En un hecho histórico, y luego de 50 años de la masacre de estudiantes en la Plaza de las Tres Culturas; ese movimiento fue reconocido. Fueron los líderes parlamentarios de las ocho fracciones que integran la Junta de Coordinación Política (JUCOPO) quienes develaron, a las 11:24 horas, la leyenda en letras de oro: “Al Movimiento Estudiantil de 1968”, en el Muro de Honor de la Cámara de Diputados.
Desde las gradas del salón del Pleno, asistentes al evento corearon con orgullo en varias ocasiones las porras de la UNAM, con el “goya”, y del IPN, con el “huelum”. Mismas que retumbaron en el salón de Plenos
Al hacer uso de la palabra en la máxima tribuna el país se escuchó el reclamo de Félix Hernández Gamundi, representante del Comité 68, dijo que su presencia –otros integrantes del M68- era para reclamar justicia porque la herida sigue abierta, sangra y padres siguen llorando a sus hijos.
“Estamos aquí para seguir reclamando justicia por los crímenes que el Estado asestó en el corazón de la juventud mexicana, y que hoy 50 años después sigue impune. La herida que corroe el alma y la memoria de una generación entera conmueve a la sociedad por esa herida está abierta y sigue sangrando”.
Hernández Gamundi, reclamó que a 50 años se desconoce el número de víctimas de esa masacre, al tiempo que afirmo “en Tlatelolco hubo genocidio, y todos nuestros derechos fueron violentados. Clamamos porque la justicia nos alcance”.
¡Este este marco, el líder estudiantil del 68 dijo “hoy!, es ya el tiempo de la justicia y valoramos este acto de los legisladores”, para después señalar que tenían varias peticiones.
Entre ellas “la reapertura de los procesos en contra de los genocidas de 1971, 1968 y la guerra sucia; presentación con vida de los 43 jóvenes de Ayotzinapa y castigo a los culpables; restablecimiento de la Fiscalía Especial para investigar los delitos del pasado; apertura de los archivos de la defensa nacional”.
Aunado a lo anterior pidió la reforma al Poder Judicial para acabar con la impunidad.
También aprovechó el foro para recordar los resultados de las pasadas elecciones, donde la gente voto por un cambio, pero destacó que estos cambios sólo de lograran con el equilibrio de poderes y participación de todos.
Antes de bajarse de la máxima tribuna del país, Hernández Gamudi, grito en cuatro ocasiones viva México, libre independiente y soberano.
Enrique Graue Wiechers, rector de la Universidad Nacional Autónoma de México recordó que el Movimiento del 68 fue un grito de rebeldía en contra del autoritarismo y la represión de un Estado insensible a los vientos de cambio que soplaban ya en diversas partes del mundo.
Mientras hablaba Enrique Graue, desde el palco se escuchaba, “Fuera porros de la UNAM” – Sí, claro que sí, claro que sí. Goya, Universidad- les respondía el rector.
“Hace 50 años nos enfrentamos los mexicanos con un aparato de Estado indiferente e incrédulo en la juventud, infundioso y autoritario, que creía ver en las genuinas manifestaciones estudiantiles las maquinaciones de una conspiración internacional encaminadas a derrocar al régimen establecido.
“El Movimiento del 68 fue también el germen de la reforma que en 1988 instauró el sistema político plural en este país, responsable hoy en día de la alternancia democrática que sucedería después y que detonó la concientización ciudadana por los derechos humanos”, dijo el rector de la UNAM.
Por su parte, el director del Instituto Politécnico Nacional, Mario Alberto Rodríguez Casas, manifestó que cincuenta años después somos testigos de la evolución de la vida política de nuestra nación, tenemos diversidad política, alternancia, instituciones ciudadanas, libertades que no soñábamos, tolerancia y respeto por los que piensan diferente.
El camino no termina aquí, tampoco hay marcha atrás. El Estado mexicano debe mantener un proyecto nacional donde toda la sociedad encuentre posibilidades de un desarrollo más dinámico y equitativo, sus instituciones requieren de una legitimidad social condicionada a una mayor transparencia, eficacia y eficiencia, así como a resultados tangibles.