·El modelo actual de sindicalismo en México, llegó a un extremo en términos de corrupción (…) El sindicalismo es un gran negocio porque los líderes se apropian de las finanzas sindicales
·La Ley General de Transparencia, aprobada en abril (2015) pero que aún no entra en vigor, obligará a 180 sindicatos que representan a trabajadores estatales a explicar el destino de los recursos que reciben
blasalejo@gmail.com
Cuando la clase trabajadora se muere de hambre por los bajísimos salarios que percibe dentro de un Estado fallido, líderes sindicales practican la hipocresía, retroalimentan el fenómeno de la endogamia, la corrupción y el clientelismo político.
Si bien a México ya se le considera desde hace tres sexenios vivir en un “Estado fallido”, tiene a la corrupción como una de sus tipologías, y muchos de los líderes sindicales son representativos, comprobando que “el que no tranza, no avanza”, por el famoso y tertulioso Día del Trabajo, por lo que en varios países, simple y llanamente se llama hipocresía.
LA HIPOCRESÍA
A manera de presentar un estudio antropológico, la hipocresía es la actitud constante o esporádica de fingir creencias, opiniones, virtudes, sentimientos, cualidades, o estándares que no se tienen o no se siguen.
La persona hipócrita finge cualidades o sentimientos contrarios a los que verdaderamente tiene o experimenta. La hipocresía en si es un tipo de mentira o pantalla de reputación.
La hipocresía puede venir del deseo de esconder de los demás motivos reales, o sentimientos. La hipocresía no es simplemente la inconsistencia entre aquello que se defiende y aquello que se hace.
Es decir, una persona hipócrita, es aquella que pretende que se vea la grandeza y bondad que construye con apariencias sobre sí misma, propagándose como ejemplo y pretendiendo o pidiendo que se actúe de la misma forma, además de que se glorifique su accionar, aunque sus fines y logros están alejados a la realidad.
En muchos idiomas, incluido el francés, un hipócrita es alguien que esconde sus intenciones y verdadera personalidad.
Frente a este escenario, por solo citar algunos ejemplos, en México existen centenas de organizaciones sindicales que actúan de forma arrogante, ególatra y prepotente, en detrimento de sus asociados…
Por aquello que el secretario general de la Confederación de Trabajadores de México (CTM) Joaquín Gamboa Pascoe, develó una estatua de sí mismo en la sede de la CTM en la capital de la República mexicana. Mide 2.70 metros, pesa 198 kilos y está hecha de una aleación de metales.
Lo que no hizo por décadas el vetusto líder vitalicio cetemista Fidel Velázquez Sánchez (Nicolás Romero, Estado de México, 24 de abril de 1900 – Distrito Federal, 21 de junio de 1997), la estatua que Joaquín Gamboa Pascoe develó de sí mismo, meses atrás, es la última muestra de las peculiares conductas del sindicalismo mexicano. La egolatría en toda su dimensión.
El corresponsal Juan Paullier, de BBC Mundo-México (http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2015/04/150424_mexico_sindicatos_poder_lujo_jp,), abunda sobre el tema acerca de los excesos, lujos y corrupción; opacidad, opulencia e impunidad; los sindicalistas mexicanos tienen mala fama.
O al menos algunos de sus líderes, que representan a la clase obrera pero se dice que viven como reyes. Históricamente a muchos dirigentes se les ha vinculado con un enriquecimiento desmesurado.
Al respecto, el periodista y escritor Martín Moreno, autor del libro «Los demonios del sindicalismo mexicano», publicado en febrero/2015, advierte que “México no merece los líderes sindicales que tiene”
Carlos Romero Deschamps, secretario general del sindicato la petrolera estatal Pemex y senador por el gobernante Partido Revolucionario Institucional (PRI), es el primer ejemplo de la obra de Moreno.
Algunos medios como el diario Reforma señalan que ha adquirido automóviles lujosísimos como los Ferrari, así como autos Mercedes Benz y BMW, tres yates, un departamento en Nueva York, un condominio en Texas, una casa en Cancún y cuentas bancarias multimillonarias.
También se habla de los departamentos de lujo comprados por su hijo José Carlos en Miami por US$7,5 millones y las fotos en jets privados que ha publicado su hija Paulina en redes sociales.
«LA MAESTRA»
«La Maestra» Elba Esther Gordillo fue acusada de desviar US$208 millones de recursos públicos.
La influyente Elba Esther Gordillo dirigió la mayor organización sindical de América Latina, el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), entre 1989 y 2013, hasta que fue acusada de desviar US$208 millones de recursos públicos y luego detenida.
O la de Napoleón Gómez Urrutia, secretario general del sindicato minero, exiliado en Canadá desde 2006 luego de que fuera acusado de desviar US$55 millones, acusaciones que la Suprema Corte terminó desestimando.
Son casos que han golpeado la imagen del sindicalismo. Al sector se lo considera, según sondeos de opinión, casi tan corrupto como los partidos políticos y los altos funcionarios.
Pero el sindicalismo también tiene a los líderes bisoños que controlan cuando menos 20 mil trabajadores, y que gracias a sus cuotas, sus líderes viven como virreyes.
Caso fortuito el del líder del llamado Sindicato “Nacional” de Trabajadores del Sistema de Transporte Colectivo-Metro, Fernando Espino Arévalo, de quien se presume ha acumulado una riqueza impresionante y descomunal gracias a las concesiones que en su momento por su tráfico de influencias, instaló comedores para sus agremiados con bajos costos por menú.
Este líder a quien señalan como “El Charro Sindical del Metro”, ha sido hábil porque tiene nexos con el poder político, sus prebendas lo han conducido a figurar varias veces como diputado federal y local de la Ciudad de México, pero es a la vez, un disléxico porque no sabe pronunciar discursos políticos lo que demuestra su poco talento en la palestra de los foros legislativos. Sin embargo, ha figurado en el aparato político mexicano como el pago de una cuota que le ha concedido por décadas el Partido Revolucionario Institucional, aunque muchos de sus pares lo ven como un infecto del poder.
CASOS AISLADOS
José Luis Carazo, secretario de Trabajo de la CTM y secretario general del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Industria Metálica, Siderometalúrgica, Extracción de Minerales, Similares y Conexos, se preocupa por derribar esa percepción.
«Hay muchas denuncias, algunas llegan a ser ciertas, pero hay mucho mito también», asegura José Luis Carazo, secretario de Trabajo de la CTM.
«No tengo la capacidad para decir si es cierto o no es cierto. No lo sabemos, realmente no lo sabemos, porque no son situaciones en las que estemos realmente involucrados», le dice a BBC Mundo-México, en su oficina que mira al Monumento a la Revolución de la capital mexicana.
Para Carazo se trata de «casos aislados». «Hay muchas denuncias, algunas llegan a ser ciertas, pero hay mucho mito también», insiste.
El dirigente sindical no considera que las denuncias ameriten una reacción de parte de la CTM, que cuenta con cuatro millones de afiliados en sindicatos de empresas privadas, según Carazo.
“Mucha gente quisiera ver en el sindicalismo gente que vivamos como obreros, pues no se da”, comenta jocoso Carazo.
«No decimos que sean verdad, no decimos que sean mentira, simple y sencillamente no son temas que nos atañen, tenemos suficiente trabajo con la problemática de los trabajadores», atestigua.
Carazo se encarga de aclarar que son «muchos» los dirigentes sindicales que no están en esas condiciones, pero defiende el hecho de haber ido creciendo en un trabajo, «y cualquiera que va creciendo tiene derecho a vivir mejor».
«Mucha gente quisiera ver en el sindicalismo gente que vivamos como obreros», remarca, «pues no se da porque tampoco se da en el periodismo, tampoco en el gobierno, en las empresas».
VÍNCULO POLÍTICO
El poder de los sindicatos no se puede concebir sin el estrecho vínculo que muchas veces existe entre estos y la autoridad de turno.
«Las grandes centrales obreras no surgieron desde abajo, sino desde el poder presidencial», aseguró recientemente el intelectual Gabriel Zaid en una columna aparecida en el diario Reforma.
«Esta confederación», le dice Carazo a BBC Mundo-México, “siempre se ha manifestado institucional (…) estamos respaldando al gobierno que está en el poder. Como confederación sí pertenecemos a un partido, al Partido Revolucionario Institucional (PRI), desde su surgimiento»,
Carlos Romero Deschamps, secretario general del sindicato la petrolera estatal Pemex y senador por el gobernante Partido Revolucionario Institucional (PRI).
El caso emblemático que expuso una unión controversial fue el Pemexgate, en el 2000. El desviamiento irregular de al menos 500 millones de pesos (casi US$40 millones) del fondo del sindicato petrolero a la campaña presidencial del entonces candidato del PRI Francisco Labastida Ochoa.
Romero Deschamps, y el tesorero del sindicato Ricardo Aldana, fueron involucrados y acusados ante la justicia pero los cargos se desestimaron.
BBC Mundo-México, solicitó una entrevista con el diputado Aldana pero no obtuvo respuesta.
El Instituto Federal Electoral determinó que había habido un desvío y multó al PRI. Al líder sindical la justicia lo halló inocente de lavado de dinero y delincuencia organizada.
La causa por fraude electoral contra Romero Deschamps prescribió en 2011.
SINDICATOS MEXICANOS, ¿INTOCABLES?
«La mayoría de los sindicatos», opina Moreno, «sirven para enriquecer a sus líderes al amparo de la protección presidencial desde hace muchos sexenios».
«No podemos estar peor», le dice a BBC Mundo-México, el Doctor Arturo Alcalde Justiniani, abogado de sindicatos independientes.
El modelo actual del sindicalismo en México, llegó a un extremo en términos de corrupción (…) El sindicalismo es un gran negocio porque los líderes se apropian de las finanzas sindicales.
Cuestiona la situación en la que operan la gran mayoría de los sindicatos en México.
«Las centrales obreras están totalmente subordinadas al empresariado y al Estado en menor medida», sostiene.
La tasa de trabajadores afiliados a sindicatos, recuerda Alcalde Justiniani, ronda el 10 por ciento y hace hincapié en que «uno de cada 100 trabajadores está en un sindicato real”, aquellos en los que hay «elecciones legítimas, rendición de cuentas patrimonial, y un mínimo funcionamiento democrático en asambleas y congresos».
«ME LOS REGALA MI ESPOSA»
Son acusaciones que Carazo rechaza tajantemente al asegurar que los comicios sindicales son «legítimos» y «transparentes».
– ¿Hay falta de transparencia en las finanzas?
-Tenemos la obligación estatutaria de presentar nuestros estados de cuenta. (…) pero lo que sucede es que se quiere que se presenten ante quienes no son nuestros agremiados, comenta
LA INFORMACIÓN NO ES PÚBLICA
Para muchos sindicatos las cosas podrían empezar a cambiar.
La Ley General de Transparencia, aprobada en abril (2015) pero que aún no entra en vigor, obligará a 180 sindicatos que representan a trabajadores estatales a explicar el destino de los recursos que reciben.
Pero para mostrar que no tiene nada que ocultar, Carazo muestra su reloj.
Un Emporio Armani que, dice, se venden por 1.500 pesos mexicanos (casi US$100).
«Me los regala mi esposa», aclara antes de bajar al estacionamiento de la central obrera cetemista, y enseñar su Nissan Sentra último modelo. Nada de Ferraris.
En la planta baja de la sede de la central sindical la estatua del líder Gamboa Pascoe queda custodiada desde lo alto por un enorme cartel: «CTM. Nuestra lucha por una mejor justicia social».
No obstante de ello, los confederados cetemistas tras la muerte de Fidel Velázquez Sánchez, levantaron un súper monumento a su memoria; un muñecote de cuando menos diez metros de altura, y se halla a la entrada de las escalinatas de la CTC, sede del más representativo charrismo sindical en México.
¡¡¡ SALUDOS CORDIALES !!!