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Mucho se ha criticado a la oposición frente a lo que se ve como el “invencible Morena”, pero pocos han reflexionado sobre la verdadera fuerza de Morena frente a la verdadera fuerza de la oposición.

Me explico, Morena en realidad tiene fuerza porque, además de la brillante narrativa del presidente (aunque sea totalmente engañosa), conglomera de una manera orgánica, principalmente a través de una intervención ilegal del gobierno, a grandes sectores de la población (se calcula que es de un poco menos de 1/3 de los ciudadanos inscritos en el padrón electoral), manteniéndolos en la ilusión de que si pierden su fidelidad en el régimen les quitan los apoyos económicos.

Dichos fieles seguidores de Morena en realidad actúan no por lealtad sino por miedo, sin quitarle méritos a la narrativa indicada.

No niego que existen fanáticos del Presidente que, independiente de lo negativo que puedan resultar las acciones u omisiones del gobierno, seguirán siendo fieles a su Tlatoani.

Pero, volviendo a la oposición, la gente aún no se siente identificada por ella, por diversas razones. Una muy importante, es que desconfía de los líderes de los partidos políticos.

No los culpo, cada vez más hay un claro desprestigio de dichos dirigentes. No se han abierto a admitir ni a militantes, ni mucho menos, a candidatos que no provengan de las limitadas filas de los círculos cerrados de sus preferidos.

Pero, lo que los ciudadanos aún no aquilatan de forma clara, es que ellos mismos tienen la fuerza necesaria para ser la más fuerte oposición al régimen.

Esa oposición ciudadana viene tanto de los militantes de los partidos políticos que han sido exclusivos por las dirigencias de dichos partidos por no pertenecer a los círculos cerrados de los preferidos de las dirigencias, como de ciudadanos que no pertenecen a ningún partido, pero que tiene un común denominador; que es una fuerte convicción de que el presidente y su gobierno están haciendo un gran mal a México con su desgobierno, perversidad e intentos de destruir a nuestra democracia para erigir a un nuevo régimen autocrático/dictatorial.

Estimo que, cuando menos, esa oposición representa otro tercio del padrón electoral.

Esa oposición es la que tiene que organizarse para impulsar a todos los partidos que no están con Morena para que se abran a la ciudadanía para elegir a un solo candidato a la Presidencia de la República, y para hacer que las candidaturas a puestos de elección popular se abran a todos los que tengan inquietudes en participar.

Sí, esto es un gran reto, sí, se tienen que hacer muchas cosas para lograr esto. Pero, sí es posible lograrlo porque existe en México una gran inquietud de lo que nos puede pasar a todos de no hacerlo.

Las elecciones primarias en donde participe libremente la ciudadanía para elegir las candidaturas, desde el Presidente de la República hasta el presidente municipal de la población más pequeña del país, y a los integrantes del poder legislativo federal y de los estados, debe ser el método democrático para que la ciudadanía se sienta identificada finalmente con los partidos políticos opositores, y así poder derrotar a este mal gobierno autoritario y perverso que ha generado una grave crisis en el país.

Así pues, todos debemos desde nuestra trinchera, por más simple que sea, colaborar para que se lleve a cabo esta gran oposición ciudadana, para que una vez por todas, tengamos en México una gran nación democrática con instituciones fuertes y grandes grados de participación ciudadana, para que salgamos del marasmo de los caudillos y entremos de lleno a una vida de auténtica democracia con sistemas de poder que sean más horizontales, sin autoritarismos, basados en la fuerza del Estado de Derecho.