajar costos y tiempos (competitividad real). Capacitación masiva alineada a inversión: formación técnica (mecatrónica/ robótica/IA industrial) conectada a nuevas plantas y obras.
Además fortalecer cumplimiento y diálogo empresa- trabajadores para evitar controversias y proteger empleo. Y finalmente blindarse ante el nearshoring.
