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“Primero los pobres” fue la frase más repetida a lo largo de campaña política por Andrés Manuel López Obrador, aseguraba que llegando a la presidencia trabajaría, particularmente, a favor de ese segmento de la sociedad que durante muchos años había sido golpeado por las malas decisiones de las pasadas administraciones.

Ahora que lleva un poco más de 3 años y medio de su administración, esa frase suena vacía y con la verdadera dimensión que se tuvo que haber tomado desde su campaña, solo eran palabras para captar el voto ciudadano, pero olvidable para cuando llegara a la presidencia.

El impacto que ha causado la crisis económica en México sigue golpeando de manera fuerte a la economía de los pobres del país, cada mañana que se levantan conocen que un producto que ocupan, sea para su alimentación, el arreglo personal o aseo de la casa, elevó su precio y el ingreso que recibe por su trabajo cada vez alcanza para menos.

Muchos podrán seguir engañándose señalando que esta crisis es consecuencia de la pandemia del covid-19, pero se debe entender que, al asumir la titularidad del poder ejecutivo, López Obrador asumió la responsabilidad de trabajar para evitar que cualquier factor, interno o externo, fuera en contra del desarrollo del país y por supuesto de localidad de vida de los mexicanos.

Esto último es lo que ha incumplido López Obrador y no asume su responsabilidad, prefiere pasar por víctima de las pasadas administraciones cubriendo con ello su incapacidad de saber administrar la riqueza del país, en beneficio de todos los mexicanos.

México voto por un cambio que nos llevara hacia adelante, con mayor crecimiento económico, más empleos, mejores salarios, que no existiera inseguridad, que la corrupción e impunidad se erradicaran del país, sin embargo, esto no ha pasado y no ocurrirá en esta administración denominada también de la esperanza.

México ha llevado al país hacia atrás en la década de los años 70, donde los niveles altos de inflación y la falta de inversión pública, mantenía a México con incremento de pobreza, donde muy pocas personas, principalmente los políticos eran beneficiados por los recursos públicos y la inmensa mayoría tenía que pagar a través de los impuestos los lujos que los políticos se daban.

Todo llevo al país a enfrentar después grandes problemas, con devaluaciones profundas, mucha gente, principalmente del campo dejaron sus tierras, sus casas y trabajos para irse a trabajar a Estados Unidos.

Los que se quedaron, se armaron de valor e iniciaron protestas sociales, las cuales fueron acalladas por los tres órdenes de gobierno, utilizando la fuerza pública.

La división social se amplió cada vez más motivando que los tecnócratas, lo liberales y neoliberales asumieran, círculos cercanos a los políticos que mantenían, lograran acceder al mismo y enriquecerse.

Ahora vemos que la gente cercana a López Obrador se empieza a enriquecer sin que nadie evite esto, México ha regresado a la década de los 70 y probablemente repetiremos la historia, altos índices de inflación, poco crecimiento económico, nula inversión pública y mayor pobreza.